Se multiplican las formas de violencia que sufren las personas mayores

 

  • El abuso sexual y la violación de personas mayores es un tema que rara vez se discute

 

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El abuso sexual y la violación de personas mayores es un tema que rara vez se discute, de acuerdo con la experta independiente de las Naciones Unidas, Rosa Kornfeld Matte, un tipo de violencia que se añade a la de tipo física, psicológica, abandono, explotación financiera e incuria estructural.

 

La violencia física está plenamente documentada. Sandra Hernández Corral, una experta mexicana, la tiene documentada. Consiste en un daño corporal, como golpes, empujones, sujeciones, amarres a una silla y castigos en tanto que la violencia psicológica provoca angustia intencionalmente, desvaloriza a la persona y se le inflige sufrimiento mediante actos de palabra o no verbalizados, como gritos, amenazas, insultos, descalificaciones e intimidaciones.

 

“El mundo debe estar más atento y reportar los casos sospechosos de abuso, ya que estos rara vez se detectan o denuncian, incluso cuando se producen señales claras de advertencia”, mencionó Kornfeld Matte.

 

“El abuso sexual y la violación de personas mayores sigue siendo un tabú”, dijo esta experta de la ONU. Se mantiene en gran medida sin ser reportado y no detectado y por lo tanto invisible. Y advirtió: con el envejecimiento de nuestras sociedades, se espera que este problema crezca dramáticamente.

 

Sin embargo, añadió, sin suficientes datos, estadísticas y estudios, no tendremos ni siquiera una estimación de las dimensiones involucradas”, aseguró la experta sobre el disfrute de todos los derechos humanos por parte de las personas mayores.

 

De acuerdo con cifras de esta Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), en su Informe Especial sobre los Derechos de las Personas Mayores, publicado en febrero de este año, entre el 1 de enero de 2014 a 29 de febrero de 2016 se presentaron 34 mil 200 denuncias por delitos contra personas mayores, de las cuales el 57% se inició por delitos patrimoniales (despojo, robo a casa habitación, fraude, daños en propiedad privada, entre otros); 16% por violencia familiar; 8% por lesiones; 5% por amenazas; 4% homicidio y, en menor porcentaje, ilícitos como violación y abuso sexual; privación ilegal de la libertad; abandono de persona; omisión de cuidados; responsabilidad médica; trata de personas; explotación y discriminación.

 

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Hernández Corral quien es tutora externa del Programa de Maestría en Enfermería en la Universidad Nacional Autónoma de México, ha documentado que el abuso sexual comprende cualquier contacto carnal o erótico no consensuado.

 

También Hernández Corral ha subrayado el abandono de las personas mayores es cuando el individuo que ha asumido el papel de cuidador deserta y el adulto mayor suele ser dejado en un lugar peligroso o hasta encerrado en su domicilio.

 

Otra forma de violencia de las personas mayores es la explotación financiera, el despojo de bienes inmuebles o de cuentas bancarias, y llega a la presión de la familia para realizar algún tipo de testamento.

 

Además, esta experta mexicana ha denunciado a la incuria estructural surge a partir de la deshumanización en el trato hacia los ancianos y suele darse en oficinas gubernamentales o en centros de atención médica.

 

Este pasado 15 de junio, Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, nuevamente se escucharon voces que advierten de las condiciones de fragilidad en que se encuentran las personas mayores, sobre todo de edades avanzadas, y las mujeres.

 

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos considera que 12.96 millones de personas mayores en el país (10.5% de la población total, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI, 2017) están expuestas a la vulneración de sus derechos fundamentales, ya que el abuso y maltrato en la vejez es un problema de salud pública y social que disminuye su calidad de vida y lesiona la dignidad de las víctimas.

 

Además, enfrentan diversos obstáculos para acceder a los mercados laboral y financiero, a bienes y servicios, los cambios en las estructuras familiares y las nuevas relaciones intergeneracionales.

 

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Este Organismo Nacional puntualizó que el maltrato y abuso en la vejez son delitos que, por lo general, no se denuncian debido al vínculo familiar entre la persona que agrede y la víctima, la dependencia económica y física de la persona mayor respecto de quien genera la violencia, o la falta de acceso a las instancias de procuración de justicia.

 

Para este Organismo Autónomo, el maltrato o la falta de acción apropiada que producen daño físico, psicológico o sexual contra las personas mayores, en la mayoría de los casos se comete por integrantes de su círculo más cercano, como el o la cónyuge, hijos o hijas, nietos o nietas, nueras, yernos y cuidadores.

