“Una epidemia de silencio” envuelve a las mujeres mexicanas víctimas de violencia

  • “México ensangrentado con tanto dolor” por las desaparecidas y feminicidios. Una de cada tres niñas ha sido víctima de violencia sexual.
  • “La Ciudad de México se encuentra entre las 10 entidades que tienen mayores niveles de violencia, con un 79.8%, ocho de cada 10 mujeres”. “Hoy no nada más tenemos un país con miles de desaparecidos,  también tenemos un país con miles de mujeres buscando justicia”.

Se llama Norma Ledezma Ortega, tiene 61 años, su familia fue rota el 29 de marzo de 2002 cuando recibió el cuerpo de su hija Paloma Escobar Ledezma, de 16 años. Había sido secuestrada y violada. Este dolorosísimo hecho transformó su vida de una tranquila ama de casa y trabajadora de una maquiladora a una defensora de derechos humanos y activista social, estudió Derecho y se recibió de abogada para cumplir una promesa que  hizo ante el ataúd con el cadáver de su adolescente hija, buscar justicia para las mujeres desaparecidas y víctimas de feminicidios.

Su hija Paloma desapareció el 2 de marzo de 2002 cuando salió de su casa en la ciudad de Chihuahua para ir a una  escuela de computación. Norma  recibió los restos de su hija en 27 días después en esos oscuros  idus  marzo. Su cuerpo lo encontraron cerca de centro de control policiaco de esa capital regional del norte del país.

Para cumplir su promesa,  Norma crea una asociación civil, “Justicia para Nuestras Hijas” para buscar a las miles de mujeres desaparecidas y víctimas de feminicidios en el estado de Chihuahua, uno de las entidades mexicanas con el mayor número de crímenes de mujeres. Este lunes 5 de marzo, a tres días de celebrarse el Día Internacional de la Mujer, esta abogada recibió el reconocimiento “Hermila Galindo”  2018.

Norma nunca hubiera deseado estar en el salón Digna Ochoa de la Comisión de los Derechos Humanos de la  capital mexicana para recibir ese reconocimiento. Aún le sobrecoge el dolor por la pérdida de su hija. Todas sus horas son difíciles, llora al recordar a su hija.

“No estoy feliz”, dijo Norma a una concurrencia formada por defensoras de derechos humanos, entre quienes encontraba Jaime Rochín del Rincón, titular de la Comisión de Atención a Víctimas, y la propia presidenta de la Comisión de Derechos Humanos capitalina, Nashieli Ramírez Hernández.

Norma no tiene nada que celebrar, le ahoga el recuerdo desde hace 16 años del infame crimen de su hija, su familia está incompleta, lo mencionó al recordar que el domingo pasado se celebró el Día de la Familia. Pero dedica este reconocimiento a todas las mujeres que tienen el valor de buscar justicia para sus hijas desaparecidas, un último caso causa ofuscación, la desaparición de la niña Alondra de nueve años, el 9 de septiembre de 2017.

Hay cientos de miles de madres en la brecha, dijo Norma, en una lucha por una justicia que el Estado mexicano les ha negado. Ella quiere dejar una huella, cumplir la promesa que hizo ante el cadáver de su hija y seguir luchando por una justicia  en un “México ensangrentado con tanto dolor”.

Nashieli Ramírez dijo que “los  16 años de lucha de Norma representan la lucha, el trabajo y la búsqueda de justicia lamentablemente de miles, de miles que además tienen rostro de mujer, porque ellas son en su mayoría las que están al frente, las que no se dan por vencidas, las que buscan ejemplo”.

Nashieli citó cifras que refuerzan el panorama de injusticias con la mujer en México: “de acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica en Relaciones de los Hogares 2016, de las 46 millones de mujeres de 15 años y más que residen en el país, se estima que 30.7 millones de ellas, o sea el 66%, ha padecido al menos un incidente de violencia emocional, económica, física, sexual o discriminación en los espacios escolar, laboral, comunitario, familiar o en su relación de pareja”.

Igualmente, Nashieli mencionó que “la Ciudad de México se encuentra en las 10 entidades que tienen mayores niveles de violencia, con un 79.8%,   ocho de cada 10 mujeres”.

Mora Fernández Sánchez tiene 34 años, es otra receptora del reconocimiento “Hermila Galindo” del año 2018, es otra víctima; ella fue violada cuando tenía cinco años en el seno de su familia y  para Mora su muerte ocurrió a esa edad. Su madre que sufría violencia doméstica calló y por muchos años vivió en silencio ese abuso, sin querer ni poder hablar. Ahora Mora valora su resiliencia en una sociedad como la mexicana donde aún pesa la desigualdad y la discriminación de las mujeres. Un tío de ella la ató a una red de trata y a los trece años frenó el abuso por cuenta propia.

Para Mora México es un país de silencio con los  abusos y violaciones que sufren las niñas. Para mitigar su dolor y denunciarlos creó la Red Mandarina, un espacio para la defensa y promoción de los derechos de las mujeres. Mora es una incansable activista que realiza trabajo comunitario con víctimas de violencia sexual.

No sabe Mora si la sociedad mexicana ha cambiado, de ese horror que vivió ella en carne propia, por esa  epidemia de silencio  en esta sociedad donde una de cada tres niñas ha ido abusada sexualmente.

En ese acto, dos organizaciones son reconocidas por luchas similares, el Centro de Apoyo a la Mujer “Margarita Magón”, A.C. que desde hace 30 años empodera mujeres sin recursos económicos en nuestro país a través de diversas actividades de capacitación y formación, atención jurídica, psicológica y salud, a nivel local, regional y nacional.

La otra organización reconocida es APIS Sureste, Fundación para la Equidad dedicada desde hace dos décadas a la prevención y atención de la violencia contra mujeres, niñas y niños del estado de Yucatán.

“Hoy no nada más tenemos un país con miles de desaparecidos, sino que también tenemos un país con miles de mujeres buscando justicia, con miles de mujeres víctimas de manera directa de lo que está sucediendo en términos de esta violencia generalizada”, subrayó la presidenta de la Comisión de los Derechos Humanos de la capital mexicana al intervenir en el acto de reconocimientos  “Hermila Galindo” 2018. (JLCL)