El cáncer de colon es curable si se detecta a tiempo

 

La mayor predisposición de desarrollar esta enfermedad se encuentra en individuos con obesidad, que fuman, beben alcohol, realizan poco o nulo ejercicio y que consumen carnes rojas en exceso, particularmente si éstas contienen conservadores, están fritas o empanizadas, pues favorecen sustancias que lastiman la mucosa del intestino y la formación de tumores

 

Foto: T E

 

En octubre de 2011 falleció a los 70 años víctima de cáncer de colon. Era uno de los periodistas más leídos del país y con amplia credibilidad. Tenía temor a operarse. Era uno de los 15 mil casos de personas con cáncer de colon que se presentan cada año en México, de los cuales, de cada diez casos, nueve tienen posibilidades de curación si oportunamente diagnostican y se curan a tiempo.

 

La mayor predisposición de desarrollar esta enfermedad se encuentra en individuos con obesidad, que fuman, beben alcohol, realizan poco o nulo ejercicio y que consumen carnes rojas en exceso, particularmente si éstas contienen conservadores, están fritas o empanizadas, pues favorecen sustancias que lastiman la mucosa del intestino y la formación de tumores.

 

La población donde se detecta con mayor frecuencia este tipo de cáncer es de personas mayores, entre los 65 y 75 años de edad, con malos hábitos de alimentación y que no acostumbran a realizar actividad física con regularidad.

 

En el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) sus especialistas recomiendan el consumo diario de verduras y agua simple, así como hábitos saludables de alimentación y ejercicio, favorecen la prevención de este tumor de cáncer.

 

Pero si el tumor crece en el organismo y se disemina a otras partes del cuerpo, la mayoría fallecerá en los siguientes cinco años. Se estima que anualmente seis mil 500 personas mueren en México por esta causa.

 

Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer de Colon, que se conmemora cada 31 de marzo, el doctor Saúl Rodríguez Ramírez, jefe del Servicio de Tumores de Colon y Recto del Hospital de Oncología, del Centro Médico Nacional (CMN) Siglo XXI del IMSS, hizo recomendaciones.

 

También señaló que además de los malos hábitos de alimentación, falta de ejercicio, el fumar y tener aficiones al alcohol, entre los principales factores de riesgo están la herencia genética.  Si un familiar tenga o haya tenido este tipo de cáncer, eleva de tres a cinco veces la posibilidad de padecerlo, por lo que recomienda este especialista que las personas con este antecedente visiten al médico de manera regular.

 

Un problema en la detección de este padecimiento, explicó, es que cuando inicia puede hacerlo como un pólipo (crecimiento anormal del tejido) y no dar síntomas hasta que comienza a crecer, periodo en el que la persona cursa con diarrea con moco y/o sangre. Este momento, enfatizó, es ideal para detectar el cáncer y tratarlo oportunamente, de ahí la importancia de acudir con el médico.

 

Conforme pasa el tiempo, dijo, el pólipo crece y puede convertirse en tumor, causando diversos problemas como obstrucción del colón, dolor abdominal o rectal, diarreas intermitentes, sangrado, pérdida de peso, anemia que lleva a hacerlo sentirse fatigado. A pesar de esto, algunas personas piensan que sufren gastritis, colitis o hemorroides, por lo que continuarán sin recibir tratamiento para el cáncer al no contar con un diagnóstico adecuado.

 

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El doctor Rodríguez Ramírez recomendó el consumo diario de alimentos ricos en fibra, como espárragos, betabel, champiñones, nabos y calabaza, lechuga, acelga, zanahorias crudas, espinaca, brócoli, alcachofa, ejotes, así como nueces, semillas, granos; frutas como manzanas, plátanos, peras, mandarinas, ciruelas e higos, acompañados de por lo menos dos litros de agua simple y ejercicio constante, pues favorecen la prevención en las personas jóvenes y coadyuvan al iniciar la vida adulta.

 

El especialista del IMSS indicó que el cáncer de colon y recto es el cuarto más frecuente a nivel mundial, solo detrás de mama, pulmón y próstata. Si bien el de mama y próstata son más frecuentes, para este especialista mexicano es posible controlar e incluso curar a un mayor porcentaje de personas que lo padecen, pues se han desarrollado diversas estrategias para promover la detección y los síntomas son más específicos a comparación del cáncer colorrectal.