 

En ocasión del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, la CNDH llamó a sociedad y autoridades a fortalecer el papel de las familias como núcleo de desarrollo de las personas mayores, y la capacitación de las y los cuidadores informales en materia de derechos humanos y trato respetuoso hacia esa población.

 

Además, enfatizó la necesidad de fortalecer y profesionalizar la vigilancia y supervisión de los centros de asistencia social y albergues públicos y privados para garantizar la integridad, dignidad y seguridad de las y los usuarios; promover la capacitación de su personal y gestionar que se incorporen los enfoques de derechos humanos, de ciclo de vida, de género y la transversalidad como ejes rectores de la legislación, políticas públicas, planes, programas y cualquier medida dirigida a la población de 60 años en adelante.

 

Indicó este organismo nacional  que las personas mayores LGBTTTI suelen enfrentar estigmas y prejuicios indebidamente asociados con su edad, los efectos de toda una vida de discriminación, que las coloca en riesgo de aislamiento social, violencia, pobreza, enfermedades crónicas, e incluso mortalidad prematura, por lo cual es preciso diseñar e implementar estrategias integrales y acciones diferenciadas para combatir estereotipos, exclusión y agresiones en su contra a causa de su identidad y expresión de género o su preferencia sexual.

 

El artículo 9 de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos de las Personas Mayores define la violencia como “(…) cualquier acción o conducta que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la persona mayor, tanto en el ámbito público como en el privado”, y otros tipos de abuso como el financiero, patrimonial, maltrato físico, sexual, psicológico, explotación laboral, “(…) la expulsión de su comunidad, y toda forma de abandono o negligencia que tenga lugar dentro o fuera del ámbito familiar (…) que sea perpetrado o tolerado por el Estado o sus agentes dondequiera que ocurra”.

 

No obstante, ese instrumento internacional no ha sido signado por el Estado Mexicano, por lo que este Organismo Nacional reiteró su llamado a las autoridades para iniciar en lo inmediato las gestiones para su firma y ratificación, pues con ello, las autoridades estarán obligadas a armonizar las normas vigentes con su contenido y a implementar mecanismos para garantizar su cumplimiento, incluyendo la asignación de recursos económicos suficientes.

 

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La CNDH recordó que México asumió en 2015 los compromisos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que en su objetivo 16 establece la obligación de facilitar el acceso a la justicia para todos y construir a todos los niveles instituciones eficaces e inclusivas que rindan cuentas, para reducir todas las formas de violencia, generar en todos los niveles instituciones eficaces y transparentes, garantizar la adopción de decisiones inclusivas, participativas y representativas que respondan a las necesidades de las personas mayores, además de promover y aplicar leyes y políticas no discriminatorias en favor del desarrollo sostenible.

 

Esa Comisión Nacional destacó que la educación en y para los derechos humanos son las vías idóneas para combatir la violación sistemática de los derechos de ese sector de la población, que entre mejor los conozca podrá identificar las violaciones a los mismos y contar con herramientas para exigir su cumplimiento.

 

La Asamblea General de las Naciones Unidas, en su Resolución 66/127, designó el 15 de junio como Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, como una forma de visibilizarlo y exhortar a combatir los sufrimientos infligidos a las generaciones mayores.

 

El cuidado de personas mayores, competencia del Estado

 

En la actualidad las familias mexicanas asumen la responsabilidad de cuidar y proteger a las personas mayores, cuando debe ser competencia del Estado; sus responsabilidades las han depositado en la familia, porque piensa que en su seno se pueden resolver los problemas, afirmó Verónica Montes de Oca Zavala, coordinadora del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez (SUIEV) de la UNAM.

 

En el marco del Día Mundial de Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez, que se conmemora este 15 de junio, indicó que las personas en edad adulta son conocidas como ‘generación sándwich’, porque atienden tanto a su descendencia como a sus padres ancianos, lo que les impone una fuerte presión económica y social.

 

Para esta especialista mexicana uno de los orígenes del maltrato es la omisión gubernamental, y la situación es más compleja por la pobreza y desempleo que se vive en el país, la poca seguridad social y, lo más importante, el desconocimiento de la atención que requieren las personas envejecidas”.

 

Se asume que los hijos tienen la obligación moral y legal de brindar cuidado y manutención a sus padres cuando no puedan valerse por sí mismos, pero esta disposición del Código Civil implica tensión y desgaste si no se tiene la capacidad para cumplirla, dijo esta experta mexicana.

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