Amenaza a las personas indígenas mexicanas la pobreza extrema y la extinción

 El 70 por ciento de esta  población sufre miseria. Sobre todo cuando son personas mayores.  

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Susana Sánchez.-La celebración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas Volumen se nubló cuando destacan las cifras de que el 70 por ciento de los ocho millones 300 mil personas de origen indígena se encuentran en la pobreza y miseria extrema, sobre todo cuando son personas mayores y son víctimas de violaciones a sus derechos humanos.

Entre 2012 y 2014 los indígenas perdieron terreno que le habían ganado a la pobreza. En 2014, 78.4 de la población indígena está afectada por la pobreza (medio millón de personas más que en el año 2012), señala el Informe de Desarrollo en México 2015.

Este aumento, destaca este Informe “debería ser motivo de preocupación porque el aumento fue esencialmente en pobreza extrema que pasó de 38.0 por ciento a 39.9 por ciento”.

Igualmente este Informe señala que el aumento en la medición multidimensional de la pobreza  en los dos últimos años se originó en que la caída de los ingresos de la población nativa provocó que la proporción de personas con recursos económicos inferiores al valor de la canasta básica  alimentaria pasara de  49 en 2012 a  51.2 en 2014.

La demagogia de los discursos oficiales en esta celebración choca con una realidad cada vez más adversa cuando la población de origen indígena se encuentra en franco proceso de extinción. El censo mexicano de población y vivienda de 2010 señalaba que la población autoadscrita como indígena sumaba más de 15 millones, el 15 por ciento de la población nacional de ese año

El Instituto nacional para la  Evaluación Educativa registra, al revisar que en el país existen 68 lenguas indígenas, que  sólo 6.5% de la población de 3 años y más habla alguna de esas lenguas, siete millones  382 mil 785 personas de las cuales 51.3% son mujeres y 48.7% hombres. De ellos, cerca de un millón hablan una lengua indígena y no hablan español, son monolingües.

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La población indígena  en México se integra por  los pueblos originarios que dada su cultura, historia y lengua dan sentido de pertenencia e identidad al país.

El artículo dos de la Constitución mexicana se refiere ampliamente a la población indígena.Para abatir las carencias y rezagos que afectan a los pueblos y comunidades indígenas, las  autoridades mexicanas de los tres órdenes de gobierno, federal, estatal y municipal, tienen la obligación  de “impulsar el desarrollo regional de las zonas indígenas con el propósito de fortalecer las economías locales y mejorar las condiciones de vida de sus pueblos.” Sin embargo, este mandato constitucional no se cumple.

“Los indígenas tienen en todo tiempo el derecho a ser asistidos por intérpretes y defensores que tengan conocimiento de su lengua y cultura”, en los casos cuando son detenidos por presuntos delitos,  tampoco se cumple.

Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) identifica de origen indígena a  seis mil 698 privadas de su libertad; el 96 por ciento son hombres y el resto mujeres. Esta población penitenciaria se concentra en cárceles  de los estados de Puebla, Chiapas, Oaxaca, Ciudad de México, Veracruz y Guerrero.

Esta Comisión asegura que en la actual administración se han excarcelado “a más de seis mil personas indígenas, en su mayoría varones” y que le otorgó “apoyos a través de la intervención de intérpretes traductores en lenguas indígenas  en diligencias penales o administrativas a favor de habitantes de dichos pueblos”.

Pero en la Ciudad de México, los catorce casos de personas indígenas a las que se violó el debido proceso presentadas hace unos días por la Comisión de los Derechos Humanos de la capital mexicana,   dice lo contrario.

Su presidenta, la doctora Nashieli Ramírez Hernández advirtió que  el garantizar la existencia de intérpretes a la población indígena que es sujeta de procesos “puede ser una política pública inocua si no se desarrollan herramientas adecuadas para garantizar la autoadscripción, así como mecanismos para detectar la pertenencia de las personas a un pueblo indígena”.

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Para Ramírez Hernández el avance institucional no va aparejado de lo que viven día a día las personas pertenecientes a pueblos indígenas en esta Ciudad, en particular con relación al acceso a la justicia. “Prueba de ello es que en 2006 y 2012, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial recomendó a México que garantizara a los pueblos indígenas el uso de intérpretes y de defensores de oficio que conocieran su idioma, cultura y costumbres”.

Ramírez Hernández considera las difíciles condiciones económicas, sociales, culturales y políticas en que viven nuestros pueblos, barrios originarios y comunidades indígenas. “Seguimos siendo testigos y hasta cómplices del brutal colonialismo interno en su contra”.

Esta situación persiste para Ramírez Hernández no obstante que en los últimos casi 30 años han existido avances normativos en materia de derechos humanos en México,  que van desde la ratificación del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales Independientes, la reforma al Artículo dos de la Constitución, en la que se desarrolla ampliamente los derechos de los pueblos indígenas, y la aceptación de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

En la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, Miguel León Portilla, a donde asistió a la mesa “Protagonistas de la Literatura Mexicana: Natalio Hernández”, a propósito del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, celebrado el 9 de agosto habló de una realidad que contrasta con su visión de estudioso.

Este estudioso, uno de los más importantes de las culturas indígenas y  autor de “Visión de los Vencidos”, ignora que esos pueblos originarios que “son la presencia del tesoro maravilloso de México con sus lenguas” pueden dejar de ser esa atalaya, ese “tesoro de 68 lenguas”, ya que están amenazados por la pobreza extrema, los procesos penales arbitrarios a quienes hasta hora las hablan y componen ese “tesoro increíble, una sinfonía…”

Las lenguas indígenas que más se hablan en México son: Náhuatl (23.4%), Maya (11.6%), Tseltal (7.5%), Mixteco (7.0%), Tsotsil (6. 6%), Zapoteco (6.5 %), Otomí (4.2%),Totonaco (3.6 %), Chol (3.4 %), Mazateco (3.2 %), Huasteco (2.4 %) y Mazahua (2.0 %).

Víctor Manuel Toledo, del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES) de la UNAM, dijo que los indígenas mexicanos se encuentran  entre 400 y 500 millones de indígenas del mundo, agrupados en más de siete mil pueblos originarios. “Son los que están dando una resistencia sui géneris”.

“Son las voces de estos pueblos las que nos recuerdan que para que el país tenga futuro tiene que volver al rescate de todo esto, sobrepasar el rasgo de modernidad sin memoria; estamos en una época en donde hay un ‘alzheimer civilizatorio’, añadió.

“Un primer acto de subversión es recordar qué somos”, dijo Toledo en un aniversario más del Día Internacional de los Pueblos Indígenas  en México.