Lanzan un último aliento para que México se una a la Convención de los Derechos Humanos de Personas Mayores de la OEA

  • Esta Convención  ya está en manos de la Secretaría de Relaciones Exteriores para que el Estado Mexicano  la suscriba.
  • Presenta la CNDH la Declaración “Envejecer con Dignidad y Derechos Humanos en México: Nuestra Meta”.

Foto: T E

José Luis Camacho López.-Mientras sobre  una de las aceras de la  avenida Juárez, en el centro de la Ciudad de México, frente a una oficina de una casa de Bolsa,  una pareja de ancianos intentaba llamar la atención con el sonido de una guitarra y unas maracas solicitando de los peatones unas monedas, en la sede del Museo Memoria y Tolerancia, un numeroso grupo de representantes de organizaciones no gubernamentales que han luchado en los últimos dos años por los derechos humanos de las personas mayores,  celebraban una Declaración que reclama  al Estado mexicano la ratificación de  la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores de la Organización  de Estados Americanos de 2015.

México ha estado en falta desde 2015 al abstenerse de incorporarse a esta Convención. Esta Declaración es un último aliento que encabeza la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) acompañada por otras instituciones, entre ellas el Consejo Nacional de Población, el Seminario de Envejecimiento de la Universidad Nacional Autónoma de México,  organizaciones civiles y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

La secretaria general  del Consejo Nacional de Población, Patricia Chemor,  de profesión psicóloga, confió en que el gobierno mexicano ratifique antes del fin del presente sexenio, una Convención que en la región Latinoamericana y del Caribe “es el primer instrumento regional de su tipo en el mundo que se propone  “promover, proteger y asegurar el reconocimiento y el pleno goce del ejercicio, en condiciones de igualdad, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de la persona mayores, para contribuir a su plena inclusión, integración y participación en la sociedad”.

Es el primer instrumento regional de su tipo en el mundo que se propone,  declaró la OEA en 2015, en  “promover, proteger y asegurar el reconocimiento y el pleno goce del ejercicio, en condiciones de igualdad, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de la persona mayores, para contribuir a su plena inclusión, integración y participación en la sociedad”.

Esta Convención, dijo  la psicóloga Chemor Ruiz,  ya está en manos de la Secretaría de Relaciones Exteriores para que el Estado Mexicano  la suscriba y se una a otros gobiernos como Chile, Uruguay y Costa Rica que la han firmado y ratificado desde 2015.

Este llamado a que México suscriba este instrumento regional es un reiterado  esfuerzo colectivo que han hecho de decenas de organizaciones civiles y organizaciones de derechos humanos para que México se adhiera a una Convención que garantice los derechos humanos de las personas mayores mexicanas, un sector de la población altamente vulnerable.

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Esa Convención fue aprobada en 2015 durante la 45 Asamblea General que se desarrolló en  la sede del organismo  en la ciudad de Washington, ratificada  por los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica y Uruguay, con la ausencia de México.

Los gobiernos de Jamaica, Nicaragua, Paraguay, Perú y Venezuela, manifestaron sus reservas con diferentes aspectos de la Convención, mientras Canadá y Estados Unidos se expresaron su inconformidad, informó la OEA en ese momento.

La ratificación de la Convención obliga a los Estados parte a adoptar medidas, para garantizar a las personas mayores un trato preferencial en todos los ámbitos, ya que  “reafirma la dimensión” continental del “compromiso de asegurar la más plena vigencia de los derechos de las personas mayores, teniendo en cuenta sus necesidades y especificidades”.

En 2015  la región la habitaban más de 135 millones de personas de 60 o más años, lo que representaba  el 14% del total de la población y se estimaba que para 2030 habrá más de 215 millones de personas mayores de 60 años.

En la sede de ese Museo Memoria y Tolerancia, Chemor Ruiz, de 48 años, quien en 2030 llegará a la tercera edad, habló de un proceso de envejecimiento que ya alcanzó a México. Esta psicóloga mexicana  es una funcionaria mexicana que durante dos años y medio  al  interior del gobierno mexicano,  ha encabezado un esfuerzo por lograr que el Estado Mexicano  suscriba esa Convención.

Para Chemor Ruiz el envejecimiento es un tema desafiante,   el de que la población mexicana  logre  tener una vejez digna en todo país.

El abogado Luis Raúl González Pérez presentó a una numerosa audiencia reunida en ese Museo,   la Declaración “Envejecer con Dignidad y Derechos Humanos en México: Nuestra Meta” que tiene el objetivo de  llamar  llamó al Estado mexicano a ratificar Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.

Este defensor de los derechos humanos de México dio a conocer  a la opinión pública la Declaración  como parte de la construcción de un Estado constitucional, democrático y humanista, para generar una nueva cultura del envejecimiento, establecer acciones y programas con enfoque de derechos humanos, con el fin de promover la revaloración y participación activa de las personas mayores y superar el estereotipo que las considera receptoras pasivas de ayuda.

Se trata, dijo,  de una herramienta de referencia hacia el diseño e implementación de política pública encaminada a la consecución del pleno goce de los derechos humanos de las personas mayores en México, para hacer realidad la máxima aspiración de dignidad humana consagrada en el artículo 1° constitucional.

