Falló la planeación, el diseño de la ciudad y las medidas de prevención

  • Habrá sanciones si hay corrupción o vicios en la construcción de inmuebles colapsados, anuncia Mancera. Antes de comprar un departamento en la capital mexicana, hay que revisar  el año de edificación.
  • Desde 2010 varias construcciones no contaban con planos o bitácoras. Cerca de 60 por ciento de las viviendas de la CDMX, bajo el esquema de autoconstrucción. Son vulnerables a sismos y ponen en riesgo a sus habitantes.

Especialistas de dos universidades mexicanas, La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), ponen en duda los sistema de construcción en la capital mexicana, donde el pasado 19 de septiembre miles de viviendas afectadas con daños irreparables o parciales que dejaron a miles de familias sin su patrimonio real.

Para especialistas universitarios falló  la planeación, el diseño de la ciudad de  México  y las medidas de prevención en la capital mexicana. Cerca de 60 por ciento de las viviendas de esta urbe se ha hecho bajo el esquema de autoconstrucción, sin ningún fundamento técnico, por lo que son vulnerables a sismos y ponen en riesgo a sus habitantes.

El gobierno de la capital mexicana dictaminó entre 800 y mil inmuebles con daños mayores en color rojo, y de los 8 mil 405 inmuebles evaluados más del 54 por ciento arrojaban un dictamen sin daños o con afectaciones menores luego del sismo del pasado 19 de septiembre.

La Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México reportó el último domingo 156 carpetas de investigación abiertas por probables afectaciones a inmuebles por fallas en los sistemas de construcción.

El Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera Espinosa, anunció que se agilizarán las indagatorias y advirtió que si hay líneas de corrupción o  cualquier vicio de haber vulnerado la ley, “lo vamos también a sancionar en estricto apego a la ley”.

En un 94 por ciento 4 mil 766 inmuebles estaban  catalogados hasta el último fin de semana en color verde, ya evaluados sin daños o con reparaciones menores en plafones, vidrios, fisuras o herrería  y en color amarillo se registraron mil 446 inmuebles con riesgo estructural y reparaciones mayores.

En la mesa de diálogo “Desastres más allá de la respuesta”, realizada en el auditorio Francisco Díaz Covarrubias, del Instituto de Geografía de la UNAM, Eduardo Reinoso Angulo, del Instituto de Ingeniería habló Sobre los edificios derrumbados por el sismo.  Dijo  que desde 2010 se informó que varias construcciones no contaban con planos o bitácoras que permitieran saber su estado.

Reinoso Angulo instó a la sociedad a que antes de comprar un departamento, revise el año de edificación y pida los planos, para tener mayor seguridad.

Pablo Benlliure Bilbao, del posgrado de Urbanismo de la Facultad de Arquitectura, consideró que más allá del boom inmobiliario del que se habla en delegaciones como Benito Juárez, es necesario revisar la seguridad y pedir un certificado de construcción segura.

“Se puede exigir que los inmuebles se construyan realmente con un cumplimiento del reglamento, eso evitaría muchos problemas”, dijo Benlliure Bilbao.

Para Arturo Iglesias Mendoza, del Instituto de Geofísica (IGf), los debates sobre estructuras colapsadas no se hubieran dado sin el sismo del 19 de septiembre, pues el movimiento del día 7 del mismo mes no se generó la angustia vivida dos semanas después.

“Somos centralistas, pensamos en la Ciudad de México, y tenemos que encontrar la manera de que todo funcione mejor y llevar estas reflexiones a otras urbes”, mencionó el geofísico.

En otro ámbito, el doctor Sergio Padilla Galicia, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), dijo que  sistema normativo de construcción de la Ciudad de México, los criterios de zonificación para el uso del suelo y los procedimientos de control para las edificaciones requieren ser revisados.

“El sismo del 19 septiembre pasado reveló que las regulaciones no fueron suficientes y que persisten deficiencias en los fundamentos y la implementación de las reglas de construcción” y en los sistemas de prevención y seguridad”, advirtió el especialista universitario de la UAM.

