En México, una de cada tres mujeres adultas mayores víctimas de diversas violencias

 

  • Más de dos millones 740 mil mujeres de 60 años y más las sufren
  • Las mujeres adultas mayores en pobreza y por su edad, son un grupo altamente vulnerable
  • Los principales perpetradores de agresiones contra estas mujeres suelen ser su pareja, hijos, nietos u otras personas

 

Foto: Internet

 

Susana SÁNCHEZ.-Desde 2019, en el Senado de la República se tiene documentado que una de cada tres mujeres adultas mayores mexicanas, de más de 60 años, sufren agresiones físicas y psicológicas, sobre todo las que se encuentran en mayor condición de pobreza.

 

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) documenta que las mujeres “más mayores” junto con las niñas particularmente son más vulnerables y coincide con el dato del Senado de la República de que de cada tres mujeres de más de 60 años con víctimas de alguna forma y tipo de violencias y ha sufrido abusos a lo largo de sus vidas.

 

Para la ONU la impunidad prevalece en los casos de violencias de género contra las mujeres adultas mayores, sobre todo durante la pandemia. Las mujeres de más de 60 años difícilmente recurren a realizar denuncias por la proximidad con sus victimarios, regularmente familiares cercanos.

 

El Senado mexicano señala que los principales generadores y perpetradores de agresiones contra ellas suelen ser su pareja, hijos, nietos u otras personas. En 2019, “de mil 800 denuncias por violencia, el 36 por ciento fue por agresiones familiares, 25 por ciento por delitos graves, 23 por ciento por amenazas y uno por ciento por violencia sexual”, denunció el senador Joel Padilla Peña, del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo.

 

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Desde entonces no hay datos de denuncias en las ahora Fiscalías.

 

El Padrón Electoral al mes de noviembre de 2021 destaca que el 52 por ciento de las 16 millones 657 mil 469 personas de más de 60 años que solicitaron su credencial de elector, el 52 por ciento son mujeres, más de ocho millones 320 mil mujeres.

 

De ese dato, de acuerdo al Senado de la República si una de cada tres mujeres adultas mayores son víctimas de algún tipo de violencia física o psicológica o ambas, aproximadamente dos millones 740 mil son las mujeres adultas mayores violentadas en su integridad y derechos humanos.

 

Desde la tribuna de esa colegisladora, Padilla Peña advirtió en esa ocasión que las mujeres adultas mayores en situación de pobreza y por su edad, son un grupo altamente vulnerable.

 

Para el Senado mexicano, “en los últimos años la violencia contra las personas mayores se ha considerado como un importante problema de salud pública”.

 

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Sin embargo, hasta la fecha no existen los instrumentos concretos jurídicos aplicables determinados que eviten las violencias que sufren ese sector de la población nacional, a pesar de existir organismos en los aparatos burocráticos de los gobiernos federal y estatales como los Institutos Nacionales y locales de mujeres y las Comisiones de Derechos Humanos en cada entidad de la República.

 

Padilla Peña propuso un proyecto de decreto que reforma y adiciona diversas disposiciones de la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, insuficientes para transparentar y disminuir los actos de violencia contra las mujeres adultas mayores.

 

Esta Legislación plantea diversos tipos de violencias contra las mujeres mexicanas:

 

La violencia psicológica: Es cualquier acto u omisión que dañe la estabilidad psicológica, que puede consistir en: negligencia, abandono, descuido reiterado, celotipia, insultos, humillaciones, devaluación, marginación, indiferencia, infidelidad, comparaciones destructivas, rechazo, restricción a la autodeterminación y amenazas, las cuales conllevan a la víctima a la depresión, al aislamiento, a la devaluación de su autoestima e incluso al suicidio;

 

La violencia física: Es cualquier acto que inflige daño no accidental, usando la fuerza física o algún tipo de arma u objeto que pueda provocar o no lesiones ya sean internas, externas, o ambas;

 

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La violencia patrimonial: Es cualquier acto u omisión que afecta supervivencia de la víctima. Se manifiesta en: la transformación, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, documentos personales, bienes y valores, derechos patrimoniales o recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades y puede abarcar los daños a los bienes comunes o propios de la víctima;

 

Violencia económica: Es toda acción u omisión del Agresor que afecta la supervivencia económica de la víctima. Se manifiesta a través de limitaciones encaminadas a controlar el ingreso de sus percepciones económicas, así como la percepción de un salario menor por igual trabajo, dentro de un mismo centro laboral;

 

La violencia sexual: Es cualquier acto que degrada o daña el cuerpo y/o la sexualidad de la Víctima y que por tanto atenta contra su libertad, dignidad e integridad física. Es una expresión de abuso de poder que implica la supremacía masculina sobre la mujer, al denigrarla y concebirla como objeto, y

 

Además cualesquiera otras formas análogas que lesionen o sean susceptibles de dañar la dignidad, integridad o libertad de las mujeres.

