Diez mil centroamericanos secuestrados en México en la última década

 

  • Son criminalizados, las mujeres son violadas o víctimas de trata, los niños, sometidos al tráfico de órganos y a la prostitución infantil; los hombres sujetos al crimen organizado o a una hiperexplotación en las zonas laborales

 

Guadalupe Lugo.- “¿Con qué cara pedimos a Estados Unidos una reforma migratoria cuando aquí tratamos con la punta del pie a los migrantes, en particular a las comunidades centroamericanas?

 

Es la pregunta que se hace Martín Íñiguez Ramos, el investigador universitario de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Y advirtió: Si hay una sociedad completamente racista y xenofóbica es la mexicana, en todos los niveles sociales.

 

“Es un inconsciente colectivo que traemos y que no hemos sabido manejar porque no tenemos una ideología nacional, por eso es terrible nuestra indolencia con aquellas comunidades que optan atravesar por nuestra nación, hablamos de más de 10 mil centroamericanos secuestrados en la última década”.

 

En ese sentido, agregó, si queremos exigir al Norte, tenemos que respetar a la gente que cruza por México para llegar a Estados Unidos. “Los criminalizamos, las mujeres son violadas o víctimas de trata, los niños sometidos al tráfico de órganos y a la prostitución infantil, los hombres sujetos al crimen organizado o a una hiperexplotación en las zonas laborales”.

 

Quienes cruzan por México, en particular centroamericanos, “optan por las vías de gran riesgo –que podrían llamarse zonas de guerra– como Arizona, lo cual no sólo implica atravesar el desierto, sino además enfrentar a grupos extremistas de EU como los minuteman o cazamigrantes y otros xenofóbicos, así como a las propias autoridades estadunidenses”.

 

 

En los últimos años, el incremento de la migración de personas en el mundo ha sido exponencial, de las 175 millones que en el año 2000 vivían fuera de su país de origen, actualmente se encuentran en esa situación unas 280 millones, cifra que incluye a 60 millones de refugiados solicitantes de asilo o desplazados internos por conflictos locales.

 

Martín Íñiguez Ramos planteó que al menos cuatro por ciento de la población del planeta se encuentra en esa condición –la mitad de ellos mujeres–, debido a la degradación medioambiental, deterioro de las condiciones socioeconómicas, conflictos armados e incremento de la trata de personas, entre otros aspectos.

 

El universitario indicó que “si reuniéramos a todos los migrantes en un sólo país, esa sería la quinta nación más poblada del orbe; de esa magnitud es ese fenómeno hoy en día”.

 

Resaltó que desafortunadamente la mitad de los refugiados son niños que han tenido que desplazarse de manera obligada de su lugar de origen (Siria, Irak y Nigeria, por mencionar algunos). “Es impresionante la cantidad de menores de edad que se ven obligados a salir de sus territorios por conflictos bélicos, una verdadera tragedia del siglo XXI”.

 

Dijo que actualmente, frente a las crisis económicas, los países más desarrollados empiezan a cerrarse a los flujos migratorios y regresan a políticas nativistas y locales, lo que conlleva a quienes buscan la oportunidad de alcanzar un nivel de vida digno, se trasladen por rutas cada vez más peligrosas.

 

 

También el especialista universitario se refirió a los migrantes y refugiados que murieron en el Mediterráneo cuando intentaban cruzar en precarias embarcaciones del norte de África hacia Europa. “Estamos ante una enorme tragedia global”.

 

Expuso que el siglo XXI será la centuria de ese fenómeno e irremediablemente los diversos territorios del mundo tendrán que redistribuir a esa población.

 

Por otra parte, consideró que los migrantes tienen un efecto muy positivo en las economías a las que se integran, “porque no les pagan seguridad social ni tienen acceso al bienestar que otorga el Estado a los trabajadores de cualquier nación, por lo tanto estas personas pueden ser explotadas y generar mayores recursos para los empleadores y para las propias economías desarrolladas”.

 

Aclaró que no todo Estados Unidos es racista, “esta visión la desató el presidente Donald Trump durante su campaña”. En términos generales, el país vecino es el que cada año recibe el mayor número de desplazados y el que mayor número de naturalizaciones otorga. Tampoco es cierto que los mexicanos sean los peor tratados por los estadunidenses, ese es un mito.