En la defensa efectiva de los derechos humanos está el destino del país

El Ombudsman nacional aceptó que no es fácil en las condiciones de pobreza, desempleo, insuficiencia salarial, defectos en la educación, déficit en la atención de la salud y vivienda que vive la población del país.

El Ombudsman nacional, Luis Raúl González Pérez, aseguró que “en la protección y defensa efectiva de los derechos humanos está el verdadero destino del país” al participar en el Homenaje a la Constitución de 1917 dentro del XIII Congreso Iberoamericano de Derecho Constitucional, que reunió especialistas nacionales y extranjeros.

González Pérez convocó a contribuir a que el compromiso que como Nación asumimos en favor de los derechos humanos reconocidos en la Constitución, se materialice en beneficio de todos en un verdadero Estado democrático y social de Derecho, que proteja y haga efectivos los derechos de las personas para que accedan a mejores niveles de vida y condiciones para su desarrollo más pleno e integral.

El presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos se pronunció porque los derechos humanos estén en el centro de todos los mandatos y políticas de Estado, para superar problemas como pobreza, desempleo, insuficiencia salarial, defectos en la educación, déficit en la atención de la salud y vivienda.

“No es fácil hablar del imperio de los derechos humanos, de la democracia o del Estado de Derecho en semejantes condiciones”, sentenció.

Tras señalar que la Constitución ha ampliado el horizonte hacia el reconocimiento de derechos sociales, que imponen una decidida intervención del Estado para su protección y garantía, puntualizó que no basta con reconocer normativamente los derechos humanos y crear instituciones para su protección.

González Pérez consideró  que urge una reflexión seria sobre la capacidad de la Constitución y las leyes para resolver problemas y transformar la realidad.

En el Salón de Actos del Palacio de Minería, González Pérez destacó que los derechos humanos tienen una constante pretensión progresiva.  En ese sentido, añadió, la Constitución de 1917 abrió la puerta a unos derechos y después reconoció otros, por lo que se ha fortalecido al permitir el ingreso de nuevos derechos con idéntico objetivo tutelar, así como un conjunto muy rico de jurisprudencia nacional e internacional.

Por su parte, Clicerio Coello,  Magistrado de la Sala Regional Especializada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación,  consideró que la Constitución Mexicana es una de las más longevas en los sistemas democráticos y ha tenido la virtud de adaptarse a los tiempos, entender la dinámica social y dar lugar a la transición democrática, por lo que concluyó: tenemos la Constitución que necesitamos.

Coello dijo que a pesar de las muchas reformas que ha tenido, su evolución ha sido positiva en cuanto a políticas de inclusión, tutela de derechos políticos, candidatos independientes, paridad de género y derechos humanos.

Comentó que a cien años de distancia, nos invita a reflexionar si de verdad participan en la cosa jurídica los grupos vulnerables, como connacionales que viven en el extranjero, personas con discapacidad, reos en proceso penal, personas indígenas y extranjeros afincados en nuestro país.

Por su parte, el diputado Agustín Basave aseguró que nuestro país necesita una nueva Constitución, porque los centenares de reformas que ha sufrido la han hecho extensa, prolija y difícilmente manejable, La calificó de inconexa, reglamentarista e incoherente. Reconoció que se podría hacer un texto más breve, más conciso, que sea una guía del comportamiento cotidiano de la Nación.

Propuso cambiar también el presidencialismo, que se ha vuelto disfuncional, por un régimen más parlamentario, porque México tiene un régimen presidencialista como el estadounidense y un sistema de muchos partidos como el europeo.

Santiago Nieto, titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales de la PGR,  señaló que podemos tener una Constitución excelente, pero si no se traduce en políticas públicas, democracia y facilidad para acceder a los derechos que plantea, no le estamos diciendo nada a la ciudadanía.

Expresó que requerimos cambios que emulen al espíritu de la Constitución de 1917 para evitar la simulación y la falta de eficacia constitucional. El punto central, aclaró, es establecer indicadores para medir la eficiencia de la Constitución.

Francisco Balaguer, catedrático de la Universidad de Granada,  mencionó que deben reconocerse los avances de la Constitución, que ha podido canalizar conflictos de la sociedad, en comparación con otras constituciones como las de Gran Bretaña o Estados Unidos, que en lugar de dar respuesta a los problemas los esconden, los niegan o los disuelven, distrayendo con otros temas para que continúe el statu quo.

Finalizó al señalar que la Constitución de 1917 estableció el germen de los derechos laborales y sociales, que hoy son la guía que debe orientar al poder público.