Falleció Mario Álvaro Cartagena López, luchador social y militante de las libertades democráticas

 

  • Siempre solidario con las causas justas apoyó movimientos obreros, estudiantiles y de familiares víctimas de la violencia
  • Fue uno de los sobrevivientes de la guerrilla de los años setentas
  • Como otros militantes sociales sufrió la persecución, prisión, torturas y la desaparición forzada por parte del Estado mexicano

 

Foto: Internet

José Luis CAMACHO LÓPEZ.- En el Salón Adolfo López Mateos, el domingo 22 de septiembre de 2019, uno los “muchachos valientes” que tomaron Los Pinos, guerrilleros de las décadas de los sesenta y setenta, era Mario Álvaro Cartagena López, mejor conocido como “El Guaymas”, quien al ver el gentío en ese espacio de la que fuera la casa presidencial hasta el gobierno priista de Enrique Peña Nito, exclamó a todo pulmón: “está llenó de puros rojillos”.

 

Cartagena López falleció de un paro cardiaco a los 69 años la mañana del martes 13 de julio en una cirugía de emergencia. Fue militante del Frente Estudiantil Revolucionario y de la Liga Comunista 23 de Septiembre. En sus últimos años miembro activo del Comité 68 Pro Libertades Democráticas. Como otros militantes sociales sufrió la persecución, prisión, torturas y la desaparición forzada por parte del Estado mexicano, destacó el Comité 68 Pro Libertades Democráticas, Jóvenes ante la Emergencia Nacional, familiares y amigos que dio a conocer su fallecimiento.

 

Le decían “El Guaymas” porque nació en el puerto de Guaymas, Sonora, en 1952. Muy joven, a los 22 años, se incorporó a la guerrilla de La Liga Comunista 23 de Septiembre. Tras ser detenido el 5 de abril de 1978 en la Colonia Del Valle en un enfrentamiento con la policía y ser herido de siete impactos, la Brigada Blanca, el aparato policiaco más represivo de la policía secreta mexicana, lo retuvo en el Campo Militar número Uno. En el Hospital Militar le fue amputada la pierna izquierda. Sobrevivió y salió con vida del Campo Militar tras ser víctima de torturas durante 25 días.

 

Mario Álvaro Cartagena López. Foto: Internet

En 1978 fue liberado por la Ley de Amnistía de 1978. Amnistía Internacional fue una de las organizaciones que reclamó al gobierno mexicano que fuera presentado en vida.

 

Su última actividad de militante fue el lunes 12 de julio, al solidarizarse, un día antes de fallecer, con la Revolución Cubana ante la embajada de Cuba en la capital mexicana.

 

Cartagena López, esa mañana del domingo 22 de septiembre de 2019, celebraba estar en esa insólita reunión de ex guerrilleros, en esa sede ex presidencial de Los Pinos, desde donde en los años de la “guerra sucia” se expidieron las órdenes para perseguir con toda la fuerza del Estado, a quienes, mujeres y hombres, combatieron levantados en armas al rígido y autoritario gobierno mexicano de los años sesenta y setenta, los años más crudos de la represión contra los disidentes que después de 1968 no vieron otra salida que crear las guerrillas urbanas.

 

“El Guaymas” junto con familiares y simpatizantes de esos sobrevivientes sociales se aglomeraron en ese espacio del Salón Adolfo López Mateos, de esa casa que fuera residencia del presidencialismo mexicano omnímodo, omnisciente y omnipresente; se reunieron para reivindicar sus luchas sociales en aquel México autoritario, donde su única opción fueron las armas como “una forma de lucha social de los oprimidos frente a la explotación, la desigualdad, la injusticia”.

 

“De Madera a Los Pinos”, decía una inscripción en una de las pantallas colocadas en ese salón, una larga marcha hacia Los Pinos donde fue posible esta simbólica toma por la convocatoria del Comité Organizador del Premio Nacional Carlos Montemayor, un escritor que hizo de la literatura un nuevo tipo de periodismo al indagar sobre las causas e historias de las guerrillas en México, en los estados de Chihuahua, su tierra de origen y en el convulsivo, hasta ahora, estado de Guerrero.

