“El malestar social exige que dejemos atrás la cultura del privilegio”

  • Los nuevos pactos sociales exigen pactos fiscales, que promuevan una fiscalidad progresiva y sostenible para el bienestar
  • La pandemia por la COVID-19 nos hace repensar el desarrollo de la infraestructura de la vida, el sistema de seguridad social, vivienda, empleo, la extensión de beneficios sociales y tareas del cuidado

 

Foto: UNAM

 

Para la mexicana Alicia Bárcena Ibarra, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), al señalar que “la pandemia es una coyuntura crítica que redefine lo que es posible” y plantear las condiciones de profunda desigualdad de las mujeres en la región, insistió en que “el malestar social exige que dejemos atrás la cultura del privilegio”.

 

Bárcena ha insistido en señalar “esa cultura del privilegio que se va hacia las élites, herencia de nuestros vestigios coloniales que naturaliza la desigualdad, las jerarquías sociales, el patriarcado y la discriminación”.

 

“Los nuevos pactos sociales exigen pactos fiscales, que promuevan una fiscalidad progresiva y sostenible para el bienestar”, dijo al llamar a desatar los nudos estructurales de la desigualdad que atentan contra la autonomía económica, física y política de las mujeres, y construir sociedades de cuidado para un futuro más igualitario, sostenible y resiliente.

 

La pandemia por la COVID-19 nos hace repensar el desarrollo de la infraestructura de la vida, el sistema de seguridad social, vivienda, empleo, la extensión de beneficios sociales y tareas del cuidado, manifestó Bárcena Ibarra, durante una conferencia magistral virtual organizada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

 

La secretaria general de la CEPAL habló a distancia desde Santiago de Chile, sede de esa organización de la ONU, durante su presentación realizada en el marco de la serie “Después del 2030: Mujeres líderes por un futuro sustentable”, organizada por la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad de la UNAM, en colaboración con la Dirección General de Atención a la Comunidad de esa casa de estudios.

 

En su conferencia magistral, la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL advirtió que la pandemia del COVID-19 ha profundizado los problemas estructurales de América Latina y el Caribe en materia de desigualdad, informalidad y pobreza, atentando contra la autonomía económica, física y política de las mujeres.

 

Foto: T E

 

“La pandemia magnificó -dijo- la injusta división sexual del trabajo y la organización social del cuidado con un retroceso de una década en inclusión laboral de las mujeres y con un impacto desigualador en jóvenes y, sobre todo, en trabajadores informales”.

 

“Hay una sobrerrepresentación de mujeres en hogares pobres, mayor desempleo y expulsión de la fuerza laboral, informalidad y barreras de acceso a servicios financieros y brechas digitales”, alertó.

 

La alta funcionaria de las Naciones Unidas precisó que 14 millones de mujeres en edad de trabajar salieron de sus empleos por efectos de la pandemia en 9 países de la región. Para ellas, dijo, la CEPAL propone garantizar un ingreso básico de emergencia por 3 y 6 meses, equivalente a una línea de pobreza.

 

Añadió que el 56,9% de las mujeres trabaja en sectores de más alto riesgo de pérdida de empleo, informalidad y bajos ingresos, y menos del 45% tiene acceso a seguridad social.

 

Explicó que el sector salud es muy emblemático en la región porque está conformado en un 73,2% por trabajadoras mujeres. En el caso del sector de la educación, las mujeres representan el 70,4%.

 

Subrayó que las mujeres con menores ingresos enfrentan doble obstáculo: la falta de autonomía económica y la brecha de acceso a internet.

 

Bárcena puntualizó que en la región el 39% de las mujeres no cuenta con ingresos propios, mientras que 46 millones de hogares no tienen conexión a internet.

 

Foto: T E

 

Por ello, dijo, la CEPAL propone la entrega de una canasta básica digital que permita potenciar las habilidades para utilizar las tecnologías y revertir las barreras socioeconómicas. Una de cada 4 mujeres se beneficiaría en la región, indicó.

 

Alicia Bárcena afirmó que para la transversalidad de la perspectiva de género en todas las políticas de recuperación pospandemia es necesaria pero no suficiente, lograr la autonomía económica, física y política de las mujeres con acciones afirmativas en el ámbito de la fiscalidad, el empleo, las políticas productivas, económicas y sociales.

 

Para una recuperación transformadora con igualdad de género, agregó, la CEPAL propone un pacto fiscal para la igualdad, transformación digital incluyente, recuperación productiva con empleo para las mujeres, planificación urbana, y potenciar a la economía del cuidado como un sector dinamizador.

 

Bárcena Ibarra dijo que la crisis sanitaria global acentuó y reveló problemas estructurales serios que ponen en riesgo la estabilidad del sistema económico y social; además, puso en evidencia que carecemos de un sistema primario de salud en la región, el acceso inequitativo a las vacunas y la poca generosidad de los países desarrollados para compartirlas.

 

Puntualizó que la división sexual del trabajo ha exacerbado la labor no remunerada y la carga de los cuidados en hogares, toda vez que una de cada cuatro mujeres de 15 a 24 años de edad no estudia ni trabaja porque no pueden; 75 por ciento de esas jóvenes se dedican a cuidar a sus hermanos, padres, abuelos, por ejemplo.

 

“Tenemos un retroceso de una década en relación a la inclusión laboral de las mujeres y un impacto desigual en los jóvenes, sobre todo en trabajadores informales. Lo que urge es un pacto social y político para avanzar hacia un estado de bienestar con sistemas de protección social universales”, puntualizó.

 

Foto: T E

 

Resaltó que en un año de pandemia el PIB de la región cayó 7.1 por ciento, cerraron 2.7 millones de empresas lo que ocasionó desocupación laboral, en particular en mujeres, con agudas brechas laborales de género.

 

En Latinoamérica y el Caribe enfrentamos una década perdida en materia de Producto Interno Bruto per cápita, así como un retroceso de 20 años en pobreza extrema y 12 años en pobreza, afirmó.

 

Lo anterior se demuestra, dijo, con 208 millones de personas en situación de pobreza; 78 millones en pobreza extrema; 4.9 por ciento de aumento en la desigualdad y un desencanto hacia el modelo económico.

 

La pandemia mostró que la tarea de los cuidados es algo fundamental. Las mujeres somos cuidadoras por naturaleza, cuidamos y somos capaces de hacerlo con las personas, al planeta; sin embargo, es una tarea no reconocida económicamente ni, en ocasiones, socialmente.

 

“Invertir en la economía del cuidado tiene efectos multiplicadores en el bienestar, la redistribución de tiempo e ingresos, participación laboral, crecimiento y recaudación tributaria”, afirmó.

 

Finalmente, la máxima representante de la CEPAL instó a avanzar hacia nuevos pactos sociales para la igualdad y la sostenibilidad en tiempos de pandemia, que estén centrados en el bienestar y los derechos, y basados en el diálogo amplio y participativo para un cambio estructural.

 

 

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