Se ha satanizado al gato, no es la fuente de contagio de la toxoplasmosis

  • Cualquier especie animal, incluido el ser humano que coma carne o verdura contaminadas, o entre en contacto con un huevecillo (ooquiste) infectante puede adquirir esta enfermedad.
  • Es muy difícil que una persona se contagie a través de su mascota, pero si ocurre, en la mayoría de los casos sólo se desarrollan anticuerpos.

Una siesta gatuna bajo el sol.

Para el experto en veterinaria, Jesús Marín Heredia, de manera equivocada se cree que esta zoonosis sólo se transmite de gatos a humanos.

“Se ha satanizado al gato”, cuando en realidad no es la principal fuente de contagio”, dijo  de manera contunden este académico universitario.

“De hecho, hay muchas embarazadas que tienen este animal de compañía y no presentan ninguna complicación, afirmó en una entrevista este experto quien es académico de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional Autónoma de México. “Además, si el propietario limpia una vez al día el arenero, nunca habrá un quiste esporulado en el ambiente”, agregó.

Marín Heredia sostiene que cualquier especie animal (incluido el ser humano) que coma carne o verdura contaminadas, o entre en contacto con un ooquiste infectante (huevecillo encontrado en las heces de gatos infectados), puede contagiarse

Además, resaltó, no todas las personas que tienen contacto con Toxoplasma gondii adquieren la enfermedad, porque en la mayoría de los casos tienden a desarrollar anticuerpos. “Por lo general creamos inmunidad y sólo quedan quistes en los tejidos, que no causan ningún problema”.

Durante muchos años y de forma errónea, o por desconocimiento, algunos médicos generales y ginecólogos han recomendado separar a los gatos de sus dueños por creer que son los principales transmisores.

“Según estudios, las personas con esos animales o sin ellos tienen la misma proporción de toxoplasma, así que no influyen para adquirir la enfermedad, que también se puede contagiar por consumo de carne cruda o mal cocida, y vegetales contaminados”, reiteró.

Probablemente esta idea, explicó,  tiene origen en el hecho de que los gatos son, de todas las especies,  a las que afecta la toxoplasmosis; los únicos que fungen como hospederos definitivos.

Es decir, añadió,  sólo en ellos el parásito completa su ciclo, y en una de sus fases pasa por el intestino, en donde producen un ooquiste que puede contagiar a animales como la oveja, el caballo, el perro, cerdo, e incluso a una persona.

No obstante, insistió Marín Heredia, es muy difícil que el propietario se contagie a través de su mascota. Para ello, el ooquiste eliminado en las heces del gato debe esporular (fase infectante).

“Y para conseguirlo requiere de una temperatura adecuada, humedad y de un período mínimo de 24 a 72 horas, y el nuevo hospedero debe estar en contacto con la materia fecal contaminada, ya sea directamente o a través de vectores como las cucarachas. Estos riesgos se evitan con medidas básicas de higiene”.

“Aun así-fundamentó Marín Heredia- en la mayoría de los casos sólo se desarrollan anticuerpos, el problema surge cuando llega a personas con alguna enfermedad inmunosupresora o embarazadas, pues en las primeras puede ocasionar enfermedades respiratorias como neumonía, o trastornos neurológicos, y las segundas corren riesgo de sufrir un aborto. De igual manera, mujeres susceptibles pueden presentar infertilidad”.

Finalmente, este experto universitario insistió en que  “hasta 75 por ciento de la población mundial ha tenido contacto con el parásito que provoca la toxoplasmosis, enfermedad parasitaria ocasionada por el protozoo Toxoplasma gondii y que puede causar infecciones desde leves hasta mortales, que dañan principalmente al feto, en el caso de mujeres embarazadas”.