Los asilos y casas de reposo, trampas mortales para personas mayores

 

  • El 40 por ciento de todas las personas que en el mundo han muerto por Covid19 vivían en casas de reposo y eran personas mayores
  • Un sistema nacional de cuidados no existe en México
  • Casi tres millones tienen algún grado de deterioro funcional y cerca de un millón 894 mil personas son totalmente dependientes en nuestro país

 

Foto: T E

 

Luis Miguel Gutiérrez Robledo*.-Cuando en el mes de marzo, abril de este año comenzamos a ver lo que sucedía en Europa y después en Norteamérica, la terrible mortandad que sucedió en las casas hogar, que sabemos hoy que representa casi el 40 por ciento de la mortalidad total a nivel global, el 40 por ciento de todas las personas que en el mundo han muerto por esta enfermedad vivían en casas de reposo y eran personas mayores.

 

Cuando nos dimos cuenta de esta situación en mediados de marzo, principios de abril, nos dimos a la tarea de prepararnos, anticipando que algo semejante pudiera suceder en nuestro país. Esta catástrofe realmente, podemos decir global, se ha tomado a tal punto importancia que se está reconsiderando qué hacer con los sistemas de cuidados de las personas mayores.

 

¿Realmente las instituciones son los sitios apropiados para cuidar de ellos?

 

Pues pareciera que no, porque se convierten en trampas mortales en circunstancias como las que estamos viviendo en la actualidad y probablemente hay que repensar el cómo nos ocupamos de nuestros mayores, cómo nos ocupamos de nosotros mismos, yo ya tengo 63 pronto, y cómo podemos mejorar los cuidados, quizás con un diseño que nos permita permanecer en el mejor sitio posible, preferentemente en mi propio domicilio, pero con los cuidados apropiados y esto necesita de toda una planificación.

 

Nos dimos a la tarea hace tres años de estudiar el fenómeno de la dependencia, buscando en comenzar a formar un sistema nacional de cuidados en México.

 

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¿Qué tantas personas dependientes existen?

 

Somos alrededor de 15 millones de personas mayores de 60 años en el país; de estos 15 millones, casi tres millones tienen algún grado de deterioro funcional y cerca de un millón 894 mil personas son totalmente dependientes.

 

Pero aquí lo más serio, lo más grave, es que, de las personas mayores dependientes, solamente 40 por ciento reportan tener alguien que les auxilie de manera suficiente, el 60 por ciento no tienen suficiente apoyo para sus actividades de la vida diaria.

 

¿Cómo estamos en México en este sentido?

 

Como tal, un sistema nacional de cuidados no existe en el país, son muy pocos los países en la región; de hecho, en Latinoamérica el único país que tiene un sistema formal de esta naturaleza es el Uruguay.

 

Hay otros que tienen varios intentos y que vamos avanzando más o menos al mismo ritmo, pero es muy importante señalar que la diferencia quizás de lo que hemos observado en México con respecto a otros países, es que al menos del uno por ciento de las personas que viven con discapacidad están en residencias. El 99 por ciento de las personas mayores dependientes en México siguen viviendo en sus domicilios, lo cual no quiere decir que estén en buenas condiciones, ya lo he dicho antes, hasta el 60 por ciento carecen del apoyo que sería necesario.

 

Dada esta circunstancia y dado que las familias tienen pocos conocimientos básicos en el cuidado de las personas mayores con dependencia, que incluso los profesionales de la salud son raros aquellos que cuentan con competencias profesionales específicas, pues es necesario comenzar a forjar todo un grupo, todo un contingente de profesionales organizado que pueda avanzar en el desarrollo de un sistema de esta naturaleza.

 

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Hemos venido desarrollando las bases para las mejores prácticas, tenemos varios grupos de trabajo al respecto y hemos propuesto ya un modelo de cuidados desde octubre pasado.

 

No voy a detallar eso el día de hoy, pero creo que es importante prestarle atención porque ustedes pueden ver cómo van las proyecciones y esto es en base a la encuesta nacional sobre el envejecimiento en México.

 

Esta es una encuesta que venimos haciendo desde hace 20 años, son datos muy sólidos, seguimos a 20 mil mexicanos a nivel nacional, hemos hecho seis olas de evaluación y a partir de esto podemos hacer proyecciones muy precisas de lo que está sucediendo y de lo que podemos esperar que para el 2050 representa la duplicación del número de personas dependientes, por lo menos dos millones de personas totalmente dependientes.

 

De cualquier manera, si bien sólo el uno por ciento de las personas mayores en México vive en instituciones, no deja de ser un número importante, estimamos que rebasan las 40 mil personas en total.

 

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Sabemos que en este contexto el riesgo de transmisión masiva es elevado, pero desconocemos exactamente qué es lo que está pasando al interior de estas instituciones, salvo por algunos reportes anecdóticos observados en la prensa.

