Atender la primera infancia para mejorar las condiciones de vida de la vejez en AL y el Caribe

 

  • La desigualdad social afecta con más severidad a las mujeres adultas mayores, la población de afrodescendientes e indígenas, “históricamente discriminadas”
  • Es urgente sacar de la pobreza a 184 millones de latinoamericanos y caribeños, equivalente al 30.2% de la población, así como romper con el paradigma de cinco siglos de privilegios en el continente

 

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Susana Sánchez.- En el marco del desarrollo inclusivo, con la mirada en el rápido proceso de envejecimiento de la población en América Latina y el Caribe y la urgencia de atender la inversión en la primera infancia con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de la vejez de sus personas mayores en condiciones de dignidad al aumentar la esperanza de vida en la región, concluyó la Tercera Reunión de la Conferencia Regional sobre Desarrollo Social de América Latina y el Caribe efectuada en la capital mexicana hace unos días.

 

En México, uno de los mayores retos para asegurar una mejor vejez de sus personas mayores es atender a los infantes menores de cinco años con mala nutrición durante y después del periodo de lactancia.

 

En este país la infancia está expuesto a la ingesta con exceso de grasas y azúcares que han contribuido a que 1 de cada 20 niños y niñas menores de 5 años en México presente sobrepeso y obesidad, lo cual prevé que cuando alcancen edades de personas mayores padezcan enfermedades como diabetes, que es uno de los padecimientos que más afectan a parte de la población mexicana. Además uno de cada 8 niñas y niños menores de 5 años padece desnutrición crónica.

 

La ministra panameña de Desarrollo Social, Markova Concepción Jaramillo, advirtió en una sesión de esta Conferencia, del imperativo de atender la inversión en la primera infancia ya que el bono demográfico no durará; “estamos en un proceso de transición demográfico por el envejecimiento de la población”.

 

“Es el momento de actuar”, dijo la ministra panameña al señalar la urgencia de cumplir con la Agenda 2030 al solamente contarse con un plazo de once años para que las metas de esta agenda se materialicen lo cual implica “no dejar a nadie atrás”. En esta reunión de expertos latinoamericanos se destacó que la desigualdad social afecta con más severidad a las mujeres adultas mayores, la población de afrodescendientes e indígenas, “históricamente discriminadas”.

 

En una de las reuniones, la mexicana Almudena Ocejo Rojo, secretaria de Inclusión y Bienestar Social de la Ciudad de México, resaltó la necesidad de crear un nuevo diseño de colaboración entre instituciones para resolver problemas públicos complejos que rebasan lo local, como el envejecimiento de la población o la atención a personas en situación de calle.

 

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Por su lado, a subsecretaria de Bienestar del gobierno mexicano, Ariadna Montiel Reyes, aseguró que la política del Gobierno de México “significa la oportunidad de transformar radicalmente la situación de nuestro país y hacer frente a la pobreza lacerante en la que viven casi 50 millones de personas en México”.

 

El envejecimiento de la población en América Latina y el Caribe es una de las características demográficas de la región que más inquietan a sus gobiernos. Las bases de una mejor vejez se encuentran en atender la primera infancia que implica mejorar sus condiciones de vida en desarrollo. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe ha señalado que América Latina y el Caribe se encuentran en la antesala de un cambio demográfico sin precedentes en su historia.

 

En 2037 la proporción de personas mayores sobrepasará a la proporción de menores de 15 años. Esto confirma que el envejecimiento demográfico es un proceso en marcha que se debe abordar con un enfoque de derechos que garantice la autonomía y la dignidad de las personas mayores, ha señalado la CEPAL en uno de sus estudios.

 

El estudio señala que si bien Europa es y seguirá siendo el continente más envejecido del mundo, en América Latina y el Caribe el proceso de envejecimiento se produce de manera más rápida, pasando de 70 millones de personas mayores a 119 millones en el mismo período, lo que supone un aumento del 59%, expone el documento.

 

La investigación consigna que en 2037 la proporción de personas mayores sobrepasará a la proporción de menores de 15 años. En valores absolutos, esto quiere decir que la población de 60 años y más, compuesta en la actualidad por unos 76 millones de personas, tendrá un período de amplio incremento que la llevará a alcanzar las cifras de 147 millones de personas en 2037 y 264 millones en 2075.

 

Para la CEPAL “más allá de las cifras, el documento advierte que en América Latina y el Caribe el envejecimiento poblacional ocurre en un escenario caracterizado por la desigualdad, la pobreza, el agotamiento de un modelo de crecimiento económico insostenible, y el avance del desempleo y del empleo de baja productividad”.

 

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Una de las preocupaciones manifestadas sobre el futuro de la población de personas mayores se dirige a que los distintos sistemas de pensión que excluyen al 52 por ciento de la población ocupada, la cual carece de protección social, situación que se encuentra entre los nuevos desafíos del mundo del trabajo.

