Mujeres invisibles, problemas invisibles*

 

  • Recuerdan el 23 de junio como Día Internacional de las Viudas. Enfrentan el desafío de salvaguardar y promover sus derechos
  • El fin es dar voz a las experiencias de las viudas y reactivar cuanto antes el apoyo especial que necesitan
  • En México, existen cuatro millones 836 mil 646 personas en ese estado civil

 

Foto: T E

 

Nueva York.-Para muchas mujeres, la devastadora pérdida de su pareja se ve magnificada por una lucha a largo plazo por sus derechos básicos y su dignidad. A pesar de que hay más de 258 millones de viudas en todo el mundo, históricamente estas mujeres han pasado desapercibidas, sin apoyo ni medidas en nuestras sociedades.

 

En México, de acuerdo al último Censo de Población de 2020, en el país existen cuatro millones 836 mil 646 personas viudas, un millón 115 mil 521 hombres y tres millones 721 mil 125 mujeres en ese estado civil.

 

A día de hoy, mientras los conflictos armados, la migración y la pandemia COVID-19 dejan a decenas de miles de mujeres viudas o con sus parejas desaparecidas, las experiencias y necesidades únicas de estas mujeres deben pasar a un primer plano a través de sus propias voces.

 

La experiencia de pandemias pasadas, por ejemplo, el VIH / SIDA y el ébola, muestra que a las viudas a menudo se les niegan los derechos de herencia, se les arrebata sus propiedades después de la muerte de su pareja y pueden ser objeto de estigma y discriminación como “portadoras” de enfermedades. A nivel global, las mujeres tienen menos posibilidades de acceso a pensiones de vejez que los hombres, por lo que la muerte de un cónyuge puede conducir a la indigencia de las mujeres mayores.

 

En el contexto actual, las viudas pueden no tener acceso a cuentas bancarias y pensiones, ya sea para pagar la atención médica si enferman o para mantenerse a sí mismas y a sus hijos. Con familias de madres solteras y mujeres mayores solteras, que ya de por sí son particularmente vulnerables a la pobreza, esta es un área que necesita atención urgente. En pos del progreso para las viudas

 

Foto: T E

 

Las Naciones Unidas conmemoran el 23 de junio como el Día Internacional de las Viudas desde 2011 con el fin de dar voz a las experiencias de las viudas y para reactivar cuanto antes el apoyo especial que necesitan.

 

Ahora más que nunca, este Día es una oportunidad para pasar a la acción y conseguir así lograr sus plenos derechos y el reconocimiento para las viudas.

 

Esto incluye proporcionarles información sobre el acceso a una parte justa de su herencia, tierras y recursos productivos; pensiones y protección social que no se basen únicamente en el estado civil; trabajo decente e igualdad de remuneración; y oportunidades de educación y formación. Capacitar a las viudas para que se mantengan a sí mismas y a sus familias también significa abordar los estigmas sociales que crean la exclusión y las prácticas discriminatorias o perjudiciales.

 

Asimismo, los gobiernos deben tomar medidas para mantener sus compromisos para garantizar los derechos de las viudas tal como los consagra el derecho internacional, lo que incluye la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y la Convención sobre los Derechos del Niño.

 

Incluso cuando existen leyes que protegen los derechos de las viudas, la debilidad de los sistemas judiciales de gran cantidad de estados compromete la forma en la que se defienden los sus derechos en la práctica. La falta de concienciación y la discriminación por parte de los funcionarios judiciales puede provocar que las viudas eviten acudir al sistema judicial para reclamar la restitución de sus derechos.

 

En definitiva, deben emprenderse programas y políticas para terminar con la violencia contra las viudas y sus hijos, mitigar su pobreza, ofrecerles educación y otras formas de ayuda. Estos programas deben incluirse en el contexto de los planes de acción para acelerar el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

 

En situaciones posteriores a un conflicto, se debe convocar a las viudas para que participen plenamente de los procesos de reconciliación y consolidación de la paz con el fin de garantizar que contribuyan a la paz y seguridad sostenibles.

 

Foto: T E

 

Y en el contexto de COVID-19, las viudas no deben quedarse fuera de nuestro trabajo para “reconstruir mejor”. Asegurémonos de que nuestra recuperación priorice sus necesidades únicas y apoye a las sociedades para que sean más inclusivas, resistentes e iguales para todos.

 

Poco o ningún acceso a créditos o a otros recursos económicos, ni siquiera para el cuidado de los hijos o la educación.

 

Limitados o nulos derechos a heredar o a la propiedad de la tierra, según la tradición y la ley religiosa.

 

Dependientes de la caridad de los parientes de su esposo.

 

En India, sus familiares les quitan las propiedades y ellas se quedan en la calle, lo que las lleva a buscar trabajos informales como empleadas domésticas, a mendigar o a prostituirse.

 

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En ciertos casos, las viudas pueden pasar a ser responsables de las deudas de su esposo fallecido. Especialmente en África y Asia, las viudas son víctimas de la violencia a nivel físico y mental (inclusive el abuso sexual), debido a las disputas por la herencia, la tierra y la propiedad.

 

Se fuerza a las mujeres a participar en prácticas tradicionales perjudiciales, degradantes e incluso peligrosas como parte de los rituales de sepultura y duelo. Por ejemplo, en determinados países, se obliga a las viudas a beber el agua con la que se ha lavado los cadáveres de sus esposos. Los rituales de duelo también pueden implicar tener relaciones sexuales con sus parientes varones, afeitarse el cabello y escarificación. Nutrición deficiente, viviendas inapropiadas y vulnerabilidad ante la violencia, conjuntamente con la falta de acceso a la atención médica.

 

La salud sexual y reproductiva de las viudas pueden quedar desatendida.

 

Las viudas son particularmente vulnerables frente al VIH y SIDA. Posiblemente, no se informe a las mujeres de que la causa del fallecimiento de su esposo esté relacionada con el SIDA y se las somete a un ritual de purificación manteniendo relaciones sexuales con sus parientes hombres. La inseguridad económica que sufren las lleva en ocasiones a convertirse en trabajadoras sexuales. Una gran cantidad de mujeres quedan viudas debido a un conflicto armado. En ciertas partes del este de la República Democrática del Congo, por ejemplo, alrededor del 50% de las mujeres son viudas, a la vez que se estima que existen tres millones en Iraq y más de 70 000 en Kabul (Afganistán).

 

Las viudas tienen que cuidarse a sí mismas y a sus hijos en sus países, en los campos de refugiados o en los países de asilo.

 

Trauma durante y después del conflicto: muchas han visto cómo sus esposos eran torturados o sufrían un trato cruel e inhumano. Las viudas mismas pueden ser víctimas de violencia en relación con los conflictos -lo que incluye la violencia sexual-, pudiendo ser violadas, mutiladas e infectadas de VIH.

 

*Especial de la Organización de las Naciones Unidas.

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