 

En el Hospital de Oncología del CMN Siglo XXI cada año incrementa el número de casos nuevos hasta en 10 por ciento. Actualmente se detectan entre 500 y 700 derechohabientes con este padecimiento en esta unidad médica, quienes reciben diversas opciones de tratamiento. Este tratamiento depende de la etapa en que fue detectado el pólipo o tumor, y que va desde la endoscopía para retirar el crecimiento anormal, hasta la cirugía, quimioterapia y radioterapia, para brindarles mayor esperanza y calidad de vida.

 

Una esperanza para tratar el cáncer de colon

 

Para la doctora Daniela Araiza, la investigadora del Departamento de Biomacromoléculas del Instituto de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

 

“si los pacientes son diagnosticados en etapa temprana, el porcentaje de recuperación es muy alto”. Insistió en una entrevista en la importancia de la atención oportuna porque si el tumor crece puede afectar otros tejidos, vasos sanguíneos y linfáticos. Es lo que se conoce como metástasis.

 

Araiza forma parte de un grupo de investigación quienes han descubierto que derivados del árnica mexicana, planta con propiedades antiinflamatorias, tienen un alto efecto tóxico sobre las células del cáncer de colon. Moléculas obtenidas de esta planta con propiedades antiinflamatorias generan efectos tóxicos en células de este tipo de neoplasia.

 

Daniela Araiza junto con Guillermo Delgado, del Departamento de Productos Naturales del Instituto de Química (IQ), trabajan con moléculas que son derivados de la Heterotheca inuloides para tratar el cuarto cáncer más frecuente en México y el mundo, y que a nivel global ocasiona cerca de 700 mil muertes al año.

 

“Tomando en cuenta que este mal puede ser promovido por la inflamación crónica del intestino, buscamos moléculas que eviten la inflamación. Estudiamos su efecto a nivel transduccional y metabólico sobre las células del adenocarcinoma rectal”, expuso Araiza.

 

Además, se busca que estas moléculas tengan como blanco específico las células tumorales, pues los actuales tratamientos a partir de cirugías, radiaciones y quimioterapia tienen efectos secundarios, debido a que matan tanto células sanas como cancerígenas.

 

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En el marco del Día Mundial contra el Cáncer de Colon, que se conmemora los días 31 de marzo, la doctora en Ciencias Biomédicas explicó también que este padecimiento se caracteriza por el crecimiento descontrolado de células en cualquiera de las porciones del colon o en el recto. La acumulación puede empezar como un tumor benigno conocido como pólipo adenomatoso, y con el tiempo puede volverse canceroso.

 

De acuerdo con los institutos nacionales de Cancerología y de Salud Pública, 95 por ciento de estos cánceres comienzan en las glándulas productoras del moco que protege el interior del colon y del recto. Es lo que se conoce como adenocarcinoma.

 

“No se sabe con certeza qué lo provoca, pero está muy relacionado con el estilo de vida, con mutaciones genéticas o alteraciones en el metabolismo. Los errores genéticos y metabólicos promueven que proliferen estas células poco diferenciadas y se genere cáncer”, agregó Araiza.

 

Se presenta por igual en hombres y mujeres, principalmente mayores de 50 años; entre quienes tienen poca actividad física, una dieta baja en fibra y alta en grasas, carnes y carbohidratos procesados; así como en personas con sobrepeso u obesidad.

 

También insistió esta especialista mexicana en que otros factores de riesgo son padecer diabetes, consumir tabaco y alcohol, pues generan inflamación de los tejidos.

 

Algunos de los síntomas de esta enfermedad son: cambios en la defecación por varios días –diarreas, estreñimiento y heces más delgadas–, sangrado rectal, heces oscuras, cólicos o dolor abdominal, debilidad y cansancio, sensación persistente de necesidad de defecar, pérdida inexplicable de peso.

 

También se debe tener en cuenta si los pacientes presentan enfermedades inflamatorias del intestino –como la de Crohn o colitis ulcerativa crónica inespecífica (CUCI)-, si tienen algún familiar con cáncer colorrectal o pólipos colorrectales, entre otros.

 

Araiza indicó que las personas mayores de 50 años con sintomatología o antecedentes deben hacerse pruebas periódicas para detectar este padecimiento, como son: de sangre oculta en heces; inmunoquímica fecal por medio de anticuerpos o con análisis de ADN. También pueden practicarse colonoscopías, rectosigmoidoscopía o tomografías axiales computarizadas.

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