El Estado debe ser solidario con las personas mayores que perdieron sus bienes inmuebles

 

  • La reconstrucción es una “bomba de tiempo” mientras los conflictos sociales crezcan y no se vuelva a la normalidad
  • El Derecho a la Ciudad forma parte de la reconstrucción
  • La víctima, en el centro de la agenda de la nueva presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la capital mexicana
  • Es la primera ciudadana que llega a esa Comisión

 

 

Apoyada por un abrumador número de asociaciones de la sociedad civil, académicos, juristas, periodistas, Nashieli Ramírez Hernández, una dedicada activista en derechos humanos, es la primera ciudadana que asume la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, en una etapa de una capital mexicana ensombrecida por los desastres del sismo del 19 de septiembre y sus secuelas de dolor e ira miles de familias afectadas directa y colateralmente por los derrumbes de inmuebles habitacionales y la ruptura de servicios públicos.

 

“Vengo de fuentes muy comprometidas con la causa social”, dijo la nueva presidenta de esa Comisión de Derechos Humanos de la capital mexicana durante un desayuno con reporteros de la fuente de varios medios de comunicación, impresos, digitales y electrónicos.

 

El Derecho a la Ciudad como parte de la reconstrucción, estará en la agenda de la nueva presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la capital mexicana, con la víctima en el centro de sus preocupaciones, así como acercar esa institución en las 16 delegaciones de la capital que el próximo año se convertirán en alcaldías.

 

Uno de sus retos es, para esta activista de los derechos humanos que se inició con la protección de la población infantil, es ver cómo transita “la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal a la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México”, que cambió con su Constitución que entró en vigor a principios de este año.

 

De su elección como presidenta de esa Comisión, dijo que no ganó sola. “Ganó toda una propuesta que tenía que ver como ciudadanizamos estos órganos autónomos”. “Y, bueno -agregó- la Asamblea Legislativa y el propio Gobierno de la Ciudad, respetando la autonomía de la Asamblea Legislativa, ha apoyado exactamente que sean los ciudadanos quienes estén en este tipo de organismos que básicamente son organismos de contrapeso, son organismos de cogobierno”.

 

 

Nashieli Ramírez Hernández fue electa por unanimidad el Pleno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) para un periodo de cuatro años (2017 – 2021).

 

La diputada Mariana Moguel Robles, secretaria de la Comisión de Derechos Humanos de la ALDF, destacó que para esa elección se calificaron: formación académica, experiencia profesional, vinculación con organizaciones de la sociedad civil, opiniones y apoyo, plan de trabajo y desempeño durante la entrevista ante los diputados.

 

Además Moguel Robles especificó que este proceso de selección se apegó a los principios de máxima publicidad garantizando las bases del Parlamento Abierto, con lo que se le dio certeza jurídica a este nombramiento.

 

Cuando se realizaban bloqueos en varias arterias del sur de la capital el jueves 9 de noviembre, una de las primeras apreciaciones de la nueva presidenta de la Comisión de Derechos Humanos capitalina fue sobre la situación de los damnificados. Para esta activista la reconstrucción es una “bomba de tiempo” por todas sus implicaciones sociales y pidió esperar a que en la Asamblea Legislativa se aprobara la Ley de Reconstrucción para ver cómo venía.

 

A la pregunta de un reportero, Ramírez Hernández precisó por qué era una bomba de tiempo la reconstrucción”. Dijo: “para mí es una bomba de tiempo porque mientras no vuelvan a la normalidad las cosas, los conflictos sociales van a ir creciendo”.

 

En el caso de las personas mayores que perdieron sus patrimonios habitacionales y no tienen posibilidad de pagar nuevos créditos sujetos de crédito, la nueva presidenta de esa Comisión es de la opinión de que el Estado tiene que ser solidario con este grupo de la población capitalina.

 

 

A Nashieli Ramírez le preocupa la clase media, sectores de esa población que no incluye el Fondo de Desastres Naturales (FONDEN) e insistía en esperar a ver cómo está planteada Ley de Reconstrucción que se encontraba en proceso de negociación en la Asamblea Legislativa de la capital mexicana. Nashieli dijo conocer el FONDEN, cuyos recursos se dirigen a la población de menores recursos.

 

Con estudios de medicina en la UNAM, esta activista de 57 años, originaria de la capital, vecina de Coyoacán, sabe que tiene fuertes retos en sus cuatro años al frente de esa Comisión de Derechos Humanos, una de las instituciones pioneras en el país en esa materia, antes de que se consagrara en la Constitución mexicana los derechos humanos en 2011.