El especialista en planeación y diseño urbano expuso que a través de cada uno de los movimientos telúricos que han afectado al país y en particular a la Ciudad de México es como se ha adquirido conocimiento respecto de las medidas que deben implementarse para evitar daños.

“Los edificios deben hacerse con todo el rigor que la técnica de construcción demanda”, añadió al señalar que  cerca de 60 por ciento de las viviendas de esta urbe se ha hecho bajo el esquema de autoconstrucción, sin ningún fundamento técnico, por lo que son vulnerables a sismos y ponen en riesgo a sus habitantes”, dijo Padilla Galicia en una entrevista.

Asimismo, el especialista de la UAM citó que el proceso de renovación de numerosas edificaciones con más 40 o 50 años –como sucede en las grandes metrópolis del mundo– ha sido demasiado lento por problemas socioeconómicos y de acuerdo con los conocimientos científicos y técnicos y de seguridad estructural ya son obsoletos.

“Las zonas que han sido afectadas pueden ser habitables, pero con todas las precauciones necesarias, con el fin de evitar que se levanten proyectos que no cumplan con los criterios básicos de diseño arquitectónico para un área sísmica”.

No se debe permitir que “gane el afán de lucro de construir edificaciones vistosas, atractivas y económicas, de fácil venta, en las que la seguridad puede ser cuestionable”.

El doctor Padilla Galicia comentó que determinar las causas del porqué se desplomaron edificios de años recientes, será una tarea difícil, pues los motivos pudieron incluir aspectos geológicos y de comportamiento complejo del sismo en un determinado punto del suelo que generó un efecto que magnificó el terremoto en proporciones no previstas.

Hoy se conoce más sobre los problemas de la capital y se cuenta con expertos urbanos en lo social, cultural y político, “pero se ha fallado en la planeación y el diseño, así como en las medidas de prevención. Los japoneses son ejemplo a seguir en cuanto a cómo vivir en lugares sísmicos”.

El coordinador general del Seminario de Urbanismo Internacional opinó que las universidades tienen el reto de incentivar más la investigación sobre el comportamiento de los sismos, así como formar arquitectos e ingenieros mejor calificados y especialistas en planeación y gestión urbana, entre otros.

Sismos de magnitudes menores a ocho pueden provocar daños severos a la infraestructura urbana y de edificaciones, porque la intensidad es sólo uno más de los múltiples y complejos factores determinantes para causar daño.

Aunque “había la certeza de que el colapso de edificios ocurriría con un movimiento telúrico de magnitud superior a ocho”, la realidad es distinta, pues de acuerdo con los expertos “también inciden la distancia del epicentro, la profundidad, la forma de transmisión de las ondas y el punto geográfico, entre otros elementos”.

El arquitecto y doctor en Urbanismo señaló que nuevamente los daños fueron focalizados en ciertas zonas de la ciudad, en colonias que corresponden al antiguo lecho del lago de Texcoco, caracterizado por un suelo complejo de arcillas saturadas de agua que magnifican los efectos sísmicos, tanto por su naturaleza como por la morfología geológica de la cuenca que generan graves efectos en las estructuras.

“En el temblor de 1985 se desplomaron grandes edificios pero ahora fueron inmuebles de entre cuatro a ocho pisos, algunos viejos que se pudiera deducir que no fueron edificados con las normas actuales, y los nuevos que requerirán de una evaluación particular”.

La historia de los sismos ha mostrado- señaló-  cuáles son los lugares más vulnerables y por lo tanto es ahí donde se debería ser más estricto en las normas de construcción y también hacer del conocimiento de la población las características de vulnerabilidad de los sitios que habitan.

La revisión meticulosa de cada propiedad sería lo ideal, pero es una tarea casi imposible porque son demasiadas construcciones en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, lamentó.

La respuesta de la sociedad fue ejemplar, pero persiste la desorganización y la improvisación, dijo el urbanista.  Sin embargo, afirmó que esa fantástica energía social fantástica, fue mal aprovechada.