Sin remuneración, las mujeres mayores realizan cargas del trabajo doméstico

 

  • Al 10 de Mayo hay que quitarle la connotación de que es una celebración para quien hace todo el trabajo del hogar por el amor que le tiene a su familia
  • Las labores domésticas y de cuidados que realizan las mujeres constituyen un trabajo que se debe visibilizar dentro y fuera del hogar

 

Foto: T E

 

Susana SANCHEZ.-De acuerdo con la Lista Nominal del Padrón Electoral, al 15 de abril de 2021,  de las 16 millones 699 mil 646 personas de más de 60 años con credencial de elector, el 52 por ciento son mujeres mayores, más de ocho millones  y medio de ese rango de edad; la mayoría de ellas dependientes de su cónyuge, con actividades domésticas  sin remuneración y en condiciones socioeconómicas  precarias al carecer de una pensión contributiva.

 

Las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEGI) a propósito del Día de la Madre   celebrado cada 10 de mayo de cada año omiten la condición socioeconómica de las mujeres mexicanas de más de 60 años, se ciñen a señalar que en 2020, siete de cada 10 mujeres de 15 años y más han tenido al menos un hijo nacido vivo (72.4%).

 

El último Censo del INEGI reconoce que en 33 de cada 100 hogares las mujeres son reconocidas como jefas de familia, entre las que figuran las mujeres mayores, quienes efectúan las duras tareas domésticas, laboran en el comercio informal y llegan a solicitar dádivas en la vía pública.

 

Buena parte de la población de mujeres mayores han sido ocupadas en calidad de “voluntarias” como empacadoras en las tiendas de autoservicio y llegan a proveer ingresos a sus hogares por la vía de la pensión universal no contributiva que les otorga el gobierno federal a   ocho millones 25 mil 587 de personas adultos mayores, de los cuales la mayoría   son mujeres. La pensión para el Bienestar de los Adultos Mayores consiste en un apoyo económico de $2,550 pesos cada dos meses.

 

En la víspera de la conmemoración del Día de las Madre, Edith Ortiz Romero, del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la Universidad Nacional Autónoma de México /(UNAM) recomendó que al 10 de Mayo, hay que quitarle la connotación de que es una celebración para quien hace todo el trabajo del hogar por el amor que le tiene a su familia.

 

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“Si queremos reconocer a las mujeres, madres, abuelas, hijas y que ellas puedan dedicar tiempo a actividades personales, todos deben tomar la responsabilidad de las tareas domésticas y de cuidado, manifestó Edith Ortiz en una conferencia de prensa virtual. Ahí debe estar el cambio, añadió.

 

La especialista universitaria pidió reconocer su trabajo; además de celebrar su día o comprarles regalos, quitarles esa carga y que haya corresponsabilidad por parte de los demás integrantes de la familia.

 

Actividades que no se perciben como trabajo

 

La especialista del Centro de Investigaciones y Estudios de Género destacó las numerosas actividades que realizan a diario las mujeres dentro del hogar como limpieza, compras, preparar los alimentos o contención emocional que no se perciben como trabajo.

 

Las mujeres, indicó Ortiz Romero, las han ubicado como parte de sus actividades diarias, incluso no las dimensionan como necesidades esenciales. Además, esa carga aumenta si hay integrantes de la familia que requieren más cuidados, como hijos menores de cinco años, personas enfermas o con discapacidad.

 

La universitaria resaltó que se necesita tomar en cuenta el nivel socioeconómico de los hogares, porque hay madres que viven en zonas rurales sin acceso a servicios, otras tienen un empleo de medio tiempo o de tiempo completo; algunas trabajan en el sector informal y no tienen acceso a la seguridad social, salud o guarderías, por ejemplo, o hay quienes trabajan de manera remunerada, pero al llegar a casa también cumplen con el quehacer doméstico.

 

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Ortiz Romero expuso que al trabajo doméstico dedican aproximadamente 30 horas a la semana, y a cuidados a integrantes del hogar, 12 horas; en contraste, los hombres emplean solo 11 y cinco horas, respectivamente. En la preparación de alimentos, la diferencia entre ambos es de nueve horas. Sí hay participación por parte de ellos, pero no es igual.

 

Con la pandemia aumentó el cuidado de niñas y niños; se registró sobrecarga de tareas domésticas y de cuidado; también se incrementó el apoyo en tareas escolares, así como la dificultad para realizar el teletrabajo, debido a que se tienen que atender situaciones familiares.

 

Ellas tuvieron que modificar los horarios para cumplir con la jornada laboral, de noche o muy temprano, cuando todos duermen, y tampoco descansan, dijo esta experta.

 

Para Patricia Rodríguez López, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM, las labores domésticas y de cuidados que realizan las mujeres constituyen un trabajo que se debe visibilizar dentro y fuera del hogar, porque contribuye a la economía del país y del mundo, razón por la cual sería benéfico reconocerlo como actividad laboral remunerada,.

 

“Si se pagaran las actividades como el cuidado a los niños o limpieza de la casa, representaría casi 25 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Empero, estas tareas no son reconocidas porque no son remuneradas”, advirtió la universitaria.

 

En la conferencia de prensa a distancia “10 de mayo: impacto económico del trabajo doméstico y de cuidados”, consideró que una forma de hacer crecer el PIB de un país es que ellas entren al mercado de trabajo pagado, permanezcan en él y obtengan un buen salario. No obstante, lo que ha ocurrido es que se han integrado en trabajos de servicios informales, con baja paga y la aceptación de brechas salariales.

 

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Asimismo, expuso que siete de cada 10 personas que no estudian ni trabajan, son mujeres. “Todo el trabajo que hijas, chicas, adolescentes realizan en su hogar, tampoco es reconocido; se dice que ‘no hacen nada’ o que ‘sólo están en su casa’. Esa labor debe ser aceptada”, expuso la experta.

 

Rodríguez López dio a conocer que además del trabajo de cuidados, aproximadamente 56 por ciento participa en el mercado informal y 54 por ciento gana de uno a dos salarios mínimos. Lo mismo sucede con las jefas de familias, quienes se hacen cargo de la manutención de los hogares, y cuyo número va en aumento.

 

De las mujeres que reciben un salario por el trabajo doméstico en otros hogares, 83 por ciento lo hace en sustitución de aquellas que salen al mercado de trabajo, añadió la integrante del IIEc.

 

Los gobiernos deben, agregó, considerar que las mujeres requieren tener igualdad de derechos laborales y de ingreso, toda vez que de esa manera la economía crecería de forma más equilibrada.

 

Además de reconocerlo, también requieren otorgar un presupuesto suficiente para programas que respalden el trabajo femenino y de cuidado, dijo finalmente.

 

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