 

Asume la presidencia de una Comisión de Derechos Humanos cuyas recomendaciones no son obligatorias, son vinculantes para las autoridades capitalinas que llegan a violar los derechos humanos, una comisión que no es una Procuraduría, pero mencionó que la nueva Constitución de la Ciudad de México plantea un Instituto de Defensoría Pública, aún no creado, que entre sus atribuciones podrá interponer denuncias por violaciones de los derechos humanos en las que incurran las autoridades.

 

Hija de un activista del movimiento estudiantil de 1968, Nashieli vivió el fatídico dos de octubre. Tenía ocho años. Con su familia vivía en la Unidad Nonoalco Tlaltelolco, donde fue la masacre de la plaza de las tres culturas. Su padre, miembro del comité de lucha de la Facultad de Economía de la UNAM, se encontraba en la manifestación. Un grupo de soldados estaba frente a su casa. Lo que recuerda la nueva presidenta de la CDHDF era que en su casa había “esténciles” que se imprimían en los mimeógrafos.

 

En esa época el esténcil y el mimeógrafo eran los medios redactar e imprimir manifiestos, comunicados, boletines, que usaban los estudiantes durante los días del movimiento estudiantil de 1968, apagado con una masacre el dos de octubre de 1968.

 

Nashieli Ramírez dio a conocer las quejas que ha recibido la Comisión sobre la situación de los damnificados:

 

“Tenemos 30 quejas sobre edificios a demoler por falta de dictamen estructural definitivo.

 

Tenemos quejas colectivas: 5 en Coyoacán; 10 en Benito Juárez; 2 en Azcapotzalco; 2 en Tláhuac; 3 en Tlalpan; 4 en Cuauhtémoc; 2 en Iztapalapa; 1 en Gustavo A. Madero y 1 en Venustiano Carranza; y 8 quejas en albergues”.

 

Esta activista de los derechos humanos fue una de las doce personas que se presentaron en una prolongada etapa de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa a dirigir la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal que debió terminar el 4 de noviembre y concluyó tres días más tarde.

 

Como primera tarea, la nueva presidenta de la CDHDF se ha propuesto hacer una revisión de los procesos al interior de la Comisión, clima laboral. La otra es que la Comisión es como un “tren en marcha”, acompañar todos los procesos de reconstrucción y trabajar muy de cerca con la Asamblea Legislativa.

 

Insistió en que su trabajo estará centrado en las víctimas. “El trabajo tiene que ser básicamente caso por caso, pero nunca perdiendo que el centro está en la víctima y entonces yo creo que eso permitirá ir avanzando en mejores maneras inclusivas y de puertas abiertas a la Comisión de Derechos Humanos”.

 

Nashieli habló del proceso en el que fue electa presidenta de esa Comisión, un proceso abierto en el que participaron y destacó la autonomía para llegar a su elección de manera unánime.

 

 

La Comisión de Derechos Humanos de la capital mexicana fue creada en 1993. Nashieli Ramírez sostuvo en su comparecencia con los diputados locales de esa Asamblea, que esa Comisión “ha perdido terreno como una institución sólida, creíble y confiable”. “Un grupo de organizaciones de la sociedad civil y de consejeros y ex consejeras, hemos señalado omisiones relacionadas a la atención a víctimas, gestión interna, clima laboral, vínculos con la sociedad civil, y finalmente con un análisis fundamentado en o misiones e inacciones se ha puesto en duda su autonomía”, dijo en esa ocasión.

 

Esta activista social manifestó ante los diputados de la Asamblea capitalina críticas al papel de ese organismo durante la administración anterior. Dijo que existía “una marcada percepción de distanciamiento, donde es recurrente la falta de seguimiento a los casos, el favorecimiento de las quejas; el propiciar conciliaciones que favorecen a la autoridad y no a la víctima, la falta de atención y trato digno a las víctimas y/o sus familiares, el cuestionamiento de las Recomendaciones emitidas por falta de cobertura en cuanto a derechos humanos violentados; y la política que se está siguiendo para combatir el rezago de expedientes”.

 

En su plan de trabajo, Nashieli Ramírez se propone dos elementos fundamentales: la interseccionalidad y los grupos prioritarios y el segundo elemento es un enfoque integral” con todos los grupos de atención prioritaria: que cita la Constitución de la Ciudad de México que habrá de entrar en vigor el próximo 17 de septiembre de 2018:

 

“Mujeres, niñas y adolescentes, personas jóvenes, migrantes, LGBTTTI, migrantes, personas en situación de calle, derechos de las personas privadas de su libertad, personas afrodescendientes, personas de identidad indígena, personas con discapacidad, adultos mayores y minorías religiosas, así como poblaciones en situación de riesgo como defensoras y defensores de los derechos humanos, periodistas, personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo, y la interseccionalidad, que permite ampliar y hacer análisis para programas de trabajo que toman en cuenta las desigualdades en contextos específicos”.