Vencida por la corrupción, la última institución mexicana que gozaba de respeto y credibilidad

 

  • Violan derechos humanos en el Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México
  • Era la institución más confiable
  • Toda esta nube de respeto, admiración del público se esfumó al presentarse en una Recomendación por parte de la Comisión de Derechos Humanos

 

 

Susana Sánchez.-La última y más emblemática institución mexicana, que cada desfile del 16 de septiembre en la capital mexicana sus miembros concluían con el entusiasta aplauso del público los desfiles militares para recordar la gesta del inicio de la independencia del país en 1810 al ser recibida por el respeto y admiración que infundía, ha sido carcomida y vencida por la corrupción, una enfermedad letal para el Estado mexicano.

 

Sus cerca de dos mil miembros, hombres y mujeres, quienes trabajan las 24 horas del día durante los 365 días de cada año, han sido víctimas de una larga lista de violaciones a sus derechos humanos que se inician en el ambiente laboral de violencia en el que habitan en sus lugares de trabajo, hostigamiento, falta de respeto la integridad laboral y a su derecho a expresarse con libertad.

 

En algunos medios de información se han difundido versiones sobre el venal enriquecimiento de sus líderes ante la complacencia de las autoridades de la Ciudad de México. Se ha difundido la versión de venta de plazas hasta por 200 mil pesos para ser bombero de ese organismo fundado oficialmente en 1877.

 

 

A nadie en esta Ciudad le es irrelevante el papel de los bomberos y su aporte a la sociedad, dijo enfática la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, Nashieli Ramírez Hernández al dar a conocer esta explosiva noticia de las violaciones a los derechos humanos de los bomberos capitalinos y hacer del conocimiento de autoridades capitalinas de una Recomendación para enmendar y corregir las violaciones a los derechos humanos de los bomberos capitalinos.

 

En toda su historia el heroísmo ha destacado cada una de sus intervenciones y por ello son reconocidos oficialmente como el Heroico Cuerpo de Bomberos, dijo Ramírez Hernández ante un buen número de bomberos afectados por violaciones a sus derechos.

 

Hace unos años, en el 2015-citó esta servidora pública- una encuesta realizada por el Gabinete de Comunicación Estratégica señalaba que siete de cada 10 personas consideraba a los bomberos como la institución más confiable de entre todas las autoridades de la Ciudad de México.

 

Por su parte, el Reporte Latinobarómetro, añadió, confirmaba que a nivel nacional y en toda la región de América Latina durante el periodo de 1995 al 2015, los bomberos recibieron una masiva confianza de los ciudadanos, llegando a niveles del 80% y más.

 

 

“Entre la ciudadanía existe la percepción de que la función primordial de los bomberos es evitar o disminuir un mal, no amenazan, ni pueden dañar, sino sólo pueden beneficiar”, citó Ramírez Hernández.

 

Para llegar a esta Recomendación, la Comisión de Derechos Humanos realizó un proceso de investigación con la finalidad de visibilizar los problemas estructurales y los patrones de violaciones sistemáticas que ocurren al interior del Heroico Cuerpo de Bomberos, cuyas evidencias recabadas le dieron sustento.

 

Por muchos años esta benemérita institución parecía intocable a un fenómeno que ha minado la confianza pública en la sociedad mexicana, la corrupción, una enfermedad letal que ha penetrado en todos los espacios las relaciones entre los ciudadanos y los agentes de las instituciones públicas. Ya no se trata solamente de los policías que reciben “mordidas”, jueces venales o de los políticos que ocupan los cargos públicos o de representación popular como botín para enriquecerse, se trata ahora de los bomberos, una organización pública con una historia ilustrada por sus temerarios actos de heroismo.

 

El Heroico Cuerpo de Bomberos fue una institución que por siglos gozaba entre la sociedad mexicana de credibilidad, admiración y respeto. Era una institución que a la vista del público parecía incorruptible. Sus primeros rastros de organización datan desde la época de la colonia española en México en las ordenanzas y cédulas reales expedidas desde 1571 por los virreyes para crear cuerpos de auxilio en la población.

 

Sus primeras acciones de los incipientes cuerpos de bomberos, formados por humildes aguadores y albañiles, se dedicaban a sofocar incendios provocados por la pirotecnia en las fiestas patronales durante la dominación española en el país.

 

Al toque de pitos y de campanas acudían presurosos en improvisados carruajes ante las llamadas de auxilio de la población. Sus acciones heroicas impresionaban al público. Cada día 17 de febrero los bomberos llegaban a celebrar a su santo patrono, San Antonio Abad. Por reglamento, los productores de fuegos artificiales debían de habitar fuera de la ciudad.

 

Ser bombero en la Ciudad de México representaba uno de los cultos y símbolos de admiración más arraigados en la vox populli.

 

En 2015 este cuerpo de auxilio contaba con mil 900 elementos, quienes atendían un promedio de 160 emergencias diarias, fugas de gas, inundaciones, siniestros por incendios, accidentes viales, los terribles sismos como los del 19 de septiembre de 1985 y 2017. Los conductores de los vehículos automotores, al escuchar las sirenas de los bomberos por las calles de la capital, les abren paso sin dudarlo.

