Por desnutrición “crónicamente enferma” la población en México

 

  • Pesaron en las muertes por COVID19 la obesidad, hipertensión, diabetes, múltiples cánceres y deficiencias nutricionales
  • Una mala nutrición con exceso de productos industrializados, procesados y ultraprocesados, con altísimo valor calórico y muy bajo valor nutricional

 

Foto: T E

 

Susana SÁNCHEZ.-En México se enfrentó la pandemia por COVID-19 con enfermedades como obesidad, sobrepeso, diabetes, hipertensión, los múltiples cánceres y deficiencias nutricionales en su población, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2020 sobre COVID-19 dada a conocer por la secretaría de Salud del gobierno federal.

 

El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, dijo que la Ensanut ofrece un retrato del perfil de un pueblo crónicamente enfermo por afecciones no transmisibles, causantes de la tercera parte de las muertes en México y que son producto de ese modelo de desarrollo que ha sustituido la nutrición.

 

México es uno de los países con mayor carga por comorbilidad asociada a la obesidad y contribuyen a discapacidad y muerte prematura en la población.

 

En el apartado de la encuesta sobre obesidad en personas adultas participaron nueve mil 915 personas adultas. Quedó bien establecido, no sólo por información nacional sino internacional, la gran relación entre la mala alimentación, sobrepeso y obesidad y una respuesta subóptima e inmune a retos como COVID-19, destacó un comunicado de la secretaría de Salud.

 

“Desde hace varias décadas, por una mala nutrición con exceso de productos industrializados, procesados y ultraprocesados, con altísimo valor calórico y muy bajo valor nutricional, dijo a su vez el director general del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), Juan Ángel Rivera Dommarco.

 

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El funcionario precisó que en el contexto de la contingencia sanitaria se consideró abordar en la encuesta, levantada del 17 de agosto al 14 de noviembre del 2020, el estudio de la pandemia y sus efectos en la salud, nutrición y bienestar de la población.

 

Esa Encuesta reveló que 31 millones cien mil personas, una cuarta parte de la población mexicana se infectó por el virus del SARS-CoV-2, quienes “no necesariamente presentaron síntomas ni requirieron tratamiento médico”.

 

En los resultados de la encuesta en 13 mil 910 viviendas de nueve regiones del territorio nacional, se señala por diagnóstico médico, que en la población se mantiene alta prevalencia de padecimientos crónicos, como diabetes con 10.6 por ciento y 13.4 por ciento para hipertensión arterial en adultos

 

Diabetes e hipertensión son dos de las comorbilidades más frecuentes en defunciones por COVID-19, dijo el secretario de Salud, Jorge Alcocer Varela, quien destacó que en el 59 por ciento de los hogares sus habitantes presentan algún grado de inseguridad alimentaria.

 

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La prevalencia nacional de sobrepeso y obesidad en personas adultas fue de 74.1 por ciento, lo que representa 2.8 por ciento de aumento respecto a 2012. En los últimos ocho años el sobrepeso y la obesidad aumentaron solo 2.8 puntos porcentuales, subraya la Encuesta.

 

El secretario de Salud, Jorge Alcocer Varela, mencionó que uno de cada cuatro habitantes del país ya desarrolló anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2 y las mayores prevalencias se registran en la población de nivel escolar básico y medio superior.

 

Afirmó que los resultados de la encuesta ofrecen información oportuna, precisa, confiable y de calidad, que permitirán diseñar políticas públicas para seguir avanzando en el camino de la transformación del sistema de salud.

 

Al encabezar de manera virtual la presentación de la Ensanut 2020 sobre COVID-19, el titular de Salud detalló que 63 por ciento de las personas encuestadas notificó una reducción en sus gastos generales durante la contingencia sanitaria, y 47 por ciento disminuyó la inversión en alimentos. Además, el consumo de tabaco y alcohol continúan en ascenso.

 

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Muchos de estos datos son reflejo de un país que tiene enormes carencias e inequidades, consecuencia de décadas de abandono y descuido del sistema de salud, afirmó el secretario.

 

Alcocer Varela enfatizó que se requiere transformar a fondo el sistema alimentario e incidir en estilos de vida saludable de la población. “Esta información oportuna, precisa, confiable y de calidad que brinda la Ensanut 2020 sobre COVID-19 permitirá diseñar políticas públicas para seguir avanzando en el camino de la transformación del sistema de salud”.

