Homenaje a Arturo García Bustos, el último gran muralista mexicano

 

 

  • Falleció la mañana del 7 de abril pasado
  • En el Palacio de Bellas Artes un grupo de expertos hablará sobre su obra en el grabado, la pintura y el mural
  • García Bustos pertenece a la misma corriente histórica del muralismo mexicano a la cual pertenecen Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco

 

 

El maestro Arturo García Bustos, quien falleció la mañana del 7 de abril, en su casa de la calle de Higuera, en el barrio de la Conchita, en la delegación de Coyoacán, al sur de la Ciudad de México, recibirá un homenaje este martes 8 de agosto en el Palacio de Bellas Artes.

 

El homenaje se realizará a las 19:00 horas en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. Participan Dina Comisarenco Mirkin, Leticia López Orozco y Luis Rius Caso, expertos que han tratado y conocido la obra de este pintor mexicano.

 

García Bustos era el último gran muralista de la corriente social pictórica mexicana que dio luz al arte mexicano en el siglo XX.

 

García Bustos nació en la Ciudad de México el 8 de agosto de 1926, en el centro de la capital mexicana. Fue un artista mexicano comprometido con su tiempo, de probada y profunda sensibilidad social. Honesto a carta cabal, con una larga trayectoria en su obra de entrañable amor al país, de servicio a las mejores causas del pueblo mexicano, de su Patria, de Latinoamérica y de la paz mundial, entregado a la defensa del patrimonio cultural de la nación y de su barrio, de La Concepción, en Coyoacán.

 

 

Este artista mexicano, fascinado desde su infancia y juventud por la intensa vida cultural de la Ciudad de México y los cambios políticos de las agitadas décadas posrevolucionarias, estudió en la Academia de San Carlos y en la Escuela de Pintura y Escultura de La Esmeralda. Fue alumno de Diego Rivera y Frida Kahlo. De estos grandes maestros de la pintura mexicana, García Bustos recibió el impulso para plasmar en su monumental obra las asombrosas escenas en donde recrea con conocimiento y gran maestría la historia del México prehispánico, de la Colonia, la Independencia, La Reforma y la Revolución.

 

García Bustos, nacido y forjado en la realidad social de su ciudad y del país, pertenece a la misma corriente histórica del muralismo mexicano a la cual pertenecen Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco.

 

Fue miembro fundador del Frente Nacional de Artes Plásticas y del Salón de la Plástica Mexicana, y perteneció al Taller de Gráfica Popular y el Movimiento de Liberación Nacional.

 

En su larga misión artística García Bustos destaca su entrañable amor al país, a las mejores causas del pueblo mexicano, de su Patria, de Latinoamérica y de la paz mundial; su compromiso indeclinable con la defensa del patrimonio cultural de la nación y de su barrio en Coyoacán. Su obra muralista, en el grabado, en el dibujo, hablan por él.

 

En sus manos, sus pinceles, sus prensas, sus lápices, hablan los indígenas, los campesinos, los obreros, los excluidos del desigual desarrollo nacional, los mexicanos sin voz. Están presentes en los murales del Metro Universidad, en el Museo Nacional de Antropología y en el Palacio de Gobierno del Estado de Oaxaca.

 

En el grabado, García Bustos mantuvo la tradición de José Guadalupe Posada y Leopoldo Méndez. Su obra es artística y pedagógica. La historia de nuestro país y del planeta es la constancia en su trabajo de creador. Su mensaje plástico reúne identidad, belleza y sentimiento.

 

La historia de México siempre presente en su obra

 

Nuestra historia es la constancia en su trabajo de creador. Después de las elecciones del año 2000 se pretendió desaparecer la historia del muralismo mexicano del siglo XX, acabar con todo vestigio de los artistas que expresaron en sus frescos y murales un arte que pertenece a la historia de México.

 

García Bustos como parte de la corriente de artistas con un claro y definido compromiso con la realidad social, política, cultural y económica de México, no varió un ápice su posición de artista frente al arte. Su expresión artística fue un arte no divorciado con la historia del país, no le dio la espalda ni la sometió a los mercados que dominan el arte en México y en el occidente.

