Obsoletos en México los modelos de atención a las personas mayores

  • Se les sigue atendiendo como hace 40 años. Hay poca investigación para prevenir síndromes geriátricos. Los modelos de atención, tanto en instituciones de salud como asistenciales, no se han modificado en décadas.
  • Inauguran  el Centro de Investigación sobre el Envejecimiento, al sur de la capital mexicana.

Foto: T E

Instituciones como el Instituto de Nacional para la Atención a los Adultos (INAPAM) o el Instituto de Atención a la Atención Mayores (IAAM) resultan obsoletos dada la dimensión del proceso de envejecimiento de la población mexicana.

Este tipo de instituciones como otras similares en el país, son incapaces para responder a los retos de las condiciones de vida de pobreza y violencia que afectan a la mayoría de las  personas de más de 60 años, sobre todo a las mujeres mayores.

Para Mario Enrique Tapia, académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a las personas mayores “se les sigue atendiendo como hace 40 años”.

Entrevistado en la víspera del Día del Adulto Mayor en México, que se conmemora cada 28 de agosto, Tapia aseguró que hay poca investigación para prevenir síndromes geriátricos, y los modelos de atención, tanto en instituciones de salud como asistenciales, no se han modificado en décadas.

En los últimos años, dijo Tapia,  se ha invertido en organismos gubernamentales y no gubernamentales para su atención como el Instituto Nacional para la Atención de los Adultos Mayores.  En el caso del Instituto Nacional de Geriatría sigue siendo insuficiente para el tamaño de esta población, que es vulnerable social y económicamente.

En el marco de la celebración del Día del Adulto Mayor en México,  el Gobierno de la Ciudad de México y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) presentaron el proyecto del Centro de Investigación sobre el Envejecimiento, al sur de la capital mexicana, el cual, informaron ambos organismos, tiene por objetivo  generar información científica para la creación de políticas públicas que mejoren la calidad de vida de las personas mayores en la capital mexicana.

Sin embargo, para Tapia se requiere avanzar en el respeto de sus derechos humanos, relacionados con su cuidado y no abandono, la prevención de la violencia y la atención oportuna de los síndromes geriátricos.

Foto: T E

En México, la población de 60 años o más es un sector social y económicamente vulnerable, pues se estima que cerca del 47 por ciento vive en pobreza, y entre 20 y 30 por ciento sufre violencia física, psicológica, económica o abandono, afirmó este universitario dedicado a la investigación de las condiciones de vida de las personas mayores.

Esta situación representa un reto en términos de políticas públicas y de atención, pues el país atraviesa por un proceso de envejecimiento: actualmente, cerca del 8.9 por ciento de la población –unos 10 millones de personas– son ancianos, pero en el 2050 representarán casi el 30 por ciento.

“Para 2050, la esperanza de vida de los mexicanos será de 85 u 86 años, pero el hecho de vivir más no implica que la calidad sea mejor. Desafortunadamente, el entorno y contexto de las personas de la tercera edad en nuestro territorio no es favorable, y sí estamos llegando a más edad, pero en condiciones muy deterioradas”, dijo al referirse al  Día del Adulto Mayor.

Un tema prioritario, prosiguió, es la atención a su salud, pues se considera que un adulto mayor acude cuatro veces más a consulta que otros grupos poblacionales, y el costo es siete veces mayor, porque muchos de ellos tienen padecimientos crónicos o enfermedades discapacitantes.

También se requiere atender aspectos sociales y psicológicos, agregó. “Por ejemplo, aunque no hay estadísticas confiables se calcula que entre un 20 y 30 por ciento sufre violencia psicológica, económica, sexual, física o abandono. Las mujeres son quienes la padecen más, debido a factores socioculturales y a que su esperanza de vida es mayor”.

Otro reto, añadió, es formar recursos humanos necesarios para su atención, pues es insuficiente el número de trabajadores sociales, enfermeras, gerontólogos, geriatras y personal médico en atención primaria de la salud con orientación hacia el manejo del adulto mayor.

Los cuidadores primarios son los familiares, pero si no cuentan con una capacitación formal pueden caer en omisiones por desconocimiento, sobre todo si atienden a adultos frágiles o dependientes.

Finalmente, el académico insistió en la necesidad de políticas de salud públicas y asistenciales para establecer mejores condiciones de vida y lograr una cultura del envejecimiento exitoso.