El padecimiento que roba independencia y dignidad a las personas mayores

 

  • Es la nueva epidemia del siglo XXI
  • “El mundo está fallando a las personas con demencia, y eso nos perjudica a todos”: OMS
  • En México se estiman 900 mil personas que padecen Alzheimer esporádico, la forma más común de los padecimientos mentales

 

Foto: T E

 

Sofía MANCEBO. La enfermedad de Alzheimer es la nueva epidemia del siglo XXI, llega aparecer a partir de los 35 años. No hay datos duros. Cuando se trata de personas mayores con padecimientos mentales existe una ausencia de reconocimiento de sus hijos, hijas, nietos o nietas; hay familias que optan por excluirlas, abandonarlas en la vía pública o enviarlas a sitios, residencias y asilos donde, en la mayoría de los casos no existe experiencia médica para tratarlos con dignidad y adecuadamente.

 

En México es uno de los padecimientos en las personas mayores que causa en las familias zozobra, desarticulación y discriminación de las víctimas de esta enfermedad para la cual no existe aún medicamentos que detengan los procesos de esta enfermedad identificada en gran parte como Alzheimer.

 

María del Carmen Cárdenas Aguayo, experta universitaria, insiste en un informe de la importancia del conocimiento sobre el Alzheimer ya que con frecuencia se maltrata a quienes lo padecen. De ahí, agrega, de la necesidad de crear conciencia en la sociedad y que se conozca más en qué consiste y cómo se puede prevenir o retrasar su progreso para mejorar la calidad de vida de los individuos y que sean respetados.

 

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Para la científica mexicana Cárdenas Aguayo existen una serie de factores de riesgo para padecer la enfermedad y otros tipos de demencia, entre ellos el sedentarismo, obesidad, consumo de comida chatarra, diabetes, estrés, insomnio, depresión, alcoholismo, tabaquismo, baja escolaridad y contaminación ambiental, además de la edad, la cual es el principal factor de riesgo.

 

La científica universitaria teme que el número de casos podría ser mayor en el futuro cercano debido a la pandemia de la COVID-19, toda vez que los adultos mayores de 65 años que padecieron formas graves, tienen mayor probabilidad de desarrollar una demencia tipo Alzheimer, porque el virus SARS-CoV-2 puede afectar el sistema nervioso provocando inflamación, la cual está relacionada con la neurodegeneración.

 

La demencia en las personas mayores está causada por una serie de enfermedades y lesiones que afectan al cerebro, como la enfermedad de Alzheimer o la apoplejía. Afecta a la memoria y a otras funciones cognitivas, así como a la capacidad de realizar tareas cotidianas, cita un informe de la Organización Mundial de la Salud sobre la situación mundial de la respuesta de salud pública a la demencia.

 

En el informe se destaca la urgente necesidad de reforzar el apoyo a nivel nacional en lo que respecta tanto a la prestación de atención a las personas con demencia como al apoyo a las personas que prestan esa atención en entornos formales e informales.

 

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Para la OMS la atención que necesitan las personas con demencia incluye atención primaria de la salud, atención especializada, servicios comunitarios, rehabilitación, cuidados de larga duración y cuidados paliativos.

 

Este informe da cuenta de que solamente una cuarta parte de los países del mundo cuenta con una política, estrategia o plan nacional de apoyo a las personas con demencia y sus familias.

 

“La demencia roba a millones de personas sus recuerdos, su independencia y su dignidad, pero también nos arrebata a los demás a las personas que conocemos y amamos,” dijo el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

Y advirtió el titular de la OMS: “El mundo está fallando a las personas con demencia, y eso nos perjudica a todos. Hace cuatro años, los gobiernos acordaron una serie de metas claras para mejorar la atención de la demencia. Pero las metas por sí solas no son suficientes. Necesitamos una acción concertada para garantizar que todas las personas con demencia puedan vivir con el apoyo y la dignidad que merecen”.

 

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La mitad de estos países se encuentran en la Región Europea de la OMS, y el resto se reparte entre las demás regiones. México, puede estar entre los países que no cuentan con una política pública de grandes alcances sobre los padecimientos mentales en las personas mayores, más allá de los esfuerzos titánicos que realiza el Instituto Nacional de Geriatría con escasos recursos para influir en las políticas públicas de salud de todo el país en la atención de padecimientos que afectan a parte de la población de personas de más de 60 años.

 

En México se estima que aproximadamente 900 mil personas padecen Alzheimer esporádico, la forma más común de los padecimientos mentales, mencionó en un informe María del Carmen Cárdenas Aguayo, titular del Laboratorio de Reprogramación Celular y Enfermedades Crónico-Degenerativas del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la UNAM.

 

Esta cifra, advirtió la especialista mexicana, podría elevarse a un millón debido a que una cantidad importante de casos no se reportan en los sistemas de salud, dijo Cárdenas Aguayo al referirse a los casos oscuros que ocultan las familias por falta de recursos, información, aceptación o temor a estigmas sociales por parte de vecinos y en las mismas familias.

 

Según el informe, el número de personas que viven con demencia está creciendo: la OMS calcula que más de 55 millones de personas (el 8,1% de las mujeres y el 5,4% de los hombres mayores de 65 años) viven con demencia. Se calcula que esta cifra aumentará a 78 millones para 2030 y a 139 millones para 2050.

 

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Alzheimer’s Disease International espera que para 2030 solamente sobre el Alzheimer existan 65.7 millones casos y poco más de 115 millones para 2050, de acuerdo con el organismo internacional.

