El duelo, aislamiento, desempleo, agravan la salud mental en la población

 

  • COVID-19 puede traer consigo complicaciones neurológicas y mentales, ‎como estados delirantes, agitación o accidentes cerebrovasculares
  • La pandemia ha perturbado o paralizado los servicios de salud mental esenciales del 93% de los ‎países del mundo
  • Las personas mayores, entre los grupos más afectados

 

Foto: IMSS

 

Ginebra.-El duelo, el ‎aislamiento, la pérdida de ingresos y el miedo están generando o agravando trastornos de salud mental de la población, advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un estudio que abarca 130 países, aporta los primeros datos mundiales acerca de los efectos ‎devastadores de la COVID-19 sobre el acceso a la atención de salud mental y pone de relieve la necesidad ‎urgente de incrementar los financiamientos a los servicios públicos de la salud mental.

 

En el estudio se destaca que “más del 60% de los países señaló perturbaciones de los servicios de salud mental destinados a las ‎personas vulnerables, incluidos los niños y los adolescentes (72%), las personas mayores (70%) y las ‎mujeres que requieren servicios prenatales o postnatales (61%).‎

 

Esta organización global ‎puso de relieve en este estudio difundido en ocasión del Día de la Salud Mental , recordado cada 10 de octubre, que “muchas personas han aumentado su consumo de alcohol o drogas y sufren crecientes problemas de insomnio ‎y ansiedad”.

 

En México, el doctor Jesús Maya Mondragón coordinador de Programas de Salud Mental de la División de Medicina Familiar, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), reconoció que las medidas de confinamiento ante el COVID-19 como el aislamiento social, la crisis económica, la dificultad de acceso a servicios de salud mental debido a la priorización en la atención a la pandemia y la descompensación de los pacientes con algún trastorno mental, favorecen el desarrollo de estas enfermedades.

 

Foto: UNAM

 

En su estudio la OMS advierte que la misma COVID-19 puede traer consigo complicaciones neurológicas y mentales, ‎como estados delirantes, agitación o accidentes cerebrovasculares. Las personas que padecen trastornos ‎mentales, neurológicos o derivados del consumo de drogas también son más vulnerables a la infección del ‎SARS-CoV-2 y podrían estar expuestos a un mayor riesgo de enfermedad grave e incluso de muerte.‎

 

La pandemia está provocando un incremento de la demanda de servicios de salud mental. La pandemia de COVID-19 ha perturbado o paralizado los servicios de salud mental esenciales del 93% de los ‎países del mundo, en tanto que aumenta la demanda de atención de salud mental, según un nuevo estudio de ‎la OMS.

 

La encuesta fue publicada en previsión de la Gran Cita de la Salud Mental, un evento mundial de ‎concienciación en línea organizado por la OMS en ocasión del Día de la Salud Mental, que reunió a dirigentes mundiales, ‎famosos y activistas para reclamar una mayor inversión en salud mental en el contexto de la COVID-19.

 

La OMS ‎ha señalado anteriormente el problema crónico de la financiación del sector de la salud mental: antes de la ‎pandemia, los países destinaban menos del 2% de sus presupuestos nacionales de salud a la salud mental y ‎tenían dificultades para responder a las necesidades de sus poblaciones.‎

 

Foto: UNAM

 

Para el doctor  Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud, “la COVID-19 ha ‎venido a interrumpir la atención prestada por los servicios de salud mental esenciales de todo el mundo justo ‎cuando más se los necesitaba”.

 

“Los dirigentes mundiales deben actuar con rapidez y determinación para invertir ‎más en programas de salud mental que salven vidas, mientras dure la pandemia y con posterioridad a ella”, agregó.‎

 

‎El estudio fue llevado a cabo entre junio y agosto de 2020 en 130 países de las seis regiones de la OMS con el ‎objetivo de evaluar las alteraciones sufridas por los servicios de salud mental, neurológicos y de tratamiento de ‎las toxicomanías como consecuencia de la COVID-19, determinar los tipos de servicios que han sufrido ‎perturbaciones y analizar las medidas tomadas por los países para adaptarse y hacer frente a estos problemas.‎

 

Los países señalaron además perturbaciones generalizadas de muchos tipos en los servicios de salud mental esenciales:‎

 

Foto: T E

 

El 67% observaba perturbaciones en los servicios de orientación psicológica y de psicoterapia; el 65% ‎en los servicios esenciales de reducción de riesgos; y el 45% en los tratamientos de mantenimiento ‎con agonistas de opiáceos para los adictos a los opiáceos.‎

 

Más de un tercio (35%) señaló perturbaciones en las intervenciones de emergencia, incluidas las ‎destinadas a personas afectadas por convulsiones prolongadas, síndromes de abstinencia severos ‎relacionados con el consumo de drogas y estados delirantes, que con frecuencia son la señal de ‎graves trastornos médicos subyacentes.‎

 

El 30% señaló perturbaciones en el acceso a los medicamentos destinados a tratar trastornos ‎mentales, neurológicos y derivados del consumo de drogas.‎

 

En torno a tres cuartas partes señalaron perturbaciones al menos parciales en los servicios de salud ‎mental de las escuelas y los lugares de trabajo (78% y 75% respectivamente).‎

 

Foto: T E

 

Aunque numerosos países (70%) han adoptado la telemedicina o la teleterapia para subsanar las ‎perturbaciones de los servicios de atención presenciales, se observan disparidades relevantes en la adopción ‎de estas intervenciones.

 

Más del 80% de los países de altos ingresos declararon haber recurrido a la ‎telemedicina y la teleterapia para paliar las dificultades de los servicios de salud mental, porcentaje que no ‎llega al 50% en el caso de los países de bajos ingresos.‎

 

El estudio concluye que los servicios de salud mental esenciales han sufrido graves perturbaciones

 

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