En los casi 400 años de su historia, Harvard crea la primera cátedra en honor a un sabio mexicano

 

  • Eduardo Matos Moctezuma, de 77 años, presentó su ponencia “De la vida a la muerte, tres momentos distintos y una pasión verdadera”
  • La arqueología “penetra en el tiempo de los hombres y de los dioses”

 

 

Como parte de su renovado compromiso por fortalecer la cooperación entre Harvard y México, el David Rockefeller Center for Latin American Studies (DRCLAS) ha establecido la Cátedra Eduardo Matos Moctezuma, la primera cátedra en honor a un mexicano en los casi 400 años de historia de Harvard.

 

Eduardo Matos Moctezuma (Ciudad de México, 11 de diciembre de 1940) inició la conferencia con su ponencia titulada “De la vida a la muerte: tres momentos distintos y una pasión verdadera” en el Auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología, sede el pasado martes 3 de octubre, de la conferencia inaugural de la “Cátedra Eduardo Matos Moctezuma”.

 

En ella, el maestro en Ciencias Antropológicas detalló que su pasión por la arqueología comenzó con una lectura: la del libro Dioses, tumbas y sabios del escritor alemán C.W Ceram.

 

La cátedra se llevará a cabo a lo largo de cinco años. Hace honor a la excelencia mundialmente reconocida de la arqueología mexicana y al arqueólogo más eminente de México y además busca vincular a los especialistas en el México Prehispánico más destacados del mundo.

 

David Carrasco.

 

El arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma ha propuesto que las lenguas indígenas sean declaradas patrimonio cultural de la humanidad.

 

Matos Moctezuma recordó que cuando “cursaba el segundo año del bachillerato y no sabía lo que iba a estudiar. La angustia de mis padres y la mía propia, ante tal incertidumbre pronto se resolvió.

 

“Un amigo me prestó este libro y al leer un capítulo dedicado a la cultura egipcia atrajo de inmediato mi atención y en ella me detuve. Aquel mundo de faraones, tumbas, hallazgos y muchas cosas más marcó mi vida de ahí en adelante”.

 

Matos Moctezuma es Miembro Honorario del Archeological Institute of America. En 1959 se inscribió en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y desde entonces correrían paralelas sus dos vertientes: la del joven entregado a su disciplina que lo llenará todo y la sensibilidad a flor de piel que sustituía la presencia religiosa.

 

 

El investigador y profesor emérito también habló de las principales influencias en su formación académica: el arqueólogo José Luis Lorenzo, la etnóloga Calixta Villegas, la antropóloga física Johanna Faulhaber, el arqueólogo y antropólogo Román Piña Chán y el arqueólogo y filólogo Gordon Childe.

 

El también miembro del Seminario de Cultura Mexicana y de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística reveló que son tres los temas que llaman su atención y en los que ha puesto todo su esfuerzo: la historia de la arqueología, el Templo Mayor de Tenochtitlán y la muerte en el México Prehispánico.

 

El científico mexicano es integrante de la Sociedad de Antropólogos del Caribe y de la Asociación de Escritores de México. En esa conferencia también compartió algunas de las enseñanzas que le ha dado la historia de la arqueología como el ver la forma en que surgen determinadas sociedades “y por más poderosas que estás sean, acaban viniendo a menos”.

 

El también miembro de la Academia Mexicana de la Historia y de El Colegio Nacional destacó la importancia de la arqueología y su historia, ya que dijo, “permite recuperar lo que otros hombres han hecho y conocer a los protagonistas que fueron capaces de devolver el pasado al presente”.

 

Eduardo Matos Moctezuma.

 

Eduardo Matos Moctezuma también habló de las ciencias en las que se apoya la arqueología, las cuales le ayudan a conocer lo que fue: la geología, la química, la biología y la física.

 

“Todas ellas dirigidas al estudio del pasado hacen de la arqueología una disciplina plural y universal en donde muchos especialistas tienen cabida y va más allá, penetra en el tiempo de los hombres y de los dioses”.

 

Además, conversó de la tecnología aplicada a la arqueología, la cual destacó, se ha ido perfeccionando cada vez más y ha permitido obtener más conocimientos, datos del pasado de manera más confiable y mejores técnicas de prospección, excavación y fechamiento.

 

Matos Moctezuma es autor, entre otros, de Muerte a filo de obsidiana, Vida y Muerte en el Templo Mayor, Teotihuacán, la metrópoli de los Dioses, Los Aztecas, El Templo Mayor de Tenochtitlan, La Casa prehispánica, Las piedras negadas y Estudios Mexicas también puntualizó su concepción de lo que es la arqueología.

 

 

“Ninguna otra disciplina puede penetrar en el tiempo de la manera en que ella lo hace, para llegar a estar frente a frente con la obra del hombre, con el hombre mismo”.

 

En la conferencia también participaron Mark Elliott, Vice Provost for International Affairs de la Universidad de Harvard y Davíd Carrasco, Neil L. Rudenstine Professor for the Study of Latin America de la Universidad de Harvard.

 

Davíd Carrasco detalló que la Cátedra Eduardo Matos Moctezuma marca la construcción de un puente para unir como nunca antes en la historia los recursos educativos de la Universidad de Harvard y la excelencia cultural de México.

 

Mark Elliott.

 

“Este evento reconoce a Matos quien nos ha enseñado a nosotros los mexicanos quienes somos en realidad. Celebramos con entusiasmo y gratitud su profundo compromiso y trabajo creativo para traer a la luz de la historia los logros profundos de México antes de la llegada de los europeos.

 

“Reconocemos a un hombre que ha guiado varias generaciones de los más brillantes y finos científicos mexicanos en las ciencias sociales y biológicas a través de la estratigrafía de siglos de heridas y alegrías”.

Mientras que Mark Elliott comentó que está cátedra fue realizada en solidaridad al pueblo mexicano en estos difíciles momentos y con el objetivo de hacer que México sea más fuerte; agregó que para él era un gran honor participar en ella ya que representaba “un gran día en la historia de México y Harvard”.

 

La Cátedra Eduardo Matos Moctezuma ha sido posible gracias a la generosidad de José Antonio Alonso Espinosa y la iniciativa del profesor Davíd Carrasco. Además de que cuenta con el invaluable apoyo de la la Harvard Divinity School y el Moses Mesoamerican Archive de la Universidad de Harvard, así como de la Secretaría de Cultura, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, el Museo Nacional de Antropología y el Museo del Templo Mayor.