Hacia una política integral de envejecimiento digno en la Ciudad de México

 

  • Se construye una sociedad más humana, solidaria e igualitaria
  • Los ejes son la Convención Interamericana de Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores de la OEA y en la Agenda 2030
  • En la Ciudad de México más 840 mil personas mayores de 68 años son beneficiarios de la pensión universal

 

Foto: T E

 

Fabiano Carmona Morelos se ayudaba con un bastón para caminar por las empedradas calles que rodean la plaza de la Concepción del Centro Histórico de Coyoacán, es una de las personas mayores que al cumplir 68 años solicitó su Tarjeta del Bienestar.

 

Este hombre que acaba de cumplir 68 años caminaba hacia el parque Frida Kahlo, localizado frente a una de las más antiguas plazas de la capital mexicana donde fueron levantadas dos carpas, ahí un grupo de trabajadoras sociales atienden a las personas mayores que solicitaban la Tarjeta del Bienestar, que tiene como característica ser universal, sin discriminación alguna.

 

En la Ciudad de México se prepara una política pública sobre el acelerado envejecimiento de la población, cuyas bases todo indica se encuentran en la Convención Interamericana de Protección a los Derechos Humanos de las Personas Mayores y la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas.

 

Personas como Fabiano es uno de las personas objetivo de esta Convención de la OEA y de la Agenda de las Naciones Unidas. Esta Convención de la OEA, aún no ratificada por México, tiene por objeto promover, proteger y asegurar el reconocimiento y el pleno goce y ejercicio, en condiciones de igualdad, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de la persona mayor, a fin de contribuir a su plena inclusión, integración y participación en la sociedad.

 

La agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas señala la urgencia de lograr un desarrollo sostenible para lo cual es fundamental garantizar una vida saludable y promover el bienestar para todos a cualquier edad y reducir al menos a la mitad la proporción de hombres, mujeres y niños de todas las edades que viven en la pobreza.

 

En ese pequeño parque donde se levanta la figura de la pintora Frida Kahlo se observa llegar a personas mayores de distintas clases sociales, entre ellas a Fabiano. Este hombre, originario del estado de Morelos, vendedor de frituras con más de 20 años de vivir en la colonia Ajusco, de la alcaldía de Coyoacán, buscaba orientación de las trabajadoras sociales del Instituto para el Envejecimiento Digno, ahora del “ejército verde”.

 

De estas trabajadoras sociales, Fabiano recibió la información con la certeza de que recibirá su Tarjeta por la cual cada dos meses recibirá dos mil 550 pesos, dentro de ese apoyo social del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador para los más de ocho millones de personas mayores de 68 años del país.

 

Apoyado en su bastón, este vendedor de frituras que alquila un cuarto en esa colonia de Coyoacán, sin familia, confía que esa cantidad que recibirá directamente contribuirá a mejorar su precaria economía.

 

Hace unos días, en su primer informe de gobierno la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, la doctora Claudia Sheinbaum, dijo estar comprometida con un cambio profundo y construir una sociedad más humana, fraterna, solidaria e igualitaria, que implica a las personas mayores de la capital mexicana.

 

En su primer informe de Gobierno ante el Congreso de la capital del país, la doctora Sheinbaum mencionó que el número de personas mayores de 68 años que reciben ahora esa pensión universal son 315 mil de las 16 alcaldías que antes no la recibían con los cual son 840 mil personas mayores de esa edad los beneficiarios de ese apoyo social en forma bimestral. Uno de esos recientes beneficiados es Fabiano.

 

Hasta diciembre del año pasado solamente era 525 mil los beneficiados en la capital de ese tipo de pensión.

 

Foto: T E

 

Sheinbaum habló de los Tres derechos sociales que solo se aplicaban en la Ciudad de México y han pasado a ser derechos en el país, uno de ellos: la pensión universal a personas adultas mayores, otros el apoyo a todos los estudiantes de preparatoria pública y el apoyo a personas de escasos recursos económicos con discapacidad.

 

A partir de esta administración pública en la Ciudad de México, las Tarjetas de Pensión Alimentaria o “Tarjetas Rosas” se federalizaron como Tarjetas del Bienestar. Fue una transición de varios meses, hasta este mes de septiembre aún se reciben solicitudes de personas mayores de esa edad de la capital.