 

 

Inicialmente, este cuerpo de auxilio lo conformaban espontáneos, gente humilde, albañiles, maestros de obra, gente sin empleo, quienes estaban obligados a sumarse a los auxilios pasa sofocar incendios, auxiliar a damnificados y socorrer a víctimas de los siniestros. Sus vestidos impecables de gala infundían respeto cada 16 de septiembre en las marchas militares, eran los únicos que el público aplaudía con verdadero sentimiento de ahínco y de admiración.

 

Todo esta gala de respeto, admiración se esfumó al presentarse en el fin de semana anterior una Recomendación por parte de la Comisión de Derechos Humanos dirigida a las autoridades del gobierno capitalino para atender una violencia atroz al interior de este cuerpo de socorro, que ha sido presa de esa enfermedad que corroe desde hace décadas las entrañas de los gobiernos en México, la inmoralidad y venalidad, una de las causas que originaron la derrota de los partidos políticos como el PRI y el PRD, en las elecciones presidenciales del primero de julio pasado.

 

Un día antes del viernes 12 de octubre, la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la capital, Nashieli Ramírez Hernández, adelantaba a los reporteros sin decirlo con precisión, que si estaban preparados para una noticia que daría 24 horas después.

 

La noticia ocupó los amplios espacios de la Sala Digna Ochoa de esta Comisión de Derechos Humanos ubicada al sur de la Ciudad de México. La información de la Recomendación cimbró a radioescuchas y televidentes asombrados con una noticia que derrumbó su último rasgo de confianza hacia un cuerpo de servidores públicos que parecía infranqueable ante la ola de corrupción en los gobiernos mexicanos.

 

La Comisión de Derechos Humanos capitalina emitió la Recomendación 17/2018 por la violencia laboral documentada en contra de trabajadoras y trabajadores del Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México.

 

Durante la presentación, la Presidenta de este Organismo, Nashieli Ramírez Hernández, enfatizó que se analizaron nueve casos de violencia institucional, que involucraron a 39 víctimas. Las autoridades señaladas como responsables específicas fueron el Heroico Cuerpo de Bomberos y la Secretaría de Protección Civil de la Ciudad de México.

 

Ramírez Hernández expuso que se documentaron la violación a los siguientes derechos humanos:

 

“Omisión de garantía de un ambiente laboral libre de violencia y respetar la integridad laboral; Omisión de garantizar las condiciones de trabajo previamente establecidas en cuanto a entrada al centro de trabajo, salario, registro de asistencia y procedimientos para la separación del cargo; Omisión para garantizar el otorgamiento de herramientas y equipo de trabajo que permitan atender una emergencia y prestar apoyo; Omisión de garantizar condiciones de plena seguridad para asociarse; Incumplimiento o cumplimiento indebido de resoluciones judiciales, administrativas o laborales definitivas; y Derecho a la libertad de expresión en el ejercicio periodístico”.

 

En su relato, Ramírez Hernández dijo que desde 2012, un grupo de bomberos hizo pública su denuncia por malas condiciones laborales y recordó que esta Comisión emitió la Recomendación 06/2014 –actualmente en seguimiento- por las violaciones a derechos humanos cometidas por la falta de un mecanismo para la prevención, atención, investigación y sanción de cualquier acto de violencia contra las mujeres al interior al interior de dicha corporación.

 

 

Para la Comisión, enfatizó, el Heroico Cuerpo de Bomberos es una institución reconocida por la sociedad que brinda seguridad y confianza en la vida cotidiana de quienes viven y transitan por esta Ciudad: “No sólo es una simple dependencia, sino una forma de vida. Por ello, el principal interés de esta Comisión es apoyar el desarrollo y fortalecimiento de esta institución”.

 

Nashieli Ramírez Hernández aseveró que entre los puntos recomendatorios dirigidos al Heroico Cuerpo de Bomberos están: reparar el daño a las víctimas; otorgar tratamiento médico psicológico especializado; elaborar un plan para el cumplimiento de laudo y acuerdos conciliatorios; garantizar que en las 16 estaciones se permita de manera pacífica el ingreso de las y los trabajadores a su centro laboral; realizar un acto público de reconocimiento de responsabilidad y ofrecer una disculpa pública por los daños causados, entre otros.

 

A la Secretaría de Protección Civil se le recomendó entre otros puntos, coadyuvar en la elaboración de un diagnóstico y un plan de trabajo en el Heroico Cuerpo de Bomberos y adoptar las medidas necesarias para la implementación de una estrategia de prevención y resolución pacífica de los conflictos al interior de esa corporación.

 

Esta Presidenta de una Comisión de Derechos Humanos  solicitó a las autoridades capitalinas coadyuvar en la erradicación de la violencia institucional en el Heroico Cuerpo de Bomberos para que pueda cumplir plenamente su misión de proteger a las y los habitantes, así como las propiedades de esta Ciudad.