En México los ricos se hicieron más ricos y los pobres más pobres

  • Uno por ciento de familias concentra la gran riqueza. La repartición de los activos financieros es aún más desigual: el 80 por ciento es propiedad del 10 por ciento  más rico.
  • A pesar de que en México la riqueza  se duplicó entre 2004 y 2014 y creció en promedio anual 7.9 por ciento, la desigualdad social en el país se profundizo.

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Santiago de Chile.-Dos terceras partes de los activos físicos y financieros  de México  están en manos del 10 por ciento de las familias, en tanto que el 1 por ciento  de las familias concentran más de un tercio, advirtió la  Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su informe Panorama Social de América Latina 2016.

En 2015, el Gobierno mexicano administraba el 23 por ciento de los activos, las empresas privadas el 19 por ciento , las empresas públicas autónomas el 9 por ciento  y las instituciones financieras el 5 por ciento, al mismo tiempo que un 7 por ciento  de los activos financieros estaban en posesión de extranjeros.

No obstante, cita el informe de la CEPAL, las familias concentraban la mayor proporción, un 37 por ciento equivalente a 28 billones de pesos mexicanos. Lamentablemente, la repartición de estos 28 billones de pesos es muy desigual, señaló esa organización de las Naciones Unidas.

Por ello, menciona la CEPAL en su informe, el coeficiente de Gini de la distribución de los activos totales, físicos y financieros, de las familias es de 0,79. La repartición de los activos financieros es aún más desigual: el 80 por ciento  es propiedad del 10 por ciento  más rico, señala la CEPAL en su informe sobre la Desigualdad en la región correspondiente al año 2016.

De acuerdo con el Global Wealth Report 2016 de Credit Suisse, citado por la CEPAL,  la riqueza en el mundo está muy mal distribuida: el 0,7 por ciento  de los adultos , unos 35 millones de personas,  concentran  casi la mitad , el 45 por ciento , de los activos físicos y financieros del mundo.

Un total de solo 123 mil  personas con un muy elevado patrimonio, que poseen más de 30 millones de dólares,  acaparan el 9 por ciento  de la riqueza mundial y  mil 722 pertenecen al selecto grupo de los milmillonarios, billionaires.

Este análisis se basa en el estudio de la realidad mexicana que  arrojó resultados que posiblemente son extensibles a otros países de la región. Entre 2003 y 2014, la economía mexicana creció a un promedio anual del 2,6 por ciento No obstante, la riqueza alcanzó un crecimiento real promedio anual del 7,9 por ciento  en el mismo período. Esto significa que la riqueza en México se duplicó entre 2004 y 2014.

Además, advirtió la CEPAL, hay una fuerte concentración en la propiedad de los activos físicos con que cuentan las unidades de producción registradas en los censos económicos, lo que evidencia el alto grado de heterogeneidad estructural de la economía mexicana: el 10 por ciento  de las empresas concentran el 93 por ciento  de los activos físicos, en tanto que el 90 por ciento  restante dispone de muy pocos bienes de capital.

Por ello, el coeficiente de Gini de la concentración de los activos físicos en México asciende a la cifra récord de 0,93.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe señaló que aunque en su informe que entre 2008 y 2015 la desigualdad en la distribución del ingreso de las personas disminuyó en América Latina gracias a la prioridad que le dieron los países a los objetivos de desarrollo social, su ritmo de descenso se enlenteció entre 2012 y 2015 y los niveles actuales siguen siendo muy elevados para alcanzar el desarrollo sostenible.

La distribución del ingreso es solo una de las dimensiones de la desigualdad analizadas en el informe anual Panorama Social de América Latina 2016, presentado en una conferencia de prensa por la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, en Santiago, Chile.

El estudio también ahonda en las desigualdades en el uso del tiempo entre hombres y mujeres, en las asociadas a la condición étnico-racial y las que se evidencian en las distintas etapas del ciclo de la vida.

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“La desigualdad es una característica histórica y estructural de las sociedades de América Latina y el Caribe, que se manifiesta a través de múltiples circuitos viciosos. Avanzar hacia su reducción significativa es uno de los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, suscrita por todos los países de la región en 2015.

Esta agenda aboga por que nadie se quede atrás”, expresó Alicia Bárcena.

