La seguridad social debe fundarse en pactos sociales amplios que deben incluir nuevos contratos de género

 

  • Las mujeres constituyen la mayoría de la población adulta mayor, pero, salvo excepciones, están subrepresentadas entre quienes perciben pensiones

 

Foto: T E

 

Alicia Bárcena .-Entre los distintos retos que enfrentan los países de América Latina y el Caribe destacan los cambios demográficos, en particular el envejecimiento y la feminización de la población adulta mayor, el imperio de mercados laborales que se caracterizan por la informalidad y la precariedad, las economías dependientes del ciclo que no alcanzan a solventar los problemas de financiamiento, y las políticas públicas y normativas que se construyen sobre sesgos de género.

 

Las mujeres constituyen la mayoría de la población adulta mayor, pero, salvo excepciones, están subrepresentadas entre quienes perciben pensiones.

 

La proporción de mujeres de 65 años y más que reciben algún tipo de pensión o jubilación es menor que la de hombres. Si bien en la región se ha avanzado en la inclusión por medio de pensiones no contributivas, estas son las prestaciones de menor monto y no permiten a las mujeres superar la situación de pobreza. Lograr que la dimensión de género esté presente de forma integral en el diseño de las reformas de los sistemas de pensiones constituye un desafío.

 

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La inclusión de las mujeres en los sistemas de pensiones es indispensable para hacer frente a la nueva estructura de edades de la población, a la demanda y la necesidad de autonomía económica y al ejercicio de sus derechos. Además, es también un requisito para la sostenibilidad de los propios sistemas. Los antecedentes que se expusieron en el Panorama Social de América Latina, 2017 (CEPAL, 2018) ponen en evidencia las diversas brechas de género que hay en los países de la región en materia de pensiones de vejez.

 

En estos sistemas persisten brechas que reproducen la desigualdad entre hombres y mujeres y en muchos casos la agudizan. Se trata de sistemas centrados en la experiencia masculina en el mercado laboral y, además, en una trayectoria continuada y de empleo formal que desde hace tiempo ha dejado de ser la regla. Sin embargo, tal como se muestra en el presente documento, en las últimas reformas previsionales ejecutadas en algunos países ha habido progresos en cuanto a incluir la dimensión de género en los sistemas de pensiones.

 

La CEPAL concibe sistemas amplios de protección social que además de los pilares de pensiones de vejez y salud previsional, estén integrados por un pilar dedicado al alivio de la pobreza y otro al cuidado.

 

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Asimismo, la seguridad social debe fundarse en pactos sociales amplios que necesariamente deben incluir nuevos contratos de género. En estos hace falta no solo redistribuir el cuidado no remunerado que aún realizan sobre todo las mujeres, sino también reconocerlo y compensarlo en alguna medida en sus historias previsionales. Como se verá en este estudio, el reconocimiento del cuidado en los sistemas de pensiones resulta clave para lograr una mayor igualdad de género en este ámbito.

 

Estas formas de acción positiva están empezando a implementarse en los sistemas de pensiones de algunos países de la región, si bien tienen mayores efectos en los sistemas dotados de lógica redistributiva.

 

Secretaria Ejecutiva Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)

 

Prólogo del Libro “De beneficiarias a ciudadanas Acceso y tratamiento de las mujeres en los sistemas de pensiones de América Latina”, coordinado por la Doctora Alicia Bárcena.

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