A los 70 años cursa la secundaria

Llegó a los nueve años a la Ciudad de México sin papeles. Trabajó desde niña en el hogar, la venta de billetes de lotería, cocinera,  costurera. Esperanza Maldonado es una de las personas mayores organizadas por el Consejo de Personas Adultas Mayores de Iztapalapa que espera obtener su certificado de educación secundaria. 

Llegó a los 9 años a la Ciudad de México procedente de Veracruz, sin papeles, sin un documento que la identificara como mexicana. Estos días busca papeles que le den su pleno  reconocimiento. Uno de ellos es el certificado de secundaria, ya logró el de primaria. A sus 70 años, Esperanza Maldonado, es una de las personas mayores que forman parte de los grupos de la territorial Aculco, de la delegación de Iztapalapa, donde se reúnen a charlar, practicar  gimnasia cerebral, estudiar para conseguir los certificados de primaria  y secundaria y “la alegría de vivir”.

Esperanza acudió a la primera sesión del Consejo de Personas Adultas Mayores de la Delegación de Iztapalapa que se realiza cada mes en la sala de Consejos de la Secretaría de Desarrollo Social de esa jurisdicción de la Ciudad de México, una de las áreas más pobladas y conflictivas del oriente de la capital mexicana, con más de un millón 800 mil habitantes.

Esta persona mayor no cede a adversidad. Trabajó desde niña de  empleada del hogar, ella le dice “criadita”, vendedora de billetes de lotería, costurera, cocinera, de todo lo que pudo para sacar adelante a sus hijos. Hoy vive con uno de ellos, que la apoya y facilita que estudie y logre su certificado de secundaria, en los cursos que el Instituto Nacional de Educación para los Adultos (INEA) ofrece a las personas mayores en Iztapalapa.

Esperanza se queja de que los exámenes no coinciden con las guías y las clases  que le dan los maestros de ese Instituto, pero confía en lograr el preciado certificado que le sirvan poseer documentos de los que careció desde niña.

Esta mujer mayor, quien tiene los más altos promedios en los cursos del INEA, celebra que en Iztapalapa existan grupos de personas mayores que se reúnan a platicar, a compartir sus vidas, a olvidar sus rencores, en esos grupos que están a cargo de un emprendedor y comprometido  joven, Gilberto Ramírez, quien como otros jóvenes de las diferentes territoriales de Iztapalapa, realiza cotidianamente una lucha para reivindicar los derechos de las personas mayores de esa jurisdicción capitalina, en una cruzada cuesta arriba  por sensibilizar y concientizar sobre la existencia de una población “muy vulnerable” en  el país.

En la primera sesión de 2018, el pasado 31 de enero, del Consejo de las Personas Adultas Mayores de Iztapalapa, Gilberto Ramírez, junto con Mauricio Andrade, el secretario técnico, encabezan esa reunión donde responsables de otra territorial, la de San Lorenzo, con 48 grupos de personas mayores y mil 896 participantes, informan de sus diversas actividades: talleres de psicología  con una especialidad de “control de emociones”, la realización de la “Primavera del Danzón”., cursos para que 300 personas mayores obtengan sus certificados de primaria y secundaria.

La asistencia es de las más numerosas, apenas caben en ese salón de juntas de la secretaría de Desarrollo Social de la delegación de Iztapalapa. Las trabajadoras de la Territorial de Ermita Zaragoza, que colinda con el municipio de Netzahualcóyotl dan cuenta de sus actividades. En esa territorial, existen 62 grupos de personas mayores con mil 414 de afiliados. Tienen talleres de manualidades, danza, taichí, zumba, yoga, chachipol, danzón, medicina alternativa. Realizan visitas a museos, paseos a Xochimilco y al pueblo de San Pedro Actopan, en la jurisdicción de Milpa Alta, famoso por sus moles, uno de los platillos tradicionales de la población mexicana.

En esa territorial fue celebrado el cumpleaños de Concepción Chirino Vela, sus 92 años que pertenece a uno de los grupos desde hace 15 años, quien asiste a platicar, a distraerse, a quitarse el estrés. “Nos relajamos”.

En  este peculiar Consejo de Personas Adultas Mayores, creada a instancias de la delegada Dione Anguiano, se destaca que su  propósito es “ofrecerle lo mejor de nosotras”, dice una de las trabajadoras sociales encargadas de darles atención a la población de más de 60 años de esta delegación de la capital,  que en los próximos meses se convertirá en alcaldía, “porque quieren sentirse atendidos, queridos, vistos”. JLCL