 

López-Gatell Ramírez, de su lado, destacó que las y los mexicanos se apropiaron de las medidas preventivas como la sana distancia, el uso correcto del cubrebocas y el lavado frecuente de manos para mitigar el impacto de la pandemia, y se han perpetuado como una práctica saludable ante cualquier enfermedad.

 

Por ello, dijo, se incluyó un módulo amplio sobre COVID-19 que registró información sobre seroprevalencias de anticuerpos contra SARS-CoV-2. El estudio incluyó la experiencia de las personas durante la pandemia y el impacto que tuvo en hábitos cotidianos, seguridad alimentaria, activación física y atención a la salud.

 

Señaló que aun con las limitaciones impuestas por la pandemia de coronavirus, la encuesta se realizó en los hogares mediante entrevistas cara a cara, aplicando estrictas medidas de protección y seguridad para el personal de campo y las personas que respondieron los cuestionarios.

 

Disminuyó la seguridad alimentaria

 

La directora de Encuestas Nacionales de Salud del Centro de Investigación en Evaluación y Encuestas del INSP, Lucía Cuevas Nasu, mencionó que se entrevistó a las personas de las 13 mil 910 viviendas de nueve regiones del territorio nacional consolidadas por su cercanía geográfica y su diversidad poblacional.

 

Sobre el tema “Nutrición: seguridad alimentaria, estado de nutrición y dieta de niños, adolescentes y adultos”, la directora del Centro de Investigación en Evaluación y Encuestas del INSP, Teresa Shamah Levy, indicó que durante la pandemia por COVID-19, la seguridad alimentaria a nivel nacional disminuyó 3.9 puntos porcentuales.

 

Este problema se acentuó en zonas rurales en comparación con las urbanas, con 28.1 por ciento contra 18.8 por ciento, respectivamente, añadió.

 

Respecto a la utilización de servicios de salud durante la pandemia, la Encuesta destaca: en los últimos tres meses, 18.6 por ciento de la población reportó una necesidad de salud. De ese porcentaje el 82 por ciento buscó atención; el 18 por ciento no lo hizo debido a que 50 por ciento consideró que su situación no era tan grave. Un 12 por ciento por ciento argumentó que no tenía dinero y 11 por ciento no buscó atención debido a que tuvo miedo de contraer COVID-19 en las instancias.

 

La investigadora de la Dirección de Economía de la Salud e Innovaciones de Sistemas de Salud del CISS-INSP, Arantxa Colchero Aragonés, comentó que 23 por ciento de quienes tuvieron una necesidad de salud se atendió en el IMSS, 15 por ciento en la Secretaría de Salud, cuatro por ciento en ISSSTE, y uno por ciento en otros servicios públicos.

 

Asimismo, mencionó que el 39 por ciento de esa población se atendió en el sector privado y 18 por ciento en consultorios adyacentes a farmacias.

 

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El secretario académico del INSP, Eduardo Lazcano Ponce, destacó que en México el uso de cubrebocas y el lavado de manos se constituyeron como la principal estrategia de mitigación poblacional para la prevención de la infección por SARS-CoV-2.

 

La directora de Salud Reproductiva del Centro de Investigación en Salud Poblacional, Aremis Lital Villalobos, determinó que en la Ensanut se detectó que 4.7 por ciento de adolescentes son fumadores activos (7.4 por ciento hombres y 1.9 por ciento mujeres). Respecto al consumo de alcohol, 21.3 por ciento son activos (23.4 por ciento hombres y 19.2 por ciento mujeres).

 

La Encuesta aborda la violencia en los hogares. Un 4.3 por ciento hombres y 3.9 por ciento mujeres adolescentes tuvieron reportes de daños por golpes, patadas y puñetazos, siendo los más afectados las personas de 16 a 19 años de edad.

 

Las mujeres experimentaron hechos de violencia en los últimos 12 meses, con 4.3 por ciento con gritos e insultos, 2.1 por ciento agresiones, 1.9 por ciento empujones o jalones y golpes y 0.6 por ciento actos de carácter sexual o violaciones.

 

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