El Atlas de Riesgo de la Ciudad de México en manos de especuladores inmobiliarios

 

  • No lo conoce la población
  • El auxilio oficial tardó entre cuatro y hasta diez horas en las zonas del desastre
  • ¿Por qué pasó lo que pasó? “Nunca hay responsables de nada”
  • Domina “la lógica del mercado sobre la planeación”
  • “No tenemos una política institucional, no sabemos qué hacer”
  • Resultaron dañadas 150 mil viviendas, 52 mil 374 como pérdida total, por los sismos del 7 y 19 de septiembre

 

 

Adolfo Sánchez Almanza, del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), afirmó que en la construcción de la vivienda en la Ciudad de México “avanza la lógica del mercado sobre la planeación” y añadió: “No conocemos el Atlas de Riesgo de la capital mexicana porque se usa para la especulación inmobiliaria”.

 

“Un punto clave-dijo Sánchez Almanza- es que no conocemos los atlas de riesgos porque se utilizan en función de la especulación inmobiliaria; si alguien sabe que una franja es más riesgosa, el precio del suelo y la vivienda se cae”.

“Ahí, el papel del Estado debe ser superar esa lógica del mercado y hacer planeación en función de la seguridad ciudadana”, manifestó el universitario.

 

El ingeniero Marco Tulio Mendoza, de la Facultad de Ingeniería, advirtió que toda la producción de la vivienda se ha dejado bajo control de la iniciativa privada.

 

Por su parte, el arquitecto Sergio Flores, señaló: “no tenemos una política institucional, no sabemos qué hacer”. “Hay un gran vacío en la política pública” en los casos de emergencia como el del 19 de septiembre.

 

Flores señaló que hubo casos en que el auxilio oficial tardó entre cuatro y hasta diez horas en las zonas del desastre que provocó el sismo, al destacar que en la UNAM se tienen identificados los 38 edificios colapsados y las manzanas donde se ubicaron.

 

¿Por qué pasó lo que pasó? “Nunca hay responsables de nada”, preguntó y afirmó el arquitecto Flores.

 

Ambos especialistas universitarios participaron en una rueda de prensa en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM donde se puso en duda las políticas públicas en los casos de los sismos, del 7 y 19 de septiembre últimos, donde de acuerdo a sus registros, resultaron dañadas 150 mil viviendas, 52 mil 374 como pérdida total, en la capital mexicana y en los estados de Morelos, Oaxaca, Chiapas y Puebla.

 

Igualmente, coincidieron junto con otros especialistas universitarios, en que se debe evitar las construcciones en zonas de alto riesgo y de reserva ecológica. Y advirtieron que no hay forma de evaluar y transparentar las funciones de los servidores públicos en la expedición de licencias de construcción y durante las emergencias. “Falta evaluación del desempeño de las autoridades, no sabemos si cumplen con la normatividad”.

 

El tema de la conferencia de prensa sobre “La vivienda en la Ciudad de México después de los sismos”, organizada en el Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) se orientó a las causad de los derrumbes que provocaron 228 muertes, decenas de personas heridas y miles de familias damnificadas en la capital mexicana.

 

No hubo respuestas precisas, no las tenían estos expertos universitarios, les falta indagar más en los datos de las tres mil 608 manzanas donde ocurrieron derrumbes o los inmuebles tienen daños. La UNAM ha recibido 12 mil reportes de daños, de los cuales cuatro mil ya han sido verificados.

 

El comportamiento de los suelos en la Ciudad de México durante los sismos está marcado por los suelos blandos y los suelos en transición, en estos últimos donde se registraron más colapsos y mortalidad de víctimas.

 

Los especialistas, como Javier Delgado, señalaron la urgencia de hacer un análisis de la geología de los suelos. La mecánica de suelos, dijo, manejarla a distintas profundidades, ya que la respuesta de los sismos no es la misma en la misma franja de suelos blandos, en transición o duros.

 

En la delegación de Iztapalapa, una de las zonas más pobladas al oriente de la capital, confirmaron grietas de 30 centímetros en unidades habitacionales y advirtieron de grietas no visibles en esa jurisdicción capitalina gobernada por un partido de izquierda, el Partido de la Revolución Democrática.

