La enfermedad del alma

 

  • En ocasión de su XLIV Aniversario, el Movimiento Internacional 24 de Alcohólicos Anónimos convoca a una junta pública de información y un festival artístico para el próximo lunes 12 de agosto en el Auditorio Nacional, a las 17.30 horas con entrada libre

 

Foto: T E

 

En ocasión de su XLIV Aniversario, el Movimiento Internacional 24 de Alcohólicos Anónimos convoca a una junta pública de información y un festival artístico para el próximo lunes 12 de agosto en el Auditorio Nacional a las 17.30 horas con entrada libre, que tiene el propósito de visibilizar una de las enfermedades más letales para la humanidad al asegurarse que solamente uno entre cien alcohólicos logra librar esta enfermedad crónica, progresiva e incurable.

 

Durante una conferencia de prensa efectuada en una de las sedes nacionales del Movimiento Nacional 24 Horas de Alcohólicos Anónimos en la colonia Condesa de la Ciudad de México, nuevamente se advirtió de los lesivos efectos de esta enfermedad que lo mismo ataca a personas adultas, jóvenes y hasta edades más tempranas. El alcoholismo es una enfermedad progresiva y mortal, insistió uno de los voceros de este movimiento.

 

Uno de los testimonios escuchados en esta conferencia definió al alcoholismo como una “enfermedad del alma” que no distingue edades, generalmente se inicia a los 18 años y con una posibilidad muy baja de  recuperarse completamente.

 

En este Movimiento, 300 hombres y mujeres de diversas edades comparten un espacio de la colonia Condesa en las calles de Zamora 159. con el firme propósito de controlar esta enfermedad con la consigna de que la “vida es invaluable”.

 

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Con las puertas siempre abiertas, esta organización lucha contra los estigmas que caen sobre las personas que se atreven públicamente a decir que son alcohólicas y tienen el propósito de controlar esta enfermedad que tampoco distingue clases sociales.  “Aquí nadie puede estar a fuerza”, dice el vocero que anuncia esta celebración del próximo lunes a la que acudirán delegados de diversas partes del mundo, entre ellas de España.

 

La enfermedad del alcoholismo se desarrolla en diferentes fases, desde la prealcohólica en que las personas padecen lagunas mentales, beben a escondidas, beben con avidez, tienen sentimientos de culpa, evitan hablar del alcohol, pierden el control, sufren recriminaciones en sus hogares y en sus trabajos, asumen conductas fanfarronas y llegan a ofrecer abstinencias totales sin cumplirlas.

 

En la segunda fase descrita como prodrómica, el enfermo se aleja de sus amistades, deja sus empleos, se subordina completamente al alcohol, siente apatía hacia otros intereses, se siente desgraciado, se fuga a otros lugares, manifiesta mal humor y está en constante pleito con sus familiares, descuida su alimentación, disminuye sus impulsos sexuales, llega a sufrir una primera hospitalización y son constantes sus celos, si tiene un compañero o compañera.

 

La fase tercera es la crítica: bebe en ayunas, tiene periodos de embriaguez más prolongados, recurre a diversas formas para obtener dinero, incluye la exhibición de miseria, disminuye sus capacidades mentales, padece psicosis, busca a personas de otras condiciones sociales para demostrar superioridad social, llega a consumir productos industriales, disminuye su tolerancia al alcohol, sufre delirios de persecución, angustias, culpabilidad, remordimientos, padece temblores persistentes, no puede trabajar aunque quiera y adquiere un carácter obsesivo.

 

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Cuando se llega a esta tercera fase, el enfermo de alcoholismo requiere con urgencia una hospitalización donde frecuentemente abandonado por sus familias, llega a perder la vida.

 

Se han definido tres tipos de bebedores:

 

Bebedor social: Es aquella persona que no tiene dificultad para dejar el licor si tiene una buena razón para hacerlo; no necesita beber para poder relacionarse. Simplemente puede tomarlo o dejarlo.

 

Bebedor fuerte: Puede tener el hábito en tal forma que gradualmente llegará a perjudicarle en lo físico y en lo mental. Puede causarle muerte prematura. Si se presenta una razón suficientemente poderosa, mala salud, enamoramiento, cambio de ambiente o la advertencia de un médico, este individuo puede también dejar de beber o hacerlo con moderación, aunque esto le resulte difícil o necesite ayuda médica.

 

Bebedor problema: Alcohólico o alcohólica es la persona que no puede controlar su manera de beber. Los miembros de Alcohólicos Anónimos no aprenden a manejar el alcohol, sino a vivir sin él.

 

Para este Movimiento 24 Horas de Alcohólicos Anónimos el alcoholismo es una enfermedad y quienes lo padecen son enfermos, no es un vicioso ni un degenerado. Parte del principio de que los Alcohólicos Anónimos es una comunidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza de poder resolver un problema común y ayudar a otros a rehabilitarse de esta enfermedad.

 

Sin pertenecer a ninguna organización política ni religiosa, para este Movimiento que se mantiene de sus propias contribuciones sin fijar cuotas ni pagar sus miembros derechos, su misión fundamental es mantenerse sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar ese estado de sobriedad que los haga felices.

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