 

Durante los trabajos de esta Conferencia convocada por la CEPAL se insistió en el carácter universal de los derechos. Marina Arizmendi, ministra de Desarrollo Social de Uruguay, planteó en una entrevista que el acceso a la salud, a la previsión social, al trabajo decente, al cuidado y a los cuidados durante toda la vida, son derechos y obligaciones de los gobiernos para que la desigualdad social desaparezca en la región.

 

Al iniciarse esta Conferencia, en ceremonia de apertura en Palacio Nacional de México, la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), Alicia Bárcena Ibarra, afirmó que es urgente sacar de la pobreza a 184 millones de latinoamericanos y caribeños, equivalente al 30.2% de la población, así como romper con el paradigma de cinco siglos de privilegios en el continente.

 

Según los últimos datos de la CEPAL, en 2017 el número de personas en situación de pobreza extrema identificadas eran de 62 millones (10,2% de la población).

 

Bárcena recordó que en la región se logró disminuir la pobreza entre 2012 y 2015 gracias a políticas laborales progresistas. Sin embargo, lamentó que desde 2015 el proceso de estancó y subrayó la importancia de redoblar esfuerzos para desarrollar e implementar políticas públicas eficientes en el combate a la pobreza y que sean transversales.

 

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En la sesión de clausura de la Conferencia, Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), señaló que “América Latina y el Caribe tiene que demostrarle al mundo que tiene un compromiso profundo con el desarrollo social, con el combate a la desigualdad, a la pobreza y a la pobreza extrema, a pesar de los problemas, obstáculos y dilemas económicos, políticos y sociales por los que atravesamos”.

 

“No podemos bajar la guardia porque la economía nos está imponiendo restricciones muy severas. Los programas sociales deben seguir siendo prioridad para los países de nuestra región”, declaró Bárcena.

 

“El mensaje es muy claro. Los necesarios y urgentes avances en materia de desarrollo social no deben ser vistos como obstáculos al crecimiento económico. La igualdad es una condición necesaria para avanzar en el crecimiento. Se trata de igualar para crecer y de crecer para igualar”, puso de manifiesto la representante de la CEPAL.

 

Al concluir su reunión en la Ciudad de México, 102 representantes de 29 países de la región, 40 delegados de agencias internacionales y representantes de 18 instituciones de la sociedad civil, aprobaron hoy una agenda regional de desarrollo social inclusivo, como instrumento técnico y político que permitirá avanzar hacia la implementación de la dimensión social de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe y así contribuir a la erradicación de la pobreza y al logro de mayores niveles de igualdad y bienestar en la región.

 

La Agenda regional de desarrollo social inclusivo (ARDSI) expresa, de acuerdo con un comunicado, el acuerdo de los países sobre la necesidad de impulsar una nueva generación de políticas sociales asentadas en un enfoque de derechos, de igualdad y guiadas por el principio del universalismo sensible a las diferencias, de fortalecer la institucionalidad social, incluyendo la capacidad de los países de invertir en lo social, de dotar a las políticas sociales de recursos suficientes y garantizados, y de reforzar la acción multilateral.

 

Los ejes de la agenda acordada por los delegados reunidos en México son: sistemas de protección social universales e integrales; políticas de inclusión social y laboral; una institucionalidad social fortalecida; y la cooperación y la integración regional para avanzar hacia el desarrollo social inclusivo y alcanzar el desarrollo sostenible.

 

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La Tercera Reunión de la Conferencia Regional sobre Desarrollo Social de América Latina y el Caribe se examinó el documento de la CEPAL: Nudos críticos del desarrollo social inclusivo en América Latina y el Caribe: antecedentes para una agenda regional, donde se identifican al menos ocho factores claves que obstaculizan alcanzar un desarrollo social inclusivo en la región.

 

Los ocho nudos críticos y desafíos emergentes del desarrollo social inclusivo identificados por la CEPAL son:

 

1) La persistencia de la pobreza y de la vulnerabilidad a la pobreza.

2) Las desigualdades estructurales, injustas e ineficientes, y la cultura del privilegio.

3) Las brechas en el desarrollo de capacidades humanas —educación, salud y nutrición— y de acceso a los servicios básicos.

4) Los déficits de trabajo decente y las incertidumbres asociadas a los cambios tecnológicos en el mundo del trabajo.

5) Un acceso aún parcial y desigual a la protección social.

6) Una institucionalidad social en construcción.

7) Un nivel de inversión social insuficiente.

8) Diversas formas de violencia; creciente exposición a desastres y a los efectos del cambio climático; transiciones demográficas, epidemiológica y nutricional; migraciones; y cambios tecnológicos y nuevas capacidades requeridas.

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