Sin apoyo oficial, reaparecen los defensores Obtilia Eugenio Manuel e Hilario Cornelio

 

  • Desaparecieron desde el pasado 12 de febrero
  • Son dirigentes de la Organización del Pueblo Indígena Me’ phaa (OPIM)
  • Obtilia es beneficiaria de medidas provisionales desde el año 2009 por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos
  • En 2018 fueron asesinados 13 activistas de los derechos humanos en México

 

 

Después de estar tres días secuestrados y sin apoyo oficial, tras la exigencia de rescatarlos con vida de las Naciones Unidas (ONU) y de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) Obtilia Eugenio Manuel e Hilario Cornelio, dirigentes de la Organización de los Pueblos Indígenas Me’Pa (OPIM), del estado de Guerrero, reaparecieron a las seis horas del sábado 16 de febrero.

 

Obtilia Eugenio Manuel e Hilario Cornelio Castro desaparecieron desde las 7:40 horas del pasado 12 de febrero.

 

El último reporte de Obtilia y de Hilario fue cuando se dirigían en el tramo carretero Tierra-Colorada-Ocotito, rumbo a la ciudad de Chilpancingo en un transporte colectivo.

 

Obtilia Eugenio Manuel, es dirigente de la Organización del Pueblo Indígena Me’ phaa (OPIM), y es beneficiaria de medidas provisionales desde el año 2009 por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Actualmente forma parte del Consejo Municipal de Ayutla.

 

La Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) habían exigido a las autoridades de Guerrero intensificar su búsqueda de estos activistas de los derechos humanos.

 

Para la ONU la Organización del Pueblo Indígena Me’ phaa ha desarrollado una importante labor de defensa y promoción de los derechos humanos en el estado de Guerrero, particularmente en casos de violaciones de los derechos de los pueblos indígenas me’phaa, como la esterilización de 14 hombres indígenas en 1998 o el caso de Inés Fernández y Valentina Rosendo, mujeres me’phaa víctimas de tortura sexual cometida en su contra por miembros del Ejército mexicano en 2002, que cuenta con una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH).

 

Obtilia Eugenio Manuel e Hilario Cornelio también forman parte del Concejo Municipal Comunitario de Ayutla de los Libres y es una voz crítica contra la corrupción en la región.

 

Ambos fueron localizados Tierra Colorada, de acuerdo a fuentes periodísticas locales.

 

Cuauhtémoc Ramírez, esposo de Obtilia y también dirigente de la IPIM negó que hubiera un operativo del gobierno del estado para buscarla y rescatarla. Cuauhtémoc dijo haber recibido una llamada de su esposa. La condición que le impusieron los secuestradores fue que debía ir solo.

 

El también líder de la OPIM en el municipio de Ayutla de los Libres explicó que los captores de su esposa y su compañero le advirtieron que debía ir solo al centro de Tierra Colorada y no fue a través de ningún operativo para rescatarlos, como informó al respecto el gobierno de Guerrero.

 

La llamada la recibió el viernes alrededor de las 21 horas. En una conferencia de prensa, Cuauhtémoc Ramírez, acompañado de Efrén Cortés Chávez, de la organización Década Contra la Impunidad, y Álvaro Urueta, coordinador para la Pacificación en Guerrero, dio más detalles de la aparición de su esposa en el zócalo de Tierra Colorada a las seis horas del sábado. Obtilia fue golpeada y se encuentra en un centro sanitario.

 

Ramírez dijo haber presentado una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR), por el delito de desaparición forzada.

 

Obtilia recibió amenazas de muerte mediante mensajes telefónicos de los que tenían conocimiento las autoridades del Ministerio Público de Ayutla de los Libres. Obtilia recibió nuevas amenazas horas antes de su desaparición que acreditan a las obras en el municipio (de Ayutla de los Libres), donde es el enlace de la comisión de trabajos públicos.

 

El secuestro de los activistas podría ser una venganza por la lucha que ha desarrollado a lo largo de más de 20 años en esta región de la Costa Chica.

 

En 2018 fueron asesinados 13 activistas de los derechos humanos en México.

 

Hace unos días la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) condenó el asesinato del defensor de derechos humanos Óscar Cazorla en Juchitán, Oaxaca. Según la información recibida, el señor Cazorla fue atacado en su casa en Juchitán y su cuerpo sin vida encontrado el 9 de febrero.

 

Óscar Cazorla tenía una amplia y reconocida trayectoria como defensor de los derechos de la comunidad muxe en Juchitán, contribuyendo decisivamente con su visibilidad a través de actividades como la emblemática vela[2] de “Las Auténticas intrépidas buscadoras del peligro”, de la cual fue uno de los primeros promotores.

 

Cazorla es el quinto defensor de derechos humanos cuyo asesinato ha sido registrado por la ONU-DH en 2019, tras los asesinatos en enero de Sinar Corzo en Arriaga (Chiapas), de José Santiago Gómez Álvarez y Noé Jiménez Pablo en Amatán (Chiapas), y de Bernardino García Hernández en Zimatlán de Lázaro Cárdenas (Oaxaca) que se suman a los 13 asesinatos de personas defensoras de derechos humanos y dos desapariciones registrados por la ONU-DH en 2018.