 

¿Qué paso? ¿Por qué se cayeron los edificios? ¿La población tiene información?

 

Estas y otras fueron los insistentes cuestionamientos que se hacían los expertos universitarios y los reporteros que acudieron a esa mesa de prensa. Sobre todo hubo una relacionada a los dictamines sobre las escuelas. ¿Con qué tranquilidad dejarán a sus hijos en las escuelas con diagnósticos inconvincentes?

 

La cifra de las 150 mil viviendas dañadas en los sismos 7 y 19 de septiembre, equivalen al número de las que fueron construidas a escala nacional en 2016.

 

Los expertos universitarios insistieron en que tanto en la Ciudad de México como en el resto del territorio nacional se ha visto que avanza la lógica del mercado sobre la planeación y seguridad de los habitantes.

 

Marco Tulio Mendoza, de la Facultad de Ingeniería (FI), explicó que 70 por ciento del total de la construcción de vivienda corresponde a la de interés social, y el restante a la de interés medio o residencial. El costo promedio respectivo es, por metro cuadrado, de tres mil 500 pesos, nueve mil 700 y 15 mil 700.

 

 

Se habla de apoyos de 120 mil pesos para los afectados; hablando de viviendas de interés social, ese monto cubriría alrededor del 30 por ciento de una casa nueva. Además, señaló, continuará la autoconstrucción, que es más costosa y peligrosa que la formal. “Por metro cuadrado no es suficiente lo que se está aportando a las familias”.

 

Lo que se requiere, más que ofrecer una cantidad de dinero, es implementar programas de reconstrucción por parte de organismos oficiales. Y en el caso de la autoconstrucción, se sugiere la asesoría de un profesional, dijo Tulio Mendoza en la conferencia

 

Para tal propósito, informó, que la Facultad de Ingeniería de la UNAM cuenta con un manual de autoconstrucción, que se reimprimirá para ponerlo a disposición de la gente, y un curso en Internet sobre el tema.

 

El ingeniero Sánchez Almanza afirmó que debe haber planeación en la construcción de las ciudades y dar seguridad a la población, a los padres de familia, transeúntes, o a quien renta un departamento.

 

Sánchez Almanza sostuvo que hay que hablar de la reconstrucción del país con una lógica de ordenamiento territorial diferente, que plantee a la igualdad socioespacial como fundamental. “Se requiere un plan de mediano y largo plazos para reducir las desigualdades territoriales de México”.

 

El economista Abraham Granados Martínez expuso que el espacio urbano de la CdMx es susceptible a sismos y su recuperación varía entre áreas y grupos de población.

 

El desastre, añadió, generado por el movimiento telúrico pudo potencializarse ante posibles anomalías en las construcciones, pero el patrón espacial del desastre indica una influencia del tipo de suelo. Por ello, se puede esperar una recomposición de las viviendas en la zona afectada y sus alrededores.

 

Éxodo en las colonias Roma y Condesa

 

El especialista universitario destacó que se está dando un éxodo de habitantes en el llamado corredor Roma-Condesa, unas zonas más caras de la capital donde se registró una etapa de atracción inmobiliaria, que predijo se incrementará la demanda de vivienda en zonas de suelo firme.

 

El académico de la Facultad de Arquitectura, Sergio Flores Peña, subrayó que los desastres son sociales. En general, hay una correlación entre pobreza y daños materiales, y respecto a las afectaciones provocadas por los sismos del mes pasado, hay dos “mundos”: uno en la capital del país y otro en el resto de las entidades.

 

Javier Delgado Campos, director del Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad, sostuvo que el temblor descubrió la insuficiencia de los mecanismos tradicionales para producir vivienda. Ese tema “no se puede atender sin considerar los trabajos de la gente, y para resolver la relación vivienda-empleo se debe contar con un sistema de transporte adecuado”.

 

Delgado Campos insistió en que no se pueden generalizar las causas de los derrumbes en la urbe: despende de la capacidad estructural de respuesta de un edificio o su ubicación; los principales daños se dieron en una franja, una zona de transición, por lo que se necesita un análisis más a fondo de la geología de los suelos.

 

“Con los datos que se tienen hasta hoy, no se puede dar una explicación cabal a lo ocurrido”, finalizó Delgado Campos.