Transparentan las condiciones de vida de las reporteras de deportes

“Se les considera mayoritariamente así, invasoras” en medios donde prevalece el control masculino. Claudia Ivette Pedraza obtiene  el primer lugar en el Concurso de Tesis en Género Sor Juana Inés de la Cruz, en la categoría de Doctorado

Alejandra Prieto y Claudia Ivette Pedraza, egresadas del posgrado en Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Claudia Ivette Pedraza Bucio, una investigadora de la  Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),  analizó el ejercicio periodístico de las mujeres que trabajan en las secciones de deportes; indagó cuáles son las condiciones de participación de ellas en los diferentes espacios informativos, y destacó  la idea de que el deporte en sí mismo es un espacio que se ha construido como área masculina.

Claudia Ivette cuestionó: ¿Por qué hay tan pocas mujeres en secciones deportivas?

Esta  fue  una de las preguntas motor de la investigación. Con estricto rigor, la universitaria encontró que detrás de esta situación hay una serie de procesos imaginarios y prácticas sociales que las alejan de esta área.

“Su incursión en el ámbito deportivo, cualquiera que sea, es como una invasión; tenemos que cambiar eso. A las que lo practican, a las que son directoras, entrenadoras o que participan en mensajes informativos, se les considera mayoritariamente así, invasoras”, dijo Claudia Ivette.

Un aspecto fundamental, no sólo en el área de deportes, sino en los medios de comunicación, es que debe trabajarse con perspectiva de género. “No existe materia académica que forme o modele en lenguaje incluyente, que ayude en esta labor. Creemos que el lenguaje es objetivo, y no es cierto”, subrayó la universitaria.

En su investigación Claudia Ivette  concluyó que las mujeres  en las secciones de deportes  están ahí desde la década de 1950. Sin embargo, añadió, han permanecido invisibles porque los espacios son muy masculinos.

“Sigue siendo mínima la cantidad, hablamos de que en diarios de circulación nacional, donde me enfoqué, hay unas 150 personas entre reporteros y reporteras, y de ellos sólo 23 son mujeres”, puso de manifiesto la universitaria en su tesis de posgrado.

Por considerar que sus investigaciones aportan elementos para el diseño de políticas públicas orientadas a promover el desarrollo integral de las mujeres mexicanas, Claudia Ivette Pedraza Bucio junto con Alejandra Prieto, ambas  egresadas del posgrado en Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM,  obtuvieron el primero y segundo lugares en el Concurso de Tesis en Género Sor Juana Inés de la Cruz, en la categoría de Doctorado.

El primer lugar fue para Claudia Ivette Pedraza Bucio, por su trabajo recepcional de doctorado “Jugar como visitantes: análisis del ejercicio periodístico de las reporteras de deportes en la prensa de circulación nacional”.

El objetivo de la competencia (en su octava emisión), convocada por el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES), es apoyar la investigación en temas de género.

El segundo fue para Alejandra Prieto de la Rosa, por su investigación “Maternidad de una hija o un hijo con discapacidad. Estrategias y prácticas maternales de cuidado y crianza”.

Alejandra Prieto explicó que su investigación tiene la finalidad de dar cuenta de la complejidad a la que se enfrentan las madres de niños con discapacidad.

“Estas mujeres dedican mucho tiempo al cuidado de sus hijos, viven una maternidad exacerbada, porque si bien hay disposición, en estos casos se lleva al límite, más allá de una ‘maternidad convencional’, porque se deben desarrollar habilidades de enfermería, de cuidados específicos. Es un trabajo de tiempo extra que deja mujeres cansadas, laboriosas, pero muy orgullosas de los logros que tienen sus hijos”, detalló.

La universitaria expuso que abordó principalmente los casos de menores con parálisis cerebral. “Lo primero que tenemos que hacer es hacerlos visibles, que el asunto aparezca en una agenda pública”.

Existen tratados que México ha firmado, pero de la letra a los hechos hay un trecho grande: los servicios públicos son escasos y los pocos que hay están saturados. En algunos casos la lista de espera es de tres años, y tres años en la vida de un niño son toda su vida”, concluyó Prieto.