 

Pero sabemos que la capacidad de estas instituciones o intuimos, suponemos y de hecho ya nos hemos aproximado a esto y les voy a mostrar de qué manera no tienen ni los recursos ni la capacitación suficiente para poder hacer frente a la problemática.

 

Entonces, conscientes de ellos, desde el mes de marzo nos dimos a la tarea de trabajar y desarrollamos primero una iniciativa que llamamos de medición y seguimiento de la preparación a la respuesta local a la pandemia en instituciones de cuidado a largo plazo.

 

Esto lo lanzamos en abril, comenzamos a haber un registro de las instituciones a partir de los datos que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) nos hacían ver que había mil 69 instituciones en todo el país, hoy sabemos que hay cerca de mil 800, pudimos a través de estos meses identificar a 700 instituciones más de las que el Inegi tenía registradas.

 

Hemos establecido contacto telefónico o por correo electrónico con la mayor parte de ellas, no hemos recibido respuesta de la totalidad, pero tenemos ya un registro de estas instituciones desde la fase 2 de la epidemia.

 

Tenemos al momento, les decía, un censo integrado ya con mil 700 instituciones, 400 han sido ya encuestadas, respondieron a un cuestionario para evaluar su estado actual respecto a la situación de la pandemia, pronto estaremos presentando estos resultados, aquí sólo hay datos muy preliminares.

 

Nos sorprende que ya para ese momento 328 instituciones ya habían recibido alguna formación para responder a la pandemia.

 

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Pensábamos que iba a ser mucho menor el número de instituciones que tuvieran nociones al respecto, por lo menos nos lo reportan, habría que ver hasta qué punto realmente son competentes, eso no lo podemos asegurar.

 

Y con el propósito de seguir avanzando en este sentido, desarrollamos una aplicación en conjunto con el Centro de Ciencias de la Computación de la Universidad de Baja California, tenemos ya una aplicación que ya fue piloteada en tres instituciones con muy buenos resultados y en un par de semanas vamos a lanzar en la Ciudad de México un programa más amplio, distribuyendo esta aplicación en todas las instituciones.

 

¿Qué es lo que pretendemos?

 

El sistema permite incorporar información individual de las personas, un seguimiento ordenado de la sintomatología y el establecer un reporte oportuno.

 

Esta aplicación está además dentro de un sistema de geolocalización que nos permitiría tener una noción de dónde esto está ocurriendo con mayor frecuencia.

 

Entonces, el sistema es bastante interesante, hasta ahora nos está dando buenos resultados y pensamos que antes del final de este año lo habremos distribuido a la totalidad de las instituciones con las que tenemos contacto, esperando que tengan la respuesta que de ellos necesitamos para poder llenar la información.

 

Y estamos desarrollando un sistema muy ágil que basta con fotografiar la información que ha sido obtenida a mano para que la capture el sistema sin necesidad de meterla manualmente, lo cual lo hace mucho más ágil. Se puede registrar a mano y al final del día se fotografía, el sistema lo captura y esto lo hace mucho más sencillo.

 

De hecho, esto forma parte de una iniciativa que estamos preparando en conjunto con la Universidad de Manchester, concursando por un fondo interesante del Newton Fund, esperando obtener recursos para poder hacerlo a mayor escala.

 

Simultáneamente, antes de este curso, desarrollamos, junto con el Seguro Social, un primer curso que le llamamos MOOC, un curso masivo. Este curso masivo tuvo tal éxito, antes de dos semanas teníamos 25 mil participantes que dijimos: Necesitamos algo más en forma y a principios de junio nos dimos a la tarea de desarrollar este curso, que es un curso en línea de 20 horas.

 

Al momento presente ya llevamos cinco semanas, cada semana abrimos una nueva generación, está dirigido a los profesionales que trabajan en instituciones de cuidados de largo plazo, no tiene ningún costo, por supuesto.

 

Y de las cinco emisiones que llevamos han egresado ya 765 personas. Las evaluaciones efectuadas al inicio y al final del curso dan fe del progreso que alcanzan durante la experiencia, en general parece que está dándonos buen resultado, hay una buena satisfacción de quienes lo siguen y esperamos que esto también aplique.

 

Este curso además está basado en una estrategia de segmentación de las zonas al interior de las instituciones y todo un manual de procedimientos del cual dotamos a las instituciones y que estaremos presentando al público en un par de semanas, el día 26 de agosto, en un webinar que vamos a anunciar donde vamos a abrir a la comunidad a lanzar la aplicación y a evitar a un mayor número de instituciones a incorporarse.

 

A lo largo también de estos meses hemos producido una serie de documentos, porque estamos conscientes de que en realidad el verdadero reto está en la población en general, en las personas mayores dependientes que permanecen en su domicilio, muchas de ellas en condiciones difíciles y aún quienes en buenas condiciones permanecen aislados, puesto que el aislamiento social repercute en forma negativa sobre la salud, sobre el bienestar, sobre el ánimo de todo mundo y quizás más de las personas mayores.