El coeficiente de Gini para los ingresos personales en 2015 mostró un valor promedio de 0,469 para 17 países de América Latina (0 representa ausencia de desigualdad y 1 desigualdad máxima), un nivel considerado alto. Si bien el índice disminuyó 1,2 por ciento  anual en promedio entre 2008 y 2012, el ritmo de descenso bajó a la mitad entre 2012 y 2015 (0,6 por ciento  anual).

Estos avances fueron impulsados por una mejoría relativa de los ingresos laborales de los sectores de menores ingresos, gracias a políticas activas como la formalización del empleo y el aumento real de los salarios mínimos en varios países, explica la CEPAL. También fue notable el incremento de las transferencias monetarias hacia los estratos de menores ingresos.

Pese a lo anterior, a través de un análisis complementario de la distribución funcional del ingreso en la región, se observa que las mejoras distributivas recientes no estuvieron necesariamente asociadas a un reparto más equitativo del capital y el trabajo.

Esta edición del Panorama Social también llama la atención sobre la estructura de la propiedad de activos físicos y financieros,  como un factor fundamental de la reproducción de la desigualdad en la región. Por medio de un estudio de caso, se constata que la distribución de la riqueza es aún más desigual que aquella medida solo por los ingresos corrientes de las personas.

Por ello la CEPAL insistió en la necesidad de impulsar un cambio estructural progresivo en América Latina y el Caribe, que genere empleos de calidad -con derechos y protección social-, mayores niveles de productividad y mejores retribuciones del factor trabajo.

El informe advierte asimismo que las mujeres siguen sobrerrepresentadas en los quintiles de menores ingresos y que su tiempo total de trabajo , que equivale a la suma de las horas dedicadas al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado con aquellas dedicadas al trabajo remunerado,  es superior al de los hombres, lo cual limita su autonomía económica.

Las mujeres destinan hasta un tercio de su tiempo al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, mientras que los hombres solo un 10 por ciento. Más aún, el valor económico del trabajo no remunerado que se realiza en los hogares, y que no se contabiliza en el PIB, equivale aproximadamente a un quinto del mismo, subraya el organismo regional.

Factor de desigualdad, la condición étnico-racial

La condición étnico-racial es otro factor de desigualdad estructural en América Latina, afirma la CEPAL. En la región viven alrededor de 130 millones de personas afrodescendientes ,2015, aproximadamente 21 por ciento  del total de la población. Aunque Brasil y Cuba concentran el 91 por ciento  del total regional, la población afrodescendiente está presente en todos los países de América Latina. En 14 de ellos se han creado instituciones y mecanismos gubernamentales de combate al racismo y promoción de la igualdad racial, y se ha fortalecido la legislación de protección de sus derechos.

Este grupo de la población también está sobrerrepresentado en el estrato socioeconómico de menores ingresos y sufre desigualdades profundas en todas las áreas del desarrollo social, que se expresan, por ejemplo, en mayores tasas de mortalidad infantil y materna, de embarazo adolescente y de desempleo, y en menores ingresos laborales,  en comparación con los no afrodescendientes, revela el estudio.

En el capítulo dedicado al gasto social se señala que este alcanzó en 2015 su máximo histórico: 10,5 por ciento  del PIB para el gobierno central y 14,5 por ciento  del PIB para el sector público , como promedio simple regional,. La protección social ,5 por ciento, la educación 4,6 por ciento  y la salud, 3,4 por ciento,  siguen siendo las funciones de mayor importancia en relación con el PIB.

Pese a lo anterior, los presupuestos de gasto social 2016-2017 registran contracciones en la mayoría de los países, mientras las estimaciones del PIB son en general de crecimiento moderado, por lo que la CEPAL llamó a resguardar y cautelar el financiamiento de las políticas sociales para dar sostenibilidad a los avances alcanzados y hacer frente a los desafíos vigentes.

Para desactivar los circuitos viciosos de la desigualdad es necesario utilizar un enfoque sistémico, recalca la Comisión. Las políticas públicas deben garantizar la titularidad de derechos, se debe reconocer y potenciar el trabajo productivo y de calidad como la llave de la igualdad y como instrumento por excelencia en la construcción del bienestar, y se debe universalizar la protección social a lo largo del ciclo de la vida  desde la infancia y adolescencia, la juventud, la edad adulta y la vejez, con una mirada sensible a las diferencias, recomienda la CEPAL.