 

El arte de García bustos no se quedó en el grabado, exploró y realizó el mural en los muros del palacio de gobierno de Oaxaca, la Casa de la Cultura de Azcapotzalco, la estación del metro Universidad. De todos los artistas de su generación fue quien más desarrolló su capacidad de creación en el mural y en el grabado; xilografías, linóleos, aguafuertes, componen su obra.

 

A lo largo de su vida García bustos enfrentó desafíos por su compromiso con el arte, en los últimos tiempos en los que el muralismo fue ignorado por las políticas neoliberales del arte a las que les incomoda la expresión social en el arte.

 

Frente al dilema del siglo XX entre arte social o arte comercial, García Bustos optó por reafirmar su vocación con las expresiones comprometidas con la realidad social.

 

En la obra s de García Bustos se conjugaron sus preocupaciones por dejar un testimonio gráfico de los héroes nacionales -Hidalgo, Morelos, Guerrero, Los Niños Héroes, Juárez, Altamirano, Madero, Villa, Zapata, Obregón, Cárdenas- y de los grandes movimientos sociales en México, la Independencia, La Reforma y la Revolución Mexicana; así como la condición social de los indígenas, las luchas por sus reivindicaciones sociales de los obreros y de los campesinos mexicanos; el papel de la prensa en las luchas sociales, la Revolución Rusa en 1917, los golpes de Estado en Guatemala en 1954 y Chile en 1973; la solidaridad con los pueblos del Tercer Mundo, las atrocidades del imperialismo norteamericano en Latinoamérica, Vietnam, Cuba, Indonesia, África.

 

Igualmente están representadas las luchas libertarias de los mexicanos en las figuras de Ricardo Flores Magón, perseguido por la dictadura de Porfirio Díaz; Rubén Jaramillo, el líder campesino asesinado junto con su familia durante el gobierno de Adolfo López Mateos; de los presos políticos mexicanos como Siqueiros, a los que se les aplicó el turbio cargo de disolución social del artículo 145 del Código Penal, por protestar contra la represión de los movimientos magisterial y ferrocarrilero.

 

La obra de García Bustos incluye las figuras emblemáticas de las luchas de los pueblos del Tercer Mundo representadas en César Augusto Sandino, Fidel Castro, Ernesto Guevara y Patricio Lumumba, así como la brutal invasión de Irak ejecutada por los gobiernos de Estados Unidos, Gran Bretaña y España en la década de los noventa en el siglo pasado.

 

Un artista comprometido con su tiempo

 

En ocasión de una exposición de la obra de García Bustos en el Museo de la Estampa, la estudiosa del arte mexicano, Lluvia Sepúlveda Jiménez, manifestó: “Pertenece a una generación de artistas que coincide en la oposición a las estructuras sociopolíticas imperantes y en la idea de que los creadores deben contribuir en la transformación de la sociedad. Es un hombre comprometido con su tiempo que produce, desde la trinchera del arte, imágenes de denuncia de la injusticia y la violencia social.”

 

“Sin importar el tema- dijo Sepúlveda Jiménez- las estampas del maestro García Bustos siempre presentan una calidad técnica excepcional, jugando con los contrastes de claroscuro, con soluciones en la línea y los contornos muy semejantes al dibujo y la pintura expresionista, logrando realzar el dramatismo y la fuerza de los personajes o los eventos plasmados”.

 

Sepúlveda Jiménez destacó que la obra de García Bustos “nos enseña que el arte puede servir a una causa popular y al mismo tiempo alcanzar un alto nivel de maestría técnica y conceptual”.

 

El experto en Arte y Cultura Latinoamericanos, Gregorio Luke, promotor de la cultura mexicana imaginar, al hablar en ocasión de la presentación de un libro sobre la obra del maestro García Bustos y su trabajo mencionó que era imposible imaginar su obra sin la presencia maravillosa y la obra excepcional de la maestra Rina Lazo, su esposa y compañera, quien fue ayudante de Diego Rivera en muchos de sus murales, desde 1947 hasta 1957, año en que murió el Maestro.

 

Junto con Orozco y Siqueiros, precisó Luke, Diego Rivera y sus discípulos Arturo García Bustos y Rina Lazo rompieron los conceptos formales para hacer un arte de contenido social, un arte con el que se identifican los mexicanos, un arte que identifica a México en el mundo.