 

El maltrato y la agresión son sombras que laceran a las féminas simplemente por su condición de ser mujer, dijo hace más de dos años el senador del Partido del Trabajo, uno de los partidos aliados del Movimiento de Regeneración Nacional que gobierna el país.

 

“En México una de cada tres mujeres adultas mayores ha sufrido algún tipo de violencia”, dijo el legislador en ese entonces desde la tribuna del Senado de la República al insistir en hacer visible las violencias contra ese grupo de mujeres mexicanas y erradicarlas.

 

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La propuesta del Senador del Partido del Trabajo se orientaba a crear un modelo “de atención, prevención y sanción a la violencia”, que incluyeran programas de capacitación dirigidos a las familias y personas y se ejerzan tareas de cuidado domiciliario, con el objetivo a de prevenir escenarios de violencia en el hogar contra las mujeres de más de 60, con alguna discapacidad, niñas o de las mujeres indígenas.

 

El legislador petista insistió en que esa ley se hiciera referencia a la violencia contra las mujeres mayores, “debido a que son un grupo que es triplemente vulnerable, por sus condiciones de mujer, edad y pobreza”.

 

Sin embargo, en la citada Ley no existe una referencia específica para las mujeres de más de 60 años que sufren violencias, no obstante formar parte de una de las más numerosas poblaciones de las mujeres mexicanas y las más vulnerables por mayores limitaciones para enfrentar las violencias que sufren.

 

Padilla Peña manifestó en 2019 que las mujeres de más de 60 años estaban expuestas a ser violentadas por su edad. Se vuelven, dijo, “más vulnerables debido a la disminución de sus capacidades físicas, por padecer enfermedades crónico-degenerativas y en algunas ocasiones por su bajo poder adquisitivo, estar solas o por tener que vivir en dependencia de sus hijos”.

 

Desde entonces, el legislador advirtió que en México no se quería ver y conocer la situación de desigualdad, maltrato, discriminación y violencia que viven día a día las mujeres adultas en nuestro país.

 

Joel Padilla recordó que la Organización Mundial de la Salud señalaba que la violencia es grave, ya que puede provocar discapacidades, secuelas psicológicas de larga duración, o secuelas físicas. Incluso, añadió, expone que las personas mayores, víctimas de maltrato, tienen la probabilidad de morir más rápido de las que no sufren maltrato.

 

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A propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, recordado el 25 de noviembre pasado, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presentó una serie de estadísticas sobre la violencia que sufren las mujeres mexicano, pero en ningún caso se especifica la relacionada con las mujeres de más de 60 años:

 

  • En 2021, 20% de mujeres de 18 años o más reportó percepción de inseguridad en casa.
  • En 2020, 10.8% de los delitos cometidos en contra de las mujeres fue de tipo sexual.
  • En el mismo año, 23.2% de las defunciones por homicidio de mujeres ocurrieron en la vivienda.

 

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos tampoco hace referencias específicas sobre las violencias contra las mujeres adultas mayores no obstante que manifestó cifras de además de los diez mil 395 casos de mujeres asesinadas en México, registrados entre enero de 2019 y el 30 de septiembre del año en curso, de los cuales siete mil 765 fueron presuntos homicidios culposos y dos mil 630 presuntos feminicidios.

 

El gobierno mexicano tiene identificadas las principales formas de violencia que sufren las mujeres en el país: violencia psicológica (38%), violencia sexual (29.7%), violencia física (26.3%), abandono o negligencia (4.5%) y violencia económica (1.6%).

 

Liliana Giraldo Rodríguez desde 2010, una de las expertas que ha hecho estudios sobre las violencias que padecen las personas de más de 60 años, documentó que el maltrato de diverso tipo a las mujeres adultas mayores de la Ciudad de México, ocupaba el 18.4 por ciento en una encuesta, mayor a la de los hombres.

 

Para la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) “la tolerancia social e institucional, la impunidad y la dificultad para acceder a servicios de salud y de justicia oportunos y de calidad, entre otros factores, contribuyen a que todas las formas de violencia contra las mujeres ocurran y se perpetúen”.

 

La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer emitida por la Asamblea General de la ONU en 1993, define la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.

 

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