Carmela, invisible y madre de nadie

En una ruinosa finca, una anciana vive abandonada por sus hijos e instituciones públicas de asistencia

SLP  ABRIL 2015 3:00

Aimee Torres / Pulso

carmela

Se llama Carmela Mata, tiene más de 80 años de edad y aunque tiene hijos, hoy vive abandonada por ellos y las instituciones públicas, habita entre desechos de comida en un par de cuartitos que carecen de energía eléctrica, agua entubada y de sanitario

Su vivienda se ubica a unos metros del primer cuadro de la ciudad, pese a ello su condición parece invisible para instituciones como la Procuraduría de la Defensa del Menor, la Mujer, la Familia y el Adulto Mayor, (Prodem) o el DIF municipal donde muchas veces los adultos mayores son sólo una cifra o parte de un discurso.

Doña Carmela Mata seguramente no lo sabe, pero la Ley de las Personas Adultas Mayores para el Estado de San Luis Potosí le reconoce en su artículo sexto derechos como el acceso a la salud, la alimentación, la vivienda, la seguridad social, la protección por parte de la comunidad, la familia y la sociedad, así como por parte del estado.

Y los legisladores que elaboraron dicha ley no escatimaron, los adultos mayores también tienen derecho “a ser protegidos por los programas de asistencia social para tener acceso a una casa hogar, albergue, estancia permanente u otras alternativas de atención integral, siempre que se trate de personas sujetas de asistencia social, en los términos contemplados en la ley de la materia”.

Lo que sí olvidaron es vigilar que la ley se cumpliera, así como lo olvidaron la Prodem, el DIF, la Secretaría de Salud, la Secretaría de Desarrollo Social y una larga lista de instituciones con presupuestos anuales millonarios.

En la esquina de la avenida Damián Carmona y la calle Aquiles Serdán, donde vive doña Carmela, las paredes son de adobe y se caen a pedazos, la falta de higiene se percibe a la vista y el olfato. Ella apenas se puede mover.

Platicar con ella es difícil porque a sus más de ochenta años refiere situaciones inverosímiles, dice encontrarse sola en esos momentos porque está esperando a su madre que salió, que su madre se dedica a atender partos y que está por regresar a su casa.

Los vecinos, aunque se muestran solidarios y preocupados poco pueden hacer por ella, cuentan de algunos hijos que rara vez la visitan, que doña Carmela sale a pedir caridad a la puerta de su vivienda.