 

Igualmente, la Jefa de Gobierno mencionó el programa médico en tu casa se orientó a la atención de los adultos mayores de la capital con el nombre “Salud en tu vida”.

 

La política pública del nuevo gobierno de la capital mexicana hacia el proceso de envejecimiento de la población capitalina empieza a configurar sus cimientos con el contenido de esa Convención de la OEA y de la Agenda 2030 de la ONU. Al inicio de esta administración el anterior Instituto para la Atención de las Personas Adultas Mayores (IAAM) se transformó en el Instituto del Envejecimiento Digno.

 

Hace unas semanas, durante el festejo del Día de las Personas Mayores, la Secretaria de Inclusión y Bienestar del nuevo gobierno capitalino, Almudena Ocejo Rojo, citó que el proyecto es crear el modelo amigable para envejecer.

 

Ocejo Rojo se refirió a uno de los mayores desafíos que tiene el actual gobierno de la capital mexicana: el de asegurar un “envejecimiento digno que incluye autonomía económica, seguridad, justicia, protección a todos sus derechos, salud emocional, física y tiempo libre” que coinciden con la Convención de la OEA de 2015.

 

Ha sido un complejo proceso de transición de las “Tarjetas Rosas” hacia las “Tarjetas del Bienestar”, que ahora están bajo la autoridad de la Secretaría del Bienestar del gobierno federal. Esta federalización bien puede ser el aviso de que la Ciudad de México es el laboratorio inicial de esa Convención Interamericana de Protección a los Derechos Humanos de las Personas Mayores.

 

Si bien en ese proceso de federalización se presentaron quejas de personas mayores en la Comisión de los Derechos Humanos de la Ciudad de México, porque de un día al otro, derechohabientes de las “Tarjetas Rosas” vieron desaparecer sus saldos que tenían como ahorros, o bien cuando acudieron a las tiendas de servicio se encontraban con tarjetas sin depósitos, el número de inconformidades disminuyeron.

 

En la Comisión de Derechos Humanos, de las más de 600 quejas que documentaron en mayo, aún les están pendientes resolver las de unas 300 personas usuarias para verificar si efectivamente ya fueron atendidos en los casos de saldos y depósitos que quedaron pendientes, después de que en la sede de esa Comisión se registró un tumulto de un numeroso grupo de esta población.

 

Las Tarjetas de Pensión Alimentaria eran una de las principales políticas públicas del gobierno de la Ciudad de México desde que el actual presidente Andrés Manuel López Obrador fue Jefe de Gobierno de la capital del país al iniciar este siglo, pero que hoy esa política pública sume otra dimensión superior, la del envejecimiento digno.

 

Para dar un dato cercano a esta realidad del proceso de envejecimiento de la población capitalina, Ocejo mencionó que el 14 por ciento de la población capitalina son personas mayores de 60 años y advirtió que de acuerdo a los comportamientos demográficos se estima que en una década esta población de personas mayores llegará al 21 por ciento.

 

Actualmente la población de la Ciudad de México supera los nueve millones de habitantes. En 2015, el Instituto Nacional de Geografía y Estadística calculó que la capital del país era habitada por ocho millones 918 mil 653 personas.

 

Almudena Ocejo Rojo aseguró que el gobierno de la Ciudad de México está interesado y ocupado en este proyecto de lograr un envejecimiento digno de la población actual y de las futuras generaciones.

 

Foto: T E

 

Con estas dimensiones “el Gobierno de la Ciudad está implementando este modelo amigable para envejecer para todos los que vivimos en esta entidad”, dijo la Secretaría de Inclusión y Bienestar, al destacar que esta política pública es una de las prioridades en el Gobierno de la Ciudad de México encabezado por la doctora Claudia Sheinbaum.

 

Para este modelo amigable de envejecimiento el gobierno capitalino fue creado ese Instituto para el Envejecimiento Digno de la Ciudad de México. El inmueble que ocupa es donde se encontraba el anterior Instituto para la Atención para las Personas Adultas Mayores en una colonia céntrica de la capital.

 

En el quinto piso de ese inmueble, despacha su directora, la Licenciada Beatriz García Cruz, quien asume el desafío que representa ese envejecimiento digno en una de las mayores capitales del mundo.

