El caso Lesvy desnudó el negligente y anquilosado sistema de justicia de la capital mexicana

  • La estudiante Lesvy Berlín Rivera Osorio  asesinada en mayo de 2017, es una de las 301 mujeres asesinadas en la capital desde 2011.
  • Los feminicidios en la Ciudad de México  son alarmantes y  la punta del iceberg de una serie de crímenes que aún no son esclarecidos por las autoridades judiciales atrapadas en el anquilosamiento y la negligencia.

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En el salón Digna Ochoa de la sede de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, repleto de un numeroso público, Nashiele Ramírez Hernández, presidenta de ese organismo,   dio a conocer la primera recomendación de su gestión,  una investigación que desnudó al negligente, anquilosado, abúlico y perverso sistema de justicia que prevalece en la capital mexicana, a pesar de ser gobernado por partidos de izquierda, una urbe donde en los últimos ocho años han  sido asesinadas 331 mujeres en actos de violencia múltiple, víctimas de extrema crueldad por sus agresores.

El objetivo de esa Recomendación, la número 1/2018 es revelar la serie de irregularidades de una investigación del crimen de la estudiante universitaria Lesvy Berlín Rivera Osorio, asesinada en los terrenos de Ciudad Universitaria, al sur de la capital mexicana como uno más de los feminicidios ocurridos  en el  país.

Su cuerpo apareció la madrugada del 3 de mayo de 2017 junto a una caseta telefónica, con un cable en su cuello. La primera negligencia observada fue el apresuramiento de las autoridades judiciales por calificar el hecho como un suicidio, que provocó la ira de muchas estudiantes universitarias.

A un año del crimen de esta estudiante universitaria, Nashiele Ramírez, quien  documentó con detalle este feminicidio, tiene su primera prueba para comprobar si las autoridades de las anquilosadas instituciones de seguridad pública y de procuración de justicia están dispuestas a dar su aceptación a las 18 recomendaciones y dar vigencia a un régimen de derechos humanos para las mujeres víctimas de feminicidios, que  no se les criminalice ni les sepulte con estigmas.

Generalmente, en 25 años de existencia de esta Comisión, sus recomendaciones emitidas en otras épocas no pasan de tener  un valor casi simbólico, no pasan de la simple amonestación de funcionarios responsables de violaciones a los derechos humanos. En esta ocasión la nueva presidenta de esa institución está dispuesta a que el régimen de los derechos humanos en la capital mexicana no quede en el papel de las Recomendaciones.

El caso de la estudiante Lesvy Berlín es uno de esos crímenes que las autoridades trataron de minimizar y cargar de anatemas para apresurar la investigación de un asesinato que finalmente fue calificado de feminicidio por la presión de sus familiares que tuvieron que recorrer una larga ruta de obstáculos para que fueran escuchados .

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Antes de presentar este caso, la presidenta de esa Comisión de los Derechos Humanos advirtió que “las violencias son múltiples, y que nos afectan a las mujeres a lo largo de nuestras vidas”.

“El feminicidio es la forma más extrema de ese continuum de violencias; es la expresión de la violencia extrema contra las mujeres y niñas y visibiliza una cadena de agresiones que va desde la humillación, el desprecio, el maltrato físico y emocional, el hostigamiento, la violencia sexual, el incesto, el abandono y la desaparición forzada, y que pueden culminar en la muerte”.

Ramírez Hernández recordó la primera víctima cuyo crimen se consideró como un feminicidio, el de Alma Chavira Farel, de 13 años de edad, en Ciudad Juárez, en enero de 1993. “Han pasado 25 años, un cuarto de siglo, y parece que lo que hasta ahora se ha impulsado para erradicar todo tipo de violencia contra las mujeres, incluida la violencia feminicida, aún es una agenda social e institucional con grandes pendientes”, lamentó la defensora de los derechos humanos de la capital de la República mexicana.

El colmo de este escandaloso   caso de Lesvy ha estado  cargado de ruindades,  que llegó a provocar la caída de un procurador de justicia fue que cuando  sus familiares la tenían como desaparecida, ya les habían ofrecido servicios funerarios.

El caso Lesby dejó al descubierto otras fallas que involucran a la mayor universidad mexicana, la Universidad Nacional Autónoma de México, la ausencia de vigilancia nocturna  en la Ciudad Universitaria, un territorio autónomo que cuenta con su propio cuerpo de vigilancia, donde diariamente circula una población de unos 60 mil estudiantes.

Desde  2011, dijo Ramírez Hernández, año en que entró en vigor el tipo penal de feminicidio, al 31 de diciembre de 2017, la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México tiene el registro de que se han abierto 331 averiguaciones previas o carpetas de investigación por el delito de feminicidio.

Para la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos el caso de Lesvy, una de las 301 mujeres asesinadas en la capital desde 2011, son alarmantes y  la punta del iceberg de una serie de crímenes que aún no son esclarecidos por las autoridades si se trata de asesinatos cometidos en serie.

Para Ramírez Hernández este caso demuestra una disparidad de registros en este tema de los feminicidios en la Ciudad, “lo que obstaculiza la elaboración e implementación de políticas públicas de prevención, así como de procuración y administración de justicia en el tema que nos ocupa”.