 

Foto: Internet

 

Ahí, en ese Salón que perdió toda su antigua y solemne vestimenta de rígida solemnidad de los presidentes del PRI y del PAN, en la víspera de la fecha de cumplir 54 años, de aquel 23 de septiembre de 1965, el día en que un grupo de muchachos se atrevieron con escaso e improvisado armamento a desafiar al ejército federal mexicano, al atacar un cuartel militar en Madera, un poblado del norteño estado de Chihuahua, se reconoció la gesta social de Florencio Lugo Hernández y Francisco Ornelas Gómez, dos sobrevivientes de los trece muchachos que formaron el Grupo Popular Guerrillero (GPG), la primera guerrilla mexicana de la segunda mitad del siglo XX mexicano.

 

Ahí estaba en ese acto, presente “El Guaymas”, quien en más de una ocasión burló la muerte, para recordar a 13 jóvenes, que como él tomaron las armas y realizaron el temerario ataque al Cuartel Madera del estado de Chihuahua, de esa guerrilla que tomaría luego el nombre de Liga Comunista 23 de Septiembre. En ese ataque de esos trece jóvenes, ocho de esos jóvenes fueron muertos y solamente cinco lograron salir ilesos, entre ellos Florencio Lugo Hernández y Francisco Ornelas Gómez, dos sobrevivientes del Grupo Popular Guerrillero (GPG).

 

Entre esos jóvenes muertos se encontraban Pablo Gómez Ramírez, quien nació en 1926, era el único de 40 años; Arturo Gámiz García, había nacido en 1941, ellos dos de profesión maestros, quienes ya habían militado en el Partido Popular Socialista. Otros fueron Oscar Sandoval Salinas, Emilio Gámiz García, hermano de Arturo; Miguel Quiñones Pedroza, Rafael Martínez Valdivia, Salomón Gaytán y Antonio Scobell Gaytán.

 

Foto: Internet

 

A “El Guaymas”, quien perteneció a la Liga Comunista 23 de Septiembre en memoria de ese sacrificio, los recordó ese domingo 22 de septiembre de 2019. Jóvenes cómo que como él, figuran ahora en la memoria de una de las etapas del México del estado anticomunista autoritario. El 19 de enero ese joven guerrillero fue encarcelado el 19 de enero de 1974, dos años después en una audaz acción, el 22 de enero de 1976 se fugó del penal de Oblatos, Jalisco.

 

Para el Comité 68 Pro Libertades Democráticas, Jóvenes ante la Emergencia Nacional, familiares y amigos, Cartagena López fue siempre un mexicano “comprometido con todas las luchas del pueblo mexicano por su liberación fue parte de un sinfín de iniciativas revolucionarias. Siempre solidario con las causas justas apoyó movimientos obreros, estudiantiles y de familiares víctimas de la violencia. Con el alzamiento zapatista se volcó por completo a acompañarle. A todas partes iba, con su par de muletas, llevando el compromiso, testimonio y voluntad de cambiar este mundo y barrer con todas las injusticias”.

 

Para el Comité ¡Eureka! de Rosario Ibarra “si hubo alguien en esta afanosa lucha que siempre mantuvo la esperanza y franqueó la adversidad con buen humor y gran entereza fue el querido Guaymas. Mario Álvaro Cartagena López salió avante de las balas, la tortura y la prisión. Orgulloso siempre de sus cicatrices y de su pasado guerrillero y revolucionario, quien siguió sus convicciones y pudo cumplir con un deber. Eternamente ufano de su familia, fue un privilegio compartir con él muchos momentos en esta vida. Su muerte, inesperada y prematura, nos causa una infinita y profunda pena que, como tantas otras, ya no se irá”.

 

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