El enorme desafío

 

  • Cuidar del bienestar de las personas mayores será uno de los desafíos centrales para los sistemas de protección social en América Latina
  • La región ya cuenta con aproximadamente 50 millones de personas de 65 años y más, grupo etario que crece aceleradamente
  • Se estima que para 2065 llegará a cerca de 200 millones de personas

 

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Alicia Bárcena*. En las próximas décadas, cuidar del bienestar de las personas mayores será uno de los desafíos centrales para los sistemas de protección social en América Latina. La región ya cuenta con aproximadamente 50 millones de personas de 65 años y más, grupo etario que crece aceleradamente, y se estima que para 2065 llegará a cerca de 200 millones de personas.

 

Esta realidad conllevará un conjunto de demandas que plantearán grandes exigencias al gasto público, en especial en materia de salud y pensiones. Pero los desafíos van más allá de las presiones en materia de gasto.

 

Alberto Arenas de Mesa autor del libro “El sistema de pensiones en la encrucijada, desafíos para la sostenibilidad en América Latina”** nos invita a evaluar la sostenibilidad de los sistemas de pensiones en América Latina, proponiendo y desarrollando en profundidad una definición en esta materia que incorpora tres aspectos: cobertura adecuada, suficiencia de las prestaciones y sostenibilidad financiera.

 

Se trata de tres dimensiones cuya satisfacción de manera estable en nuestros países supone un equilibrio económico, social y político. Examinar a fondo estas dimensiones permite evaluar la viabilidad futura y establecer los principales desafíos para los sistemas de pensiones. América Latina atraviesa una etapa de crecimiento económico débil.

 

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Desde 2011 el crecimiento del PIB se sitúa por debajo las cifras de la primera década del presente siglo y la brecha con respecto a las economías avanzadas se ha mantenido. En lo inmediato, para 2019 se proyecta una desaceleración; en el largo plazo, la evidencia indica que el crecimiento potencial del PIB anual será menor que el esperado. Este contexto macroeconómico es un condicionante para el desarrollo de las políticas públicas en la región y un desafío adicional para la sostenibilidad de la protección social y, en particular, de los sistemas de pensiones. Se trata de un escenario que, unido a las demandas crecientes de los sistemas de pensiones, nos muestra la necesidad de prepararnos y anticiparnos a una situación de grandes desafíos regionales.

 

Si bien la cobertura, tanto de cotizantes como de pensionados, ha crecido en este siglo, aún dista mucho de lo que se consideraría óptimo para la región. En particular, la cobertura de trabajadores en actividad (cotizantes) de América Latina fue del 47,3% en 2015, cifra muy inferior a la observada en países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), que alcanzan un 82,8% para ese año.

 

En materia de cobertura de personas de 65 años y más, se han observado avances muy significativos por la creación y extensión de programas no contributivos (un 23,6% de los pensionados de 65 años y más están cubiertos por estos programas), financiados con recursos públicos. No obstante, mientras la cifra de cobertura de pensionados alcanzada en la región asciende al 78,4% en 2015, es inferior a la de los países de la OCDE (95%). Es más, la abrumadora mayoría de países de la OCDE mantiene una cobertura universal de sus personas mayores.

 

Es relevante señalar que la información estadística basada en datos administrativos de cobertura y suficiencia de las prestaciones que ha sido sistematizada en este libro es una fuente de información importante para constituir un sistema de datos previsionales para América Latina.

 

Este esfuerzo en materia de recopilación de datos administrativos es uno de los primeros realizados por organismos internacionales. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) cuenta, además, con una base de datos de programas de protección social no contributiva en la región. Sería de gran utilidad para el desarrollo de las políticas públicas en la región continuar estos esfuerzos y expandirlos a otros componentes de los sistemas de pensiones.

 

La dimensión de género es un tema imprescindible en el estudio de los sistemas de pensiones en la región, tanto por la feminización de la población de personas mayores como por las desigualdades y discriminaciones que perjudican a las mujeres en cuanto a cobertura y suficiencia de las prestaciones.

 

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En este marco, el libro dedica un capítulo completo a los temas de género y pensiones. La perspectiva de género ha estado ausente del diseño de las principales reformas a los sistemas de pensiones en la región. No se han puesto sobre la mesa con claridad las discriminaciones y desigualdades entre mujeres y hombres en este ámbito de las políticas públicas.

 

A pesar de las restricciones de información estadística respecto del género, en el libro se desarrollan y muestran las brechas existentes en materia de cobertura y calidad de las prestaciones, que tienen su origen en las discriminaciones y desigualdades en el mercado de trabajo durante la vida activa de las mujeres.

 

También se evidencian las discriminaciones provenientes de los propios diseños de los sistemas de pensiones. Adicionalmente, el autor entra en el debate sobre el derecho de las mujeres como titulares de pensiones, que ha estado presente en los últimos años en la región y que marcó fuertemente la reforma de pensiones de 2008 en Chile, en la que el autor fue protagonista de primera línea.

 

Para la política fiscal, todos los factores antes señalados constituyen elementos de presión sobre las finanzas públicas. La etapa de bajo crecimiento en la región se traduce en menores ingresos fiscales para afrontar las crecientes demandas de la protección social y, particularmente, de los sistemas de pensiones. Desde luego que la demografía y, en particular, el acelerado envejecimiento de la población es un factor estructural e ineludible en materia de presión sobre el gasto, sobre todo para los sistemas no contributivos de pensiones.

 

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Las brechas en cuanto a cobertura y calidad de las prestaciones constituyen desafíos de gran envergadura para los países de la región, siendo también fuentes de presión para el gasto público, tanto por la necesidad de fortalecer y luego universalizar la cobertura de los programas no contributivos, como también por la necesidad de complementar las pensiones contributivas para alcanzar niveles de suficiencia mínima.

 

El autor realiza un exhaustivo recuento de las reformas diseñadas e implementadas en América Latina en las últimas décadas. Resulta particularmente relevante observar cómo en los últimos diez años estas reformas se han caracterizado por la implementación de sistemas en los que predominan componentes solidarios y con una mayor participación pública en su financiamiento e institucionalidad. El autor pone de relieve este punto como forma de señalar una dirección que permita avanzar en la sostenibilidad de los sistemas de pensiones.

 

Más allá de las últimas reformas implementadas en la región, que evidencian tendencias y caminos, en este libro se plantea como desafío un ejercicio económico, social y de economía política de gran envergadura: la necesidad de un nuevo pacto denominado por el autor fiscal-social, para responder a las crecientes demandas sociales al sistema de protección social en la región. Este pacto fiscal-social debe establecer como requisitos fundamentales tanto la sostenibilidad fiscal como la sostenibilidad de los sistemas de pensiones. Para alcanzar este pacto es fundamental la contribución tripartita (trabajadores, empleadores y Gobiernos) de los esfuerzos económicos.

 

En la práctica, el autor nos señala que este nuevo pacto requiere importantes esfuerzos políticos e institucionales que deben cristalizar reformas fiscales y previsionales que, a su vez, deben estar estrechamente vinculadas. Estas grandes reformas son ejercicios que requieren liderazgos fuertes, capacidades técnicas y políticas probadas, y suponen una gran exigencia para los Gobiernos. Hoy tenemos la responsabilidad de actuar con oportunidad y prontitud frente a la encrucijada que nos plantean los sistemas de pensiones y el bienestar de las personas mayores de la región.

 

*Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

**Introducción al Libro El sistema de pensiones en la encrucijada, desafíos para la sostenibilidad en América Latina.

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