 

La OMS insiste en la necesidad de un compromiso renovado por parte de los gobiernos. Para esta organización global aunque la mayoría de los países (89%) que proporcionan información al Observatorio Mundial de la Demencia de la OMS dicen que proporcionan algunos servicios comunitarios para la demencia, el nivel de prestación es mayor en los países de ingresos altos que en los de ingresos bajos y medios.

 

La medicación para la demencia, los productos de higiene, las tecnologías de asistencia y las adaptaciones domésticas también son más accesibles en los países de ingresos altos, con un mayor nivel de reembolso, que en los países de ingresos bajos, señala el informe de la OMS.

 

Cárdenas Aguayo menciona que la demencia de mayor prevalencia a nivel global y afecta más a la población femenina que a los varones. De cada 100 individuos con esta enfermedad, 60 son mujeres; existen varias hipótesis al respecto, entre ellas la longevidad de este grupo poblacional, así como su relación con los estrógenos.

 

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En ocasión del Día Mundial del Alzheimer que se conmemora cada 21 de septiembre, Cárdenas Aguayo explica que 70 por ciento de las demencias son del tipo Alzheimer, caracterizadas por el deterioro cognitivo que va menguando la calidad de vida del paciente y lo hacen dependiente de un cuidador.

 

La especialista precisa que en más de 99 por ciento de los casos son del tipo esporádico, no tienen un componente genético y suele aparecer a partir de los 65 años de edad con afectación progresiva y sólo uno por ciento es considerado de tipo familiar o genético. Se presenta de los 35 a 40 años, y suele ser más agresiva, advierte.

 

En ambos casos, dice Cárdenas Aguayo el tiempo de sobrevida máxima es de 10 años a partir del inicio del padecimiento. Se trata de mutaciones particulares en genes que tienen que ver con la agregación de proteínas (PSEN1, PSEN2 y APP), en particular del péptido beta amiloide, precisa.

 

Los indicadores de los síntomas

 

Para esta experta de la UNAM entre los indicadores de los síntomas cognitivos se encuentran las alteraciones en la memoria y en el lenguaje. “Los primeros se caracterizan por la presencia de olvidos frecuentes, pérdida de objetos o su colocación en lugares inadecuados, repetición de preguntas e historias. Lo anterior se debe a que la región cerebral que está afectada es el hipocampo, área responsable del aprendizaje y la memoria a corto plazo, encargada de elaborar y almacenar nueva información”.

 

Cárdenas Aguayo resalta que se tiene conocimiento de que una menor escolaridad representa mayor riesgo de desarrollo de Alzheimer. En México existe un número importante de personas con bajos niveles de estudios, lo que genera menor reserva cognitiva, término que se refiere a la acumulación de la experiencia y la estimulación de las capacidades mentales a lo largo de la vida.

 

Si se presenta esta enfermedad las conexiones sinápticas son destruidas, y si son pocas con mayor rapidez se manifestará esta demencia, advierte la experta. En cambio, prosigue, si existe una reserva cognitiva puede retrasarse un poco la edad de inicio.

 

“Lo que se sabe por los estudios que se han realizado es que si se tiene una escolaridad alta y una susceptibilidad a esa enfermedad, por lo menos sus síntomas no se van a manifestar a una edad relativamente temprana, sino por arriba de los 80 años”.

 

Cárdenas Aguayo destaca que a 115 años de diagnosticarse el Alzheimer no existe hasta el momento cura ni tratamientos específicos, el único diagnóstico certero es post mortem, detectando los dos tipos de lesiones histopatológicas en el cerebro: acumulación de placas neuríticas del péptido beta-amiloide y de marañas neurofibrilares de proteína tau, y haciendo su correlación con los datos clínicos de los pacientes, como son las pruebas cognitivas.

 

E insiste en que se requiere más investigación para desarrollar nuevos métodos diagnósticos, sobre todo tempranos que mejoren la calidad de vida y retrasen el progreso de la pérdida neuronal.

 

De acuerdo con sus investigaciones de Cárdenas Aguayo esta enfermedad inicia 30 años antes de que aparezcan los síntomas y en el caso de Alzheimer esporádico comienzan a partir de los 65 años de edad, “significa que desde los 35 años empiezan a formarse agregados patológicos en el cerebro, si a esa edad se modifican estilos de vida y los individuos se vuelven más saludables, con seguridad habrá un retraso en el desarrollo del padecimiento y probablemente, en caso de manifestarse la enfermedad, sería a una edad mucho más avanzada”.

 

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Sin embargo, tampoco implica que al llegar a esa etapa de la vida las personas desarrollen Alzheimer. Se puede envejecer de manera saludable al conservar buenos hábitos que promuevan la actividad cognitiva, así como un adecuado estilo de vida y cuidado de la salud mental.

 

Dietas saludables

 

La experta universitaria señala que para prevenir el desarrollo de la enfermedad debemos llevar una dieta saludable que incluya frutas y verduras, sobre todo aquellas con más antioxidantes como frutos rojos, jitomate, brócoli, lechuga; semillas tales como nueces, almendras; aceite de oliva, pescados, sobre todo rojos como salmón por su contenido de omega 3; o bien, una cucharada diaria de chía, equivalente a cuatro mil unidades del ácido graso, lo que podría propiciar el funcionamiento óptimo de nuestras neuronas.

 

Además, realizar, dice esta experta en su informe, al menos, 20 minutos diarios de actividad física como caminar, y si es con compañía mejor; tocar un instrumento, aprender un nuevo idioma, estudiar los temas que nos gusten, practicar juegos de estimulación cognitiva.

 

Lo que se busca es mantener la salud cardiovascular y cerebral, dice finalmente en su informe.

 

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