Asumen 10 países el enorme desafío de atender la salud de los migrantes

Suscribieron una declaración: México, Colombia, Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana. Fortalecerán acuerdos para ampliar el acceso a servicios de salud y protección a migrantes.


México y nueve países de América Latina firmaron la Declaración Ministerial de Mesoamérica sobre Salud y Migración, que busca mejorar la atención en esta materia de las personas migrantes, para reducir los riesgos a la salud pública regional y local.

En la reunión ministerial de México y Mesoamérica, encabezada por el doctor José Narro Robles, y la directora de la OPS, Carissa Etienne, el Secretario de Salud federal resaltó que los países se encuentran ante uno de los grandes desafíos y prioridades en la agenda humanitaria del siglo XXI: el de las migraciones.

La migración, subrayó, siempre ha sido parte de la condición del ser humano. La evidencia antropológica, sociológica y científica demuestra que, a través de los años, las personas se han movido y buscado espacios distintos al propio, debido a múltiples razones, ya sea obligadas por las condiciones naturales o por el interés de explorar y conocer otros sitios.

Por ello los países de Mesoamérica deben buscar la coordinación con las organizaciones civiles y las instituciones, así como fortalecer las relaciones y vínculos entre los ellas para otorgar atención en salud de calidad a los migrantes.

En su participación, la directora de la OPS, Carissa Etienne, reconoció que la migración humana es una de las prioridades más difíciles en el tema de política y salud.

En 2015, 244 millones de personas vivían fuera de su país de origen, lo cual equivale al 3.5 por ciento de la población mundial. Estas cifras crecerán más a partir del cambio en la política migratoria de Estados Unidos.

Puntualizó que algunos migrantes cruzan las fronteras en busca de trabajo y mejores oportunidades para ellos y sus familias, otros se ven obligados debido a conflictos armados, violencia, falta de alimentos, crisis económicas o desastres naturales.

Las circunstancias que enfrenta este sector en las diferentes etapas del ciclo migratorio, tales como la falta de alojamiento adecuado, el consumo de alimentos y bebidas contaminadas y el poco acceso a servicios básicos de salud y saneamiento, lo exponen a riesgos para su seguridad, salud física y mental, especificó Carissa Etienne.

En la sesión realizada en la sede de la dependencia, en la que se desarrollaron estrategias e iniciativas conjuntas bajo el principio de responsabilidad compartida, los representantes de las naciones participantes suscribieron el documento, que fue atestiguado por la directora de OPS.

Entre los acuerdos y compromisos de la declaración ministerial, leídos por Narro Robles destacan: el intercambio de experiencias y buenas prácticas, para identificar temas de salud de interés mutuo, facilitar la cooperación y fortalecer las capacidades nacionales y de trabajo intersectorial e interinstitucional, con el fin de abordar de manera integral y oportuna las necesidades de salud de las personas migrantes mediante alianzas, redes y marcos multilaterales.

Asimismo, promover el análisis de la determinación social de la salud y la migración en la región, así como trabajar, de manera conjunta, en la identificación de áreas de oportunidad para mejorar la salud de este sector, mediante la generación de evidencia que fortalezca la política pública en la materia.

Promover cambios y mejoras en los marcos normativos de los Estados participantes que permitan atender las necesidades en salud de este gremio; impulsar las acciones en los países de Mesoamérica, para lograr la transición entre la “asistencia humanitaria” de urgencia o emergencia al acceso efectivo y seguro a servicios de salud en el país de tránsito o destino.

Además, fortalecer los sistemas de información en los países de Mesoamérica y su sistematización sobre Salud y Migración, así como promover la investigación como fuente de vigilancia y evaluación de la cobertura e impacto en la atención de la salud.

La declaración ministerial considera necesario fortalecer las políticas migratorias y sanitarias nacionales y regionales para la atención integral del migrante con estrategias que permitan minimizar el impacto sanitario, político y social en los países, así como el Sistema de Vigilancia de la Salud Pública de la población en tránsito.

Compartir, a partir del trabajo coordinado, la experiencia de Mesoamérica en los diversos foros donde se aborde el tema de salud y migración, y aportar la riqueza de experiencias de Mesoamérica al debate regional y global a favor de la salud de las personas migrantes.

Entre los acuerdos y compromisos de la declaración ministerial, leídos por Narro Robles destacan: el intercambio de experiencias y buenas prácticas, para identificar temas de salud de interés mutuo, facilitar la cooperación y fortalecer las capacidades nacionales y de trabajo intersectorial e interinstitucional, con el fin de abordar de manera integral y oportuna las necesidades de salud de las personas migrantes mediante alianzas, redes y marcos multilaterales.

Asimismo, promover el análisis de la determinación social de la salud y la migración en la región, así como trabajar, de manera conjunta, en la identificación de áreas de oportunidad para mejorar la salud de este sector, mediante la generación de evidencia que fortalezca la política pública en la materia.

Promover cambios y mejoras en los marcos normativos de los Estados participantes que permitan atender las necesidades en salud de este gremio; impulsar las acciones en los países de Mesoamérica, para lograr la transición entre la “asistencia humanitaria” de urgencia o emergencia al acceso efectivo y seguro a servicios de salud en el país de tránsito o destino.

Además, fortalecer los sistemas de información en los países de Mesoamérica y su sistematización sobre Salud y Migración, así como promover la investigación como fuente de vigilancia y evaluación de la cobertura e impacto en la atención de la salud.

La declaración ministerial considera necesario fortalecer las políticas migratorias y sanitarias nacionales y regionales para la atención integral del migrante con estrategias que permitan minimizar el impacto sanitario, político y social en los países, así como el Sistema de Vigilancia de la Salud Pública de la población en tránsito.

Compartir, a partir del trabajo coordinado, la experiencia de Mesoamérica en los diversos foros donde se aborde el tema de salud y migración, y aportar la riqueza de experiencias de Mesoamérica al debate regional y global a favor de la salud de las personas migrantes.

Por México firmó el doctor José Narro Robles; la embajadora extraordinaria y plenipotenciaria de la República de Colombia en el país, Patricia Eugenia Cárdenas Santamaría; los ministros de Salud de Belice, Pablo Marín; de Costa Rica, Fernando Llorca Castro; El Salvador, Elvia Violeta Menjívar; Guatemala, Lucrecia Hernández Mack; Honduras, Delia Rivas y, Nicaragua, Carlos Saenz, así como los viceministros de Salud de Panamá, Eric Ulloa y, de República Dominicana, Francisco Neftalí Vásquez.