Las inmunoterapias, una luz en la ardua lucha contra el cáncer

 

  • Investigan si las inmunoterapias pueden aplicarse al cáncer de mama
  • “Más que merecido el Premio Nobel de Medicina 2018 para James P. Allison y Tasuku Honjo”

 

 

Para el experto universitario mexicano, Alejandro Zentella Dehesa, por más de 100 años se intentó reactivar al sistema inmunológico en la lucha contra el cáncer, pero el progreso fue modesto, hasta el trabajo del estadounidense Allison y del japonés Honjo, que han sido reconocidos con el Premio Nobel de Medicina 2018 por la Academia Sueca.

 

En 1994, James P. Allison, de la Universidad de Texas, encontró que era necesario quitar este freno para que los glóbulos blancos del tipo T citotóxico identificaran y combatieran los tumores, hasta llegar al desarrollo de anticuerpos neutralizantes para esta proteína.

 

Allison, de 70 años y profesor en la Universidad de Texas, estudió a inicios de los 90 la proteína CTLA-4 que funciona como un freno del linfocito T, una de las células principales que conforman nuestro sistema inmunitario.

 

Si bien ya se conocía el CTLA-4, las investigaciones del estadounidense le sirvieron para darse cuenta de su potencial para combatir tumores y desarrollar un nuevo enfoque a la hora de tratar pacientes, informó la Asamblea Nobel.

 

De forma paralela, Tasuku Honjo, de la Universidad de Kioto, descubrió en el mismo tipo de células inmunes una proteína llamada PD-1 (inductor de muerte celular programada), y después de sus observaciones se percató de que también funciona como una barrera.

 

Honjo, de 76 años y profesor en la Universidad de Kyoto, descubrió en 1992 otra proteína en la superficie de los linfocitos T: la PD-1, que también frena a las células inmunitarias pero con otro mecanismo. Las terapias basadas en su investigación han resultado “impresionantemente efectivas” y han funcionado con eficacia en el tratamiento de pacientes con diferentes tipos de cáncer, recordó la institución.

 

El desarrollo de las inmunoterapias contra el cáncer marcaron un antes y un después en la forma de combatir uno de los retos de salud más importantes para la humanidad,  de ahí que sea “más que merecido el Premio Nobel de Medicina 2018 para James P. Allison y Tasuku Honjo”, consideró Zentella Dehesa.

 

 

El especialista en estudios contra el cáncer del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBm) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) precisó que las inmunoterapias benefician a miles de personas en el mundo, incluido México, que de otra manera podrían haber muerto.

 

“Desde hace tiempo se sabe que los linfocitos T citotóxicos son un tipo particular de leucocitos, células encargadas de protegernos y eliminar a las células infectadas o trasformadas en cancerosas; normalmente hacen su función con eficiencia, pero por mucho tiempo fue una incógnita el por qué dejaban de hacerlo”, comentó Zentella Dehesa en una entrevista.

 

Estudios posteriores permitieron saber que dichas células tienen en su superficie una proteína llamada CTLA-4, que actúa como un freno y les impide combatir las células tumorales, por lo que estas últimas se integran a un órgano vital.

 

El universitario comentó que luego de los estudios básicos iniciales, el desarrollo de los primeros medicamentos inmunosupresores para uso clínico fue acelerado, lo que cambió considerablemente las expectativas de vida para los pacientes con melanoma (cáncer de piel), cáncer pulmonar, renal y linfoma.

 

Incluso, añadió, nuevas investigaciones clínicas indican que la combinación de terapias dirigidas contra PD-1, o sus uniones en las células tumorales (PDL-1 y PDL-2), puede ser más efectiva.

 

“Se han tenido buenos resultados, pero no funciona en todos los casos y no sabemos por qué. Los ganadores del Nobel lograron eliminar las barreras para que el sistema inmune combata las células cancerosas, algunos pacientes se han curado, y otros tienen progreso, pero no están del todo bien”.

 

Al igual que en otras terapias contra esta enfermedad, añadió el investigador de la UNAM, se han observado efectos secundarios adversos, pues una vez que la respuesta inmune se activa, se desarrollan también reacciones autoinmunes, que usualmente son manejables.

 

“Es necesario hacer más estudios para evitar que los pacientes desarrollen estos problemas, y en el IIBm, Leticia Rocha Zavaleta investiga si estas terapias pueden aplicarse a cáncer de mama”, resaltó Zentella Dehesa.

 

Allison y Honjo han inspirado esfuerzos para combinar diferentes estrategias y liberar los frenos del sistema inmunológico para eliminar las células tumorales de manera más eficiente. Así, los tratamientos contra el cáncer han evolucionado y con ello se ha cambiado la forma con que puede controlarse, concluyó el especialista mexicano en la entrevista.

 

La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, los eligió por sus terapias por inhibición de la regulación inmune negativa, que marcan un “hito” en la lucha contra el cáncer, según anunció la institución.

 

Los descubrimientos “trascendentales” hechos por ambos científicos “establecieron un principio completamente nuevo” en el campo de la oncología. Permiten “aprovechar la habilidad del sistema inmunitario para atacar las células cancerígenas al levantar el freno de las células inmunitarias”, aseguró la academia en un comunicado.

 

Con información de la UNAM y de la BBC de Londres.