Falleció el escritor errante, Sergio Pitol

 

  • Se convocará a instituciones, amigos y familiares a un homenaje nacional
  • Fue autor fundamental de las letras mexicanas del siglo XX como escritor de novelas, cuentos y ensayos, además de académico, editor y diplomático

 

 

Sergio Pitol, escritor, nacido en 1933, diplomático, traductor, distinguido universitario, egresado de la UNAM, profesor de literatura eslava en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) y coordinador de Extensión Universitaria de la misma entidad, Sergio Pitol falleció este jueves 12 de abril a pocos días de haber cumplido 85 años de edad.

 

La secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda,  informó que se convocará a instituciones, amigos y familiares a un homenaje nacional.

 

Sergio Pitol fue autor fundamental de las letras mexicanas del siglo XX como escritor de novelas, cuentos y ensayos, además de académico, editor, diplomático, creador de la Biblioteca del Universitario de la Universidad Veracruzana y traductor de autores clásicos de la literatura universal.

 

Pitol realizó estudios de derecho y letras en la Universidad Nacional Autónoma de México; como diplomático desarrolló una carrera que inició en 1959.

 

Entre sus obras destacan las crónicas, cuentos, novelas y ensayos: El viaje, Tiempo cercado, Los climas, No hay tal lugar, Nocturno de Bujara, Vals de Mefisto, Cementerio de tordos, El asedio del fuego, Un largo viaje, De Jane Austen a Virginia Woolf, La casa de la tribu, Adicción a los ingleses. Vida y obra de diez novelistas, El tañido de una flauta, Juegos florales, Domar a la divina garza y La vida conyugal.

 

Sus libros han sido traducidos a varias lenguas como el francés, alemán, italiano, polaco, húngaro, holandés, ruso, portugués y chino. Prologó gran parte de su propia obra, publicada por el Fondo de Cultura Económica, y traducida en los más de 15 idiomas, en donde explica con enorme generosidad y humanidad cómo resolvía técnicamente sus novelas, y al mismo tiempo, de manera soterrada, realizó su autobiografía”.

 

Sergio Pitol tradujo desde la década de los sesenta alrededor de 40 obras literarias de autores indispensables. Esta labor fue reconocida por el propio escritor como de vital importancia en su universo creativo.

 

“Su obra narrativa, ensayística es muy extensa, pero sobre todo es original, única, onírica y universal: muy Pitol”, explicó Anamari Gomís, académica de la FFyL, pero ante todo su amiga, compañera, admiradora desde que se conocieron dando clases ambos en aquella facultad, en la década de los 80.

 

“Nos llenó de voces literarias que trajo de sus 28 años de destierro como miembro del Servicio Exterior Mexicano en París, Varsovia, Budapest y Moscú”, apuntó Anamari con nostalgia por el amigo que ya no está.

 

Pitol tradujo a los grandes de la literatura europea, como a sus favoritos: Tolstoi o Gogol, pero también fue ferviente admirador de la Familia Burrón, de Gabriel Vargas, del trabajo de Carlos Monsiváis.

 

“Su obra se distingue por su ‘humor no mexicano’, también traído de las tierras en donde hizo una intensa labor de difusión cultural de su país del que, a pesar de la distancia, jamás se alejó. En Desfile de Amor (1985) aparecen personajes muy divertidos de la cultura fantástica de este país, al que observó desde dentro también”.

 

Su infancia fue difícil. Quedó huérfano a los cinco años, después de ver ahogarse a su madre en el Río Atoyac, en Puebla, su tierra natal, cuando su hermano lo tomó de la mano y le dijo “a ver ahora con quién nos van a regalar”, pero para su fortuna su abuela materna no sólo lo recibió, sino que le inculcó el amor a las letras.

 

 

“Todo en su vida fue literatura”, dijo Gomís. En su prolífica trayectoria de diversas vertientes, sus ensayos, únicos por su originalidad narrativa, hablan sobre literatura, pero se convierten en literatura en sí mismos.

 

Dicen por ahí que “vivió perpetuamente en fuga”: estudiante en Roma, traductor en Pekín y en Barcelona, profesor universitario en Xalapa y en Bristol, y diplomático. Colaboró en la Revista de la Universidad, Estaciones, Revista de Bellas Artes y La palabra y el Hombre; en los suplementos México en la Cultura, La Cultura en México, entre otros.

 

Sergio Pitol obtuvo prácticamente todos los premios literarios nacionales e internacionales. “Pudo y debió haber sido Nobel”, apuntó Gomís, pero se llevó el Cervantes (2005), el reconocimiento más importante en lengua española; el Nacional de Ciencias y Artes (1993); el Xavier Villaurrutia (1981) y el Juan Rulfo (1999), tan sólo por mencionar algunos, que lo distinguieron como un grande de la literatura mexicana.

 

Errante como le gustó vivir gran parte de su vida, radicó varios años en Xalapa, en donde también desarrollo su faceta académica y donó su biblioteca personal.

 

La UAM (1998) y la Universidad Veracruzana (2003) le otorgaron sendos honoris causa por enriquecer el legado literario hispánico y por acercar a los jóvenes a los grandes autores clásicos con traducciones de extraordinaria manufactura.

 

Endeble de salud desde pequeño, contrajo un paludismo que lo obligó al encierro, entregado a la lectura de los grandes como Verne, Stevenson, Faulkner o Dickens. “Hacía varios años que ya no estaba con nosotros, ya ni sabía quién era Sergio Pitol”, rememoró con tristeza Anamari Gomís: una enfermedad neurodegenerativa lo sumió en el silencio tan doloroso para una de las mentes literarias más brillantes que ha dado este país.

 

Juegos Florales (1985) es la novela que recomienda la académica de la UNAM para iniciarse en Pitol. Pero todas por su originalidad, humor y destreza narrativa merecen ser leídas y estudiadas. El desfile del amor (1984), El arte de la fuga (1996), en evocación a la obra de Bach o sus ensayos sobre literatura. La obra de un autor se perpetua cuando se sigue leyendo y disfrutando.

 

La UNAM le rendirá un homenaje póstumo en su casa, la Facultad de Filosofía y Letras, con la presencia, además, de Anamari Gomís y de Luz Fernández de Alba.

 

En su cuenta de Twitter @mcristina_gc, la secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda escribió: “Lamentamos la partida de Sergio Pitol. Celebramos su vida y su legado literario, en el cual aportó a las letras universales una obra narrativa original, traducciones y ensayos que perdurarán a través de los años. Mis condolencias a sus familiares, amigos y a la comunidad cultural”.