La “bestia negra” de la desconfianza que carcome la credibilidad en México

 

  • El 73 por ciento de población mexicana ya no cree en sus diputados, sus partidos políticos, sus sindicatos, policías y jueces
  • Los mexicanos no confían ni en sus vecinos
  • Sin confianza no hay legitimidad
  • “Se viven momentos muy delicados de la vida pública, porque esa erosión de la confianza, abre la vía para la erosión también de la institucionalidad democrática”, dijo el presidente del INE

 

 

José Luis Camacho López.-Desde que se inició el 12 Congreso Nacional de Organismos Públicos Autónomos de México (OPAM), la mañana del jueves 29 de junio, que sesiona al sur de la Ciudad de México, reapareció la “bestia negra” de la desconfianza, que ha estado lentamente carcomiendo el ánimo y el espíritu de credibilidad de por lo menos el 73 por ciento de población mexicana.

 

Ese enorme porcentaje de una población de los 120 millones de habitantes de este país, ha dejado de creer en sus instituciones, desde los diputados, los partidos políticos, los sindicatos, los organismos procuradores de justicia hasta los policías y los jueces.

 

Hay una razón muy sencilla para el enojo de la mayoría de la población mexicana, de que esta bestia inmunda domine la vida nacional, si la pobreza lejos de disminuir aumenta y con ello la desigualdad social. Si se ha llegado al extremo de que más del 70 por ciento de la población mexicana no confía ni en sus vecinos, solamente en su círculo familiar más cercano, y eso es un decir.

 

En el Centro de Exposiciones y Congreso de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se llevan a cabo los trabajos del Congreso de los organismos públicos autónomos, cuya organización ha dependido de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Lorenzo Córdova Vianello, el Consejero Presidente del Instituto Nacional Electoral, le llamó la cúspide de la desconfianza.

 

Lorenzo Córdova Vianello.

 

“Se viven momentos muy delicados de la vida pública, porque esa erosión de la confianza, abre la vía para la erosión también de la institucionalidad democrática”, dijo Córdova Vianello.

 

Lo que pasa en México no es ajeno a la región latinoamericana y del Caribe donde ocho de cada diez ciudadanos tampoco creen ya en sus instituciones; hay un largo desaliento que ha consumido las creencias sobre las que se finca la gobernabilidad y la estabilidad de las naciones.

 

La desconfianza ha ido erosionando la vida de México, al grado de que uno de cada cuatro mexicanos o mexicanas piensa que puede vivir bajo un régimen autoritario que le garantice una seguridad que hasta ahora el gobierno mexicano, en sus tres niveles de autoridad, federal, estatal y municipal, no ha podido ofrecerles.

 

Esta “bestia negra”, que desde el año pasado Lorenzo Córdova la identificó, en una reunión similar de los organismos autónomos, pero al referirse a cuestiones electorales, se ha convertido en un dolor de muelas para quienes dirigen órganos que han sido creados para disminuir la desconfianza y aumentar la credibilidad de instituciones como las que se dedican a procesar las contiendas electorales.

 

El 40 por ciento de la ciudadanía mexicana, dato citado por Córdova el año pasado, todavía cree que los órganos electorales son parte del gobierno, dato que mina la credibilidad de estas caras instituciones del país, por los cuantiosos recursos que reciben y redistribuyen en los partidos políticos. No es una exageración este porcentajes, si existe en la rumorología mexicana que los presidentes de los órganos electorales reciben instrucciones de los poderes públicos de los altos mandos del poder en México.

 

 

 

 

Recuperar la confianza de la población mexicana va más allá de la cuadratura del círculo, un conflicto con un mayor grado de dificultad que problema geométrico o matemático.

 

Hasta ahora especialistas mexicanos, abogados, sociólogos, psicólogos, no encuentran la manera de revertir la profundidad insondable de un mal que amenaza la vida cívica de la población de este país, sobre todo cuando se avecina el año que entra las elecciones más importantes del país, el cambio de presidente de la República.

 

Uno de esos expertos, José Roberto Ruíz Saldaña, Consejero Electoral del INE, mencionó en esa reunión de los organismos públicos autónomos, que solamente el 4 por ciento de la ciudadanía mexicana cree que se respetan las leyes, un 37 por ciento piensa que se respetan poco y un 29 por ciento está complemente segura que no se tiene nada de aprecio por el Estado de Derecho en el país.

 

Córdova Vianello, en un largo discurso que improvisó, a pesar de llevar un texto por escrito, le dedicó la misma dedicatoria a la desconfianza en otra intervención que hizo el año anterior en otra reunión de los organismos públicos autónomos. Córdova mencionó el origen de la desconfianza actual en las elecciones de 2006, cuando el presidente Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional, dijo que había ganado “haiga sido como haiga sido” frente a su rival, Manuel López Obrador.

 

México es un país tempranero que apenas en el año dos mil inició su alternancia en el poder presidencial en un proceso democrático que no ha resuelto problemas fundamentales, como el que el 50 por ciento de las familias mexicanas subsiste con esos salarios de hambre no superan los tres mil pesos al mes.

 

 

José Roberto Ruíz Saldaña.

 

Además, habrá que añadir, como se dijo en ese Congreso de los Organismos Públicos Autónomos, citados por el doctor Lorenzo Córdova, no se han resuelto los graves problemas de la corrupción, la inseguridad y la impunidad que dominan la vida de los cuatro rincones de México.

 

De la confianza depende la legitimidad de las instituciones, fue una oración que dijo Córdova Vianello, quien mostró su preocupación por el curso de las elecciones presidenciales del año que viene en el país. Es el mayor desafío de la historia, expresó.

 

Lorenzo Córdova Vianello, quien fue el encargado de inaugurar el 12 Congreso Nacional de Organismos Públicos Autónomos de México (OPAM), advirtió que aunque el INE está suficientemente consolidado para enfrentar el desafío de las urnas en 2018, aceptó que no le bastaba ello.

 

“Tenemos que cobrar conciencia de que la defensa de la autonomía, pero sobre todo la reconstrucción de la confianza, es fundamental para enfrentar los desafíos que tenemos en el futuro”, dijo Córdova Vianello, quien insistió en que “de la confianza en los organismos electorales depende, ineludiblemente, la confianza en los resultados en las elecciones que éstos organizan”.

 

“De esa confianza depende la legitimidad de los gobiernos democráticos”, advirtió el Consejero Presidente del INE.