En el misterio los mecanismos que llevan a la muerte neuronal

  • ¿Por qué es importante la glucosa para el cerebro? Es vital para que funcione un órgano que trabaja todo el tiempo y no tiene reposo ni cuando dormimos. La energía consumida en el cerebro es igual a la que gasta el músculo de una pierna de un corredor de maratón. 
  • Los diabéticos no pueden  dejar de ingerir alimentos por mucho tiempo

Para Lourdes Massieu Trigo, investigadora y un grupo de expertos del Instituto de Fisiología Celular (IFC) de la Universidad  Nacional Autónoma de México, que estudian  la glucosa como  el combustible esencial para que el cerebro pueda trabajar de manera adecuada,  los mecanismos que llevan a la muerte neuronal no se conocen del todo.

En su laboratorio de ese Instituto universitario, Massieu Trigo y sus colegas    investigan la contribución que tienen distintos tipos de estrés celular, entre ellos el estrés oxidante y el del retículo endoplásmico.

Analizan estos universitarios  la muerte neuronal en sus diferentes expresiones, como la apoptosis, proceso de muerte neuronal genéticamente programado; la necrosis que causa la muerte neuronal por una lesión masiva y la autofagia,  proceso por el que las células se degradan y se reciclan, comiéndose a sí mismas.

La mejor glucosa es la que obtenemos de una alimentación equilibrada y del propio organismo humano mediante diversos procesos, dijo esta especialista universitaria durante una conferencia ofrecida en el auditorio Antonio Peña Díaz del IFC.

Massier Trigo   advirtió que el cerebro  trabaja todo el tiempo. No tiene reposo ni cuando dormimos. Es un órgano muy irrigado, que envía y recibe señales de forma permanente.

Por ello, Massieu Trigo recomendó una alimentación equilibrada y, especialmente a los diabéticos, no dejar de ingerir alimentos por mucho tiempo.

El cerebro es energéticamente muy costoso, explicó. “Aunque su peso es mucho menor al peso total de nuestro cuerpo: representa sólo el dos por ciento y pesa entre 1.3 y 1.5 kilogramos, aprovecha el 20 por ciento de la energía metabólica total del cuerpo y consume 25 por ciento de toda la glucosa que comemos”. Comparando, la energía consumida en el cerebro es igual a la que gasta el músculo de una pierna de un corredor de maratón.

La investigadora comentó que cuando tenemos un estímulo visual específico y ponemos atención, el área cerebral de la corteza occipital, que recibe los estímulos visuales, utiliza más glucosa. También hay un aumento en el flujo sanguíneo cerebral, pues la glucosa llega al cerebro por la sangre, porque no la metaboliza.

El cerebro es dependiente del suministro de glucosa, explicó y advirtió  que cuando se interrumpe por la presencia de un coágulo, o si disminuye la concentración sanguínea de glucosa por la administración de insulina, ocurre muerte neuronal selectiva.

Este grupo de investigadores del Instituto de Fisiología Celular de la  máxima universidad mexicana utilizan modelos in vivo de ratas y ratones para estudiar la hipoglucemia inducida por insulina, y modelos in vitro para indagar los mecanismos básicos que ocurren ante la privación de glucosa en neuronas cultivadas de la corteza y el hipocampo del cerebro.

Sus  resultados recientes indican que tanto el estrés oxidante, disparado por la activación de sistemas dependientes de calcio, y el estrés del retículo endoplásmico, se ponen en funcionamiento durante la ausencia de glucosa y contribuyen a la muerte apoptótica.

Otra vertiente de su investigación es la de conocer si la hipoglucemia moderada repetida induce alteraciones cognitivas y si éstas se relacionan con diferentes tipos de estrés celular.