 

Las bases de esta política pública, en opinión de García Cruz, se encuentran la Convención Interamericana de los Derechos Humanos de las Personas Mayores de la Organización de Estados Americanos y la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.

 

La Licenciada García Cruz confía en que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ratifique esta Convención la cual le dé cuerpo integral a la política pública sobre el proceso de envejecimiento de la población de la Ciudad de México.

 

Para esta servidora pública esta Convención es una gran oportunidad de una política integral del envejecimiento cuando se ratifique.

 

Estamos de acuerdo con la convención y estamos impulsando la firma con el gobierno federal. Lo vemos bastante bien, estamos optimistas en esa firma por parte del presidente, dijo en una entrevista con TE, el Diario de las Personas Mayores.

 

En esta administración se presentaron desde enero los nuevos modelos institucionales de atención a personas mayores que configuran parte de esa Convención de la OEA: Salud en tu vida que sustituye al Médico en Tu Casa con mayor seguimiento a esa población y “Protección para el Envejecimiento Digno” con cinco ejes prioritarios: Seguridad económica; de Salud Física y Emocional; Bienestar y autonomía; Cuidados a largo plazo y de Protección y dignidad.

 

Foto: T E

 

En este modelo se previó integrar 120 brigadas con 120 médicos, 80 enfermeras y mil 200 educadoras gerontológicas en un programa que incluye diagnósticos, pruebas rápidas, medicamentos básicos, referencia a unidades de atención, terapia de rehabilitación física y cuidados paliativos.

 

Igualmente se anunció la rehabilitación de 86 módulos de atención a adultos mayores ubicados en centros de salud, con su meta de alcanzar 100 módulos al final de 2019, así como la activación del centro de orientación para personas de Alzheimer que ya contaba con un inmueble.

 

Otro de los planes de este proceso de nueva política pública es adaptar espacios para Círculos de Aprendizaje, Saberes y Socialización (CASA), conocidas como Escuelas de Adultos Mayores. El nuevo gobierno se propone que este año funcionen 600 espacios de este tipo ya que al iniciar esta administración se contaba con 127 de este tipo de escuelas de personas mayores.

 

Otro plan anunciado fue un programa de formación laboral integral, ocupacional e inserción laboral voluntaria de los adultos mayores, así como el reforzamiento de actividades de socialización con oportunidades de actividades de recreación física, turismo social, cine y teatro.

 

Entre esos planes figuran un proceso de reglamentación, certificación y supervisión de asilos en la Ciudad de México y fortalecimiento de alerta social para casos de extravío o maltrato de adultos mayores, el cual actualmente se lleva a cabo a través de Locatel, además de una Procuraduría para la Protección de Personas Mayores.

 

Foto: T E

 

En la entrevista, la directora del Instituto para el Envejecimiento Digno estimó que en 20 años la población capitalina se caracterizará por habitantes de personas mayores. Es una situación que ya se está presentando”, dice a TE, el Diario de las Personas Mayores.

 

Para ello, explicó, que las políticas públicas del actual gobierno de la ciudad se dirigen justo hacia esta situación de población adulta mayor. No solamente se trabaja en las esferas de esparcimiento, cultura y diversión, sino en crear las condiciones y las bases para encaminarnos hacia una ciudad amigable con la población de personas mayores.

 

En el instituto, mencionó además, se cuenta con unos círculos de aprendizaje y saberes que son los espacios para que las personas mayores tomen talleres de diversas actividades, además de promoverles actividades recreativas. En esos círculos se piensa en talleres para que sus familias tomen precauciones o medidas para enfrentar el envejecimiento.

 

La directora de este Instituto menciona los vínculos con la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Nacional Autónoma de México para estudiar los procesos de cuidado de las personas mayores, así como con la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) que ha realizado investigaciones sobre los procesos de envejecimiento en la región.

 

“Pensamos no solamente en lo de hoy sino en el futuro inmediato”, dijo a TE la directora del Instituto para el Envejecimiento Digno de la Ciudad de México sobre la tremenda tarea de trabajar con una visión integral del envejecimiento digno, que implica a todos los sectores público, privado, académico y político de la capital mexicana. JLCL.

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