 

Y por esto hemos desarrollado también toda una serie de documentos orientados, por una parte, a la información; por otra, a la rehabilitación de las personas afectadas por la enfermedad, pero sobre todo a la prevención y los cuidados de las personas mayores y qué es lo en el domicilio debemos hacer. Todo esto puede descargarse desde nuestro repositorio del Instituto Nacional de Geriatría.

 

Se pueden ver también además de los documentos precedentes que son relativamente extensos, tres, cuatro páginas, tampoco es difícil de leer, pero pensamos que siempre es importante tener información ágil, fácil de consultar, sencilla, atractiva y tenemos 23 infografías sobre la temática que en general compete a esta condición, pero con una particular preocupación en el bienestar de quienes permanecen confinados en sus domicilios invitándolos, además…

 

Y por eso yo mismo creo que mis canas combinan con el cubrebocas, pero no todas las personas mayores lo creen así y estamos insistiendo en la necesidad de que se protejan y que mantengan realmente el distanciamiento, porque ustedes han visto con los datos que nos han sido presentados hasta qué punto estamos expuestos quienes tenemos más de 60 años con respecto al común de la población y más si estamos, además afectados por alguna enfermedad crónica o degenerativa.

 

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A lo largo de todo este proceso, además se atravesó una circunstancia, algo que veníamos trabajando. De hecho, la colaboración de facto comenzó en el 2013 cuando se creó el grupo de trabajo para el primer global sobre envejecimiento y salud. El instituto se involucró en esa tarea y esto nos ha conducido a que el pasado 27 de julio la Organización Mundial de la Salud/Organización Panamericana de la Salud notificó al secretario de Relaciones Exteriores y al secretario de Salud que nuestro instituto ha sido reconocido como centro colaborador de la Organización Mundial de la Salud en temas relacionados con cuidados integrados de la salud de personas mayores.

 

¿Qué es esto?

 

Esto se refiere a la vinculación entre los servicios sociales, los servicios médicos, tiene mucho que ver con los cuidados de largo plazo, con la idea de avanzar en la creación de un sistema nacional de cuidados y con toda esta temática que nos ocupa en el momento presente y desde luego desarrollar investigación en este ámbito para promover el envejecimiento saludable.

 

Dentro de esta iniciativa nos tocó participar ya como centro en el trance de devenir, centro colaborador, en la elaboración de la guía que la Organización Mundial de la Salud produjo para las residencias de larga instancia en el contexto de COVID-19 y esta fue publicada muy tempranamente el 21 de marzo.

 

Desde entonces se ha actualizado, actualmente hay un policy read que todavía no ha sido traducido al español, pero estará disponible en español en una o dos semanas y lo estaremos difundiendo también con una visión más amplia, ya no únicamente de las instituciones de cuidados de largo plazo, sino todo lo relativo a personas mayores en este contexto.

 

Y esto en un momento muy interesante además porque el próximo día 1º de octubre, en unas cuantas semanas, se lanza a nivel global el Decenio por el Envejecimiento Saludable. Ya la semana pasada la Organización Mundial de la Salud ya lo anunció, ya es oficial, y el 1º de octubre se lanza y esto representa toda una serie de acciones dirigidas a mejorar la atención de las personas mayores en el mundo entero y aquí, en nuestro caso, en México en particular.

 

Son 10 los puntos, 10 acciones clave para este decenio, para esta década, desde luego nos interesa incluir a todas las personas mayores, nos interesa muy particularmente combatir la discriminación por edad, que es probablemente la forma más estructural de discriminación y es curioso, pero es la única forma de discriminación por la que todos vamos a pasar, bueno, todos los que tengamos la suerte de alcanzar la edad avanzada, si las cosas siguen como están y no pueden seguir como están, esto tiene que cambiar.

 

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Estamos también en el proceso de transformar la práctica clínica introduciendo los principios de la práctica geriátrica en la medicina general y a todos niveles, y desarrollando los recursos humanos necesarios para este proceso y desde luego contribuyendo al desarrollo, como se propone, dentro de la década en un sistema formal de cuidados a largo plazo, pero de base comunitaria, esa es nuestra orientación.

 

Nuestra intención no es crear grandes instituciones de reclusión, sino fortalecer la base comunitaria y crear los mecanismos que permitan en ese nivel un buen cuidado de las personas mayores, de las personas dependientes en general.

 

Trabajamos ya en la creación de un sistema de información, desde la creación del instituto hemos desarrollado notablemente la investigación alrededor del tema y creo que tenemos elementos para determinar ya, para demostrar el retorno social de la inversión en este ámbito.

 

Promovemos el cambio y la innovación, y nos interesa a contribuir a adecuar el entorno para mejorar la calidad de vida, a final de cuentas, de todos nosotros.

 

*Director General del Instituto Nacional de Geriatría.

**Texto de la Conferencia efectuada el sábado 15 de agosto de 2020 en Palacio Nacional durante el informe diario sobre la epidemia del COVID19.

 

Conferencia de prensa sobre coronavirus COVID en México del 15 de agosto de 2020.

 

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