Mueren “Rius” y Avilés, dos periodistas mexicanos que cultivaron la ácida ironía

  • Eduardo del Río “Rius” falleció a los 83 años y Jaime Avilés a una edad todavía temprana, a los 63 años.
  • Aunque pertenecieron a generaciones distintas, a ambos los unía un periodismo agudo, crítico, de ácida ironía. TE se une a la pena por la pérdida de dos valerosos periodistas mexicanos.

Dos periodistas de distintas épocas del periodismo mexicano contemporáneo fallecieron el martes pasado. Se trata de Eduardo del Río “Rius” y de Jaime Avilés Iturbide. Ambos fueron renovadores en el periodismo mexicano. Realizaron  un periodismo incisivo y crítico, de ácida ironía sobre la realidad política, económica  y social de México.

“Rius” en la caricatura, en la historieta y Jaime en la crónica, el reportaje, el comentario. Ambos siempre con una mirada  en un México de insondables desigualdades sociales y económicas que mantienen escindida  a la sociedad mexicana.

TE, se une a las manifestaciones de pérdida de estos dos periodistas mexicanos que se distinguieron por  ser ejemplos de  un periodismo limpio, sin censuras, íntegro. Ambos realizaban un periodismo congruente con sus ideas y su mirada sobre México.

En este medio periodístico lamentamos mucho su desaparición física para un periodismo mexicano que exige ser un espacio de un ejercicio de libertades públicas,   estrechamente vinculado  a los sectores más vulnerables y pobres de la población que siguen exigiendo  tener voz en nuestra sociedad a la hora de las decisiones públicas que se toman en las diversas instancias del poder en México.

Eduardo del Río “Rius” falleció a los 83 años y Jaime Avilés a una edad todavía temprana, a los 63 años.

“Rius”, el famoso historietista y escritor de origen michoacano murió de madrugada en la ciudad de Tepoztlán. Nació el 20 de junio de 1934 en Zamora, Michoacán. Se caracterizaba por su sentido del humor, su sátira y su compromiso político.  Publicó en su trayectoria de más de 60 años, tiras cómicas y volúmenes entre los que destacan títulos como Los Supemachos y Los Agachados.

En los años sesenta fundó y dirigió las revistas Los Supermachos y Los Agachados, que constituyen un hito en la historia de la crítica política en México.

Dejó huella en la historia del periodismo mexicano. Colaboró en los principales diarios y revistas: Proceso, Siempre!, Sucesos o Política. También en los periódicos El Día, El Universal, Ovaciones, La Prensa. Sus últimas colaboraciones periodísticas aparecieron en La Jornada.

Creó revistas de humor político y blanco: La Gallina, Marca Diablo, La Garrapata, El Chahuistle y El Chamuco, y Los Hijos Del Averno.

En sus obras dedicadas al mundo del cómic introdujo elementos propios de la divulgación política. En sus más de 100 libros publicados abordó diversos temas: historia, filosofía, religión, política, medicina popular, música, gastronomía, sexualidad, pintura, y arte en general.

Fue autor de 500 años fregados pero cristianos, La trukulenta historia del kapitalismo, Cuba para principiantes, Pequeño Rius ilustrado, Marx para principiantes, Cristo de carne y hueso, La panza es primero, No consulte a su médico, El museo de Rius, Hitler para masoquistas, Los Panuchos, Guía incompleta del jazz, La iglesia y otros cuentos, Manual del perfecto ateo, Votas y te vas, ¿Sería católico Jesucristo?, Mis confusiones, su libro de Memorias desmemoriadas, entre otros.

Entre sus extrañas actividades estuvo la de seminarista en su infancia y adolescencia, y un  empleo  en la funeraria Gayosso haciendo labores administrativas, donde conoció casualmente a Francisco Patiño, director de la revista Ja-já, (Excélsior), quien lo invitó a colaborar. Ahí aparecieron sus primeros cartones.

En vida, Rius se propuso contribuir a la educación y politización del mexicano, combatir la alienación y favorecer el espíritu crítico. Fue fundador de publicaciones como El mitote ilustrado y creó con Naranjo, Soto, Magú y otros moneros, Insurgencia popular, informativo del Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT).

Fue galardonado con varios reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Periodismo de México y el Premio de Caricatura La Catrina 2004, concedido por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

En 2016 recibió el Primer Reconocimiento de Caricatura Gabriel Vargas, en el Museo del Estanquillo, por considerarlo un referente cultural en el país. Tenía más de una década radicando en Tepoztlán, Morelos.

Jaime Avilés, el cronista de la ironía

Avilés fue  uno de los más importantes cronistas en el periodismo mexicano. Murió a los 63 años de edad, en la Ciudad de México. Era capitalino. Avilés se inició en El Día, en su meridiano Crucero. Además laboró en Unomásuno, La Jornada, el semanario Proceso y se desempeñaba como director general de la revista Polemón, donde imprimía su forma particular de ironía de hacer periodismo. Su obra ha sido traducida al francés y al italiano.

En 1979, fue corresponsal  en Nicaragua y en 1983 cubrió la invasión militar estadounidense en la isla caribeña de Granada. En 1990 publicó La rebelión de los maniquíes, compilación de crónicas de guerra y de cobertura política en México y América Latina.

En 1994 cubrió el alzamiento zapatista en el estado de Chiapas. Junto a Gianni Miná, escribió Marcos y la insurgencia zapatista; además, dos versiones de una novela sobre el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), Nosotros estamos muertos (2001) y Adiós cara de trapo (2006).

En 2008 lanzó el libro Los manicomios del poder y en 2012, AMLO: vida privada de un hombre público, una biografía autorizada del político tabasqueño.

Avilés fue cronista taurino bajo el seudónimo de Lumbrera Chico, activista político, precursor de la lucha por la despenalización de las drogas y por los derechos políticos y sociales de minorías.

La secretaria de cultura, María Cristina García Cepeda, lamentó vía Twitter ambos decesos.