El Ombudsperson nacional, en nombre de la sociedad defensora de los derechos de las personas mayores,  llamó al Estado mexicano a ratificar la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores e impulsar la obligatoriedad de adoptar legislaciones y políticas públicas con perspectiva de derechos humanos que reconozcan, faciliten, promuevan y garanticen la participación de ese sector poblacional, asegurando su igualdad, inclusión y no discriminación.

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México es un país donde a pesar de contar con una Ley de Derechos sobre las Personas Adultas Mayores no ha logrado una política pública eficaz que atienda un rápido proceso de envejecimiento de la población que acarrea  múltiples situaciones de conflicto social y demandas de servicios de salud, pensiones y empleo digno.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Población, en México, citó González Pérez, hay cerca de 13 millones de personas de 60 años y más, de las cuales más de la mitad son mujeres, señaló que dicho grupo es aproximadamente el 10% de la población del país.

Bajo esas cifras, el presidente de la CNDH  insistió  en que México debe afrontar el reto de entender y actuar frente al envejecimiento y adoptar medidas para propiciar que las personas de edad cuenten con mejores condiciones para hacer vigentes sus derechos y desarrollar sus vidas.

González Pérez dijo que  México muestra las dos caras de la vejez y el envejecimiento: por un lado hay 1.7 millones de personas mayores víctimas de violencia física y psicológica, 40% de las cuales la padece en sus propios hogares, quienes gastan mensualmente el 40% de sus pensiones en medicinas y médicos especialistas.

Por el  otro, y en contraste,  también hay personas mayores que representan una expresión participativa, empoderada, conocedora y defensora de sus derechos humanos, que impulsan la resignificación de la vejez y el envejecimiento para cambiar los estereotipos negativos hacia una concepción de dignidad, mediante el ejercicio pleno de sus libertades y derechos fundamentales, hacia una vida libre de violencia, con igualdad de género y muy alejada de la pobreza y la discriminación.

La adopción y construcción de la Declaración, subrayó González Pérez,  surgió de una agenda común en el marco del diálogo abierto y permanente con la sociedad defensora de los derechos de las personas mayores y resultado del intercambio de reflexiones y perspectivas para generar nuevos paradigmas basados en cinco ejes: 1) seguridad económica, 2) salud, 3) participación social, 4) estereotipos, género y discriminación, y 5) protección civil.

Esa Declaración, agregó, encuentra su sustento en diversos instrumentos normativos, declarativos y en los estándares de fuente interna e internacional para la protección de ese grupo poblacional.

González Pérez refrendó el compromiso de la CNDH de fortalecer vínculos y apoyar las labores de las organizaciones de la sociedad civil en pro de los derechos de las personas mayores, para amplificar y potenciar los esfuerzos en ese sentido y reforzar el cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU.

En el evento, la doctora Verónica Montes de Oca, Coordinadora del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez de la UNAM, señaló la necesidad de reconocer a las personas mayores como sujetos de derechos humanos, dejar de lado el enfoque asistencialista en la política pública en la materia y que el Estado mexicano asuma sus responsabilidades para el pleno goce de sus derechos.

Montes de Oca dijo que, en materia de salud, se requiere un enfoque preventivo e integral para dejar la visión familiarista.

Por su parte, Aída Díaz-Tendero, investigadora del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, señaló que predomina en nuestra sociedad una imagen negativa de la vejez.

 Asimismo, Díaz-Tendero   destacó la importancia de empoderar a las personas mayores para que conozcan, ejerzan y exijan el cumplimiento y protección de todos sus derechos, fomentar la solidaridad entre generaciones y la perspectiva de curso de vida, propiciar la capacitación, sensibilización y concientización de los derechos de ese sector de la población, con enfoque etario y perspectiva de género, para la erradicación de estereotipos negativos y la construcción de una cultura de envejecimiento y vejez saludable.

Otra luchadora por esa Convención, María de los Ángeles Fuentes Vera, Coordinadora del Comité Derechos Humanos Ajusco, manifestó que el compromiso de coadyuvar en la resignificación de la calidad de vida de las personas mayores y el uso de un lenguaje incluyente favorecerán la solidaridad entre generaciones y la perspectiva de curso de vida

Para  Fuentes Vera esa Declaración de la CNDH es un avance a la consecución del pleno goce de los derechos humanos en México, producto de un diálogo que tomó en cuenta instrumentos nacionales e internacionales en la materia.

Ya en el exterior de ese Museo, después de esta Declaración,  en la banca de un conocido hotel de lujo sobre la céntrica avenida Juárez,  frente a la Alameda Central una persona mayor  tocaba con un saxofón las notas nostálgicas de una conocida canción mexicana “la que se fue,  se fue”…

En la Ciudad de México esta imagen ya es común en las calles y en los sistemas de transporte colectivo: personas mayores, que sin ser  menesterosas, acuden a la piedad pública en busca de una dádiva que mitigue sus urgentes necesidades de alimentación y de adquisición de medicamentos, de una mínima vida de bienestar que aún es invisible para la vista de la mayoría de la población mexicana, funcionarios públicos y sectores de la iniciativa privada.

El texto íntegro de la Declaración “Envejecer con Dignidad y Derechos Humanos en México Nuestra Meta” puede consultarse en la página www.cndh.org.mx