Los datos muestran que las mujeres son asesinadas con mayor encono y virulencia.  Los asesinos  utilizan medios que producen mayor dolor, que prolongan su sufrimiento antes de morir y, sobre todo, conlleva la aplicación de la fuerza corporal para someterlas, dijo la presidenta de la Comisión de los Derechos Humanos de una capital donde se supone que las mujeres son mayormente protegidas.

En su discurso de presentación de esta recomendación 1/2018 dirigida a los órganos de la justicia capitalina: la Secretaría de Seguridad Pública, la Procuraduría General de Justicia y el Tribunal Superior de Justicia, Ramírez Hernández ilustró el clima de terror que viven las mujeres capitalinas que son víctimas de la violencia múltiple. Estas instituciones tienen quince días para responder sobre esta Recomendación, si la aceptan o rechazan.

La mayoría son asesinadas por estrangulamiento, ahorcadas, sofocadas, quemadas, golpeadas, heridas con armas blancas (cuchillos) y en menores casos por armas de fuego.

No existe prevención de esos deleznables crímenes. Las políticas públicas fallan  en visibilizar un grave problema de inseguridad para las mujeres de la capital, en general se les desvaloriza, son hostilizadas y víctimas de tratos degradantes y se llega a tolerar conductas de violencia contra ellas.

A pesar de que la capital mexicana  cuenta con una amplia gama de normas jurídicas enfocadas a prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, y en particular la violencia feminicida, incluidos protocolos para la investigación, y una Fiscalía Especializada en la materia, la situación es otra y el caso de la estudiante Lesby Berlín Rivera Osorio lo revela en toda su magnitud.

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La falta en el debido proceso de investigación  del caso Lesvy apunta a la fiscalía de la delegación de Coyoacán, al sur de la capital, a sus ministerios públicos, policías de investigación y personal forense que levantaron el cuerpo de la estudiante universitaria.

Para la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos a pesar de las disposiciones y su importante número que obligan a dar asesoría y atención a las víctimas, no se aplican

Por esa aplicación negligente, el camino para encontrar justicia ha sido tortuoso para sus familiares, madre y padre de la víctima,  Araceli Osorio Martínez y Lesvy Rivera Calderón haya sido tortuoso. Durante casi un año han tenido que ser ella y él quienes han presentado datos de prueba sobre los hechos ocurridos el 3 de mayo de 2017, ante la negliglencia y abandono de autoridades que tienen la obligación de implementar las disposiciones aplicables.

Por la falta de debida diligencia reforzada en investigación del posible feminicidio de Lesvy Berlín Rivera Osorio, y negligencia en la atención a sus familiares, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) emitió la Recomendación 1/2018, dijo Ramírez Hernández.

La comisión de derechos humanos capitalina  acreditó la violación al Derecho al debido proceso con enfoque de derechos humanos, Acceso a la justicia y Derecho a la verdad con enfoque de derechos humanos, Derecho a la integridad personal con enfoque de derechos humanos en relación con el derecho a la memoria de la persona fallecida y Derecho a la intimidad y la vida privada con enfoque de derechos humanos.

Ramírez Hernández  espera que esta Recomendación, basada en evidencia, sirva para brindar algo de satisfacción frente a las violaciones de derechos humanos de las que han sido objeto sus familiares y contribuya para la búsqueda de la justicia para  la joven universitaria.

Ramírez Hernández dijo esperar que las autoridades acepten la Recomendación y que sirva para el desarrollo de los trabajos del Grupo Interinstitucional y Multidisciplinario para atender las propuestas del Informe vinculado a la solicitud de la Alerta de Violencia de Género, en la capital del país.

A partir de la identificación de las  violaciones a derechos humanos en el caso de Lesvy, esa Comisión de Derechos Humanos  emitió 18 Puntos Recomendatorios a autoridades señaladas, entre las que se cuentan:

  • Indemnización a las víctimas por daño material e inmaterial.
  • Rehabilitación de las víctimas que se traduce en proporcionar atención médico-psicológica especializada.
  • Investigar a las autoridades que actuaron de manera negligentemente en la averiguación penal, así como en la atención a las víctimas.
  • Tener mecanismo de supervisión, evaluación y monitoreo en la aplicación del Protocolo de Actuación Policial para la Preservación del Lugar de los Hechos o del Hallazgo y Cadena de Custodia.
  • Contar con un sistema de información que permita determinar la efectividad del servicio que presta el personal ministerial, policial, pericial y de atención a víctimas, que interviene en investigaciones relacionadas con violencia contra la mujer y muertes de mujeres.
  • Actualizar, conforme al Sistema Penal Acusatorio, el Protocolo de Investigación Ministerial, Policial y Pericial del Delito de Feminicidio, utilizando la perspectiva de derechos humanos; en particular, con un enfoque de género diferenciado, y de atención a víctimas y familiares con respecto a su dignidad y necesidades, para hacerla más efectiva en la persecución y sanción de la violencia contra las mujeres, en específico en materia de presuntos feminicidios.
  • Revisión y actualización de la Guía Técnica para la elaboración de necropsias en caso de Feminicidios.
  • Realizar una jornada cultural que impulse las expresiones artísticas de interés para la población juvenil, cuya finalidad sea promover el respeto al Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, específicamente la temática de feminicidio, en honor a Lesvy.
  • Llevar a cabo una disculpa pública a las víctimas de la presente Recomendación.