David decidió el suicidio asistido mientras escuchaba La Novena de Beethoven

  • David William Goodall, un ecologista australiano, decidió fallecer por voluntad propia a los 104 años. Alegaba que era triste que en su país le impidieran el suicidio asistido.
  • “Mi sentimiento es que una persona mayor como yo debe beneficiarse de sus plenos derechos de ciudadano, incluido el derecho al suicidio asistido”, manifestó. En 2016 había sido excluido por una Universidad australiana.

Basilea, Suiza.-El pasado diez de mayo, mientras escuchaba la Novena Sinfonía de Beethoven, un defensor de la muerte digna voluntaria,  David William Goodall, un ecologista australiano, decidió fallecer por voluntad propia a los 104 años.

“Mi sentimiento es que una persona mayor como yo debe beneficiarse de sus plenos derechos de ciudadano, incluido el derecho al suicidio asistido”, dijo Goodall el pasado 30 de abril cuando anunció su viaje a Suiza para someterse a la eutanasia, una palabra que estremece a los círculos conservadores.

David William Goodall , quien nació en Londres, Inglaterra el 4 de abril de 1914  y se trasladó en 1948 a Australia, decidió morir por voluntad propia en la ciudad de Basilea, Suiza. Este  botánico y ecólogo australiano, quien influyó en el desarrollo temprano de métodos numéricos en ecología, particularmente el estudio de la vegetación, viajó a Suiza donde está permitida la eutanasia voluntaria.

En 2016 Goodall, investigador asociado honorífico de la Universidad Edith Cowan de Perth, las autoridades de ese centro de educación le pidieron que abandonara su puesto, alegando  los riesgos para su seguridad derivados de sus desplazamientos. Esa decisión motivó la indignación de miembros de la comunidad científica internacional y  la universidad determino revocar su decisión de excluir al científico de hacerlo renunciar a su puesto.

Tres días antes de su fallecimiento, el lunes 7 de mayo un psiquiatra y otro  médico lo examinaron dos médicos, quienes aprobaron el acto de asistencia en el suicidio, de acuerdo con una agencia de prensa inglesa.

Goodall había dicho días antes que esperaba que su “partida” haga que las cosas cambien en su país, Australia donde no está permitido  el suicidio asistido, se acepte que las personas mayores puedan decidir cuándo y dónde desean morir.

Bajo el argumento de que su vida se había deteriorado, este biólogo y ecologistatomó esa decisión, no padecía ninguna enfermedad en fase terminal. “No soy feliz. Quiero morirme. No es particularmente triste”, había declarado a la cadena de televisión australiana ABC el día de su 104 cumpleaños, a principios de abril.

“Lo que es triste es que me lo impidan. Mi sentimiento es que una persona mayor como yo debe beneficiarse de sus plenos derechos de ciudadano, incluido el derecho al suicidio asistido”, manifestó.

Goodall  era miembro desde hace más de veinte años de Exit International, una organización sin ánimo de lucro fundada en 1997 que aboga por la legalización de la muerte digna.

El jueves diez de mayo, la Fundación  Eternal Spirit, confirmó el fallecimiento del científico ecologista y botánico bajo las notas de fondo de la sinfonía de Beethoven, acompañado de sus nietos, familiares y amigos.

La fundación Eternal Spirit  informó que al ecologista eligió recibir una inyección letal. El doctor Christian Weber puso una cánula en el brazo de David.  El mismo Goodall fue quien giró la rueda para que la solución fluyera. “David se quedó dormido en pocos minutos y murió poco después”, narró Eternal Spirit en un comunicado titulado “El Último día del profesor David Goodall”, de acuerdo con una versión difundida por The Clinic online.

“Lamento profundamente haber llegado a mi edad (…) No soy feliz. Quiero morirme. No es particularmente triste”, dijo a una cadena televisiva en una conferencia de prensa donde Goodall expuso públicamente su deseo de morir.

El mismo científico australiano escogió la Novena Sinfonía de Beethoven para  recibir una droga letal con la ayuda de médicos, informó Eternal Spirit, la ONG que defiende la muerte digna.

“David murió poco después alrededor de las 12.30″,  citó Eternal Spirit.

La misma organización  no gubernamental informó que el honorable biólogo y profesor  universitario pidió que “su cuerpo sea donado a la medicina” o que sus cenizas sean esparcidas.

David Goodall decidió  no querer  funeral ni ceremonia de homenaje. “David no cree en la otra vida”, mencionó la nota de Eternal Spirit.

En México, la Constitución de la Ciudad de México que entrará en vigor el septiembre próximo aprobó la muerte digna y en la capital mexicana existe la figura de la voluntad anticipada para los enfermos perminales.

La secretaría de Salud de la Ciudad de México explicó que la Voluntad Anticipada es la decisión que toma una persona de ser sometida o no a medios, tratamientos o procedimientos médicos que pretendan prolongar su vida cuando se encuentre en etapa terminal y, por razones médicas, sea imposible mantenerla de forma natural, protegiendo en todo momento la dignidad de la persona.

El artículo  1 de la Ley de Voluntad Anticipada de la Ciudad de México señala que esta norma  favorece la atención paliativa y los cuidados al final de la vida, el énfasis está en el acompañamiento del paciente durante esta etapa de su vida. No prolonga ni acorta la vida, respeta el momento natural de la muerte.

La población  objetivo de esta ley es para aquellas personas que lleguen al final de su vida con una enfermedad avanzada.

La Ley de Voluntad Anticipada se distingue porque los enfermos terminales deciden que se les respete en momento de su fallecimiento, mientras que en países como Holanda, la primera nación en  aprobar el suicidio asistido, personas como David Goodall deciden adelantarse y someterse a una decisión propia.

El Parlamento holandés aprobó  el suicidio asistido en 2001. Los médicos pueden asistir el suicidio en el caso de que los pacientes lo deseen y padezcan dolores insoportables y no haya ninguna esperanza de curación. Los médicos deben consultar antes a algún colega e informar de cada caso a una comisión. Sólo si esta comisión -un médico, un abogado y un experto en asuntos éticos- tiene dudas respecto del proceder correcto del médico, se recurre a la Justicia.

En Australia el Estado de Victoria  legalizó el suicidio asistido y  estará restringida a pacientes con enfermedades terminales y con una esperanza de vida de menos de seis meses. Esta Ley entrará en vigor hasta 2019.

De acuerdo con la fundación  Eternal Spirit  40 australianos decidieron antes de David Goodall recurrir a la muerte asistida.

Además de Holanda, en Europa el suicidio asistido es legal  en Bélgica, Luxemburgo, Albania, Alemania y  Suiza. En América Latina el país que aprobó esta práctica fue Colombia. Es legal en Canadá y  Japón. En Estados Unidos se practica en los estados de Washington, Oregon, Vermont, California y Montana.