‘¿Se puede escribir de esta manera, de estos asuntos?’

  • Gustavo Sainz mostró que sí y por ello será recordado en el Palacio de Bellas Artes
  • El domingo 20 de septiembre a las 12:00 horas en la Sala Manuel M. Ponce del recinto de mármol
  • Gustavo Sainz no solo es su literatura personal, sino también su colaboración a la difusión y al fortalecimiento de la cultura nacional: Ignacio Trejo Fuentes

gustavo sainz

Gustavo Sainz, narrador, ensayista y difusor de la literatura en México, será recordado en un acto que contará con la presencia de Ignacio Trejo Fuentes, Luz Elena Gutiérrez de Velasco, Hernán Lara Zavala y Sara Poot Herrera como moderadora. La cita es el domingo 20 de septiembre al mediodía en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

Han transcurrido alrededor de tres meses desde el fallecimiento de Gustavo Sainz (Ciudad de México, 1940), ocurrido el pasado 26 de junio en la ciudad estadunidense de Bloomington, Indiana. La importancia de su obra lo ha llevado a ser una figura clave de la literatura mexicana, porque junto con José Agustín y Parménides García Saldaña renovó la narrativa mexicana en la segunda mitad del siglo XX.

Ignacio Trejo Fuentes comentó en entrevista con la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) que Gustavo Sainz incorporó nuevas temáticas al llevar a los jóvenes urbanos a la novela y el cuento. “Antes no existía eso. Parece asombroso pero era así. Su primera novela, Gazapo (1965), tiene una estructura técnicamente llamativa hasta la fecha. Después fue evolucionando y experimentó otros temas y estéticas”, refirió

Gustavo Sainz publicó más de 20 libros, entre los que sobresalen La princesa del Palacio de Hierro(1974) –con el que obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia–, Obsesivos días circulares (1969),Compadre Lobo (1977), A la salud de la serpiente (1991), La novela virtual (1999) o A troche y moche (2003), que obtuvo el Premio Nacional de Narrativa Colima para Obra Publicada.

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“Creo que Sainz ha sido el mayor experimentador de las formas narrativas de la literatura no solo mexicana, sino hispanoamericana. Libros como A la salud de la serpienteSalto de tigre blanco (1998) y La muchacha que tenía la culpa de todo (1995) son difíciles de comprender para el común de los lectores. Sin embargo, por su estructura, técnica y lenguaje, son perfectos”.

Ignacio Trejo indicó que en la década de los sesenta la literatura mexicana se refrescó con la publicación de Gazapo de Sainz; La tumba (1964) de José Agustín y Pasto verde (1968) de García Saldaña. A estos autores, Margo Glantz los bautizó como la generación de la Onda, nombre que rechazaron. “Los críticos serios entre comillas decían: ‘Esto no es literatura, no interesa’. Sin embargo, era algo muy importante: estaban abriendo puertas que después serían aprovechadas por muchos autores.

“Sus jóvenes lectores se preguntaban: ‘¿Se puede escribir de esta manera, de estos asuntos?’. Sí, sí se puede y vean cómo funciona. Tuvieron público lector tremendo. Sin la presencia previa de GustavoSainz y los ya mencionados no se pueden explicar libros posteriores como Chin Chin el teporocho(1971) de Armando Ramírez y El vampiro de la colonia Roma (1979) de Luis Zapata”.

El narrador y crítico literario Ignacio Trejo Fuentes destacó la importancia de recordar a GustavoSainz, no solo por la importancia de su obra narrativa, sino por su labor como difusor de la cultura en varias de sus manifestaciones. “En la entonces Dirección de Literatura del INBA inauguró la librería del Palacio de Bellas Artes e hizo la publicación La semana de Bellas Artes, que fue importantísima. Se regalaba los miércoles, encartada en cuatro o cinco periódicos de circulación nacional, con un tiraje de 300 mil ejemplares.

“Gustavo Sainz inventó algo que ahora parece asombroso que no existiera: las presentaciones de libros que conocemos en estos días. Antes, si un autor publicaba su novela, invitaba a sus amigos y a su familia a su casa o a un bar y nada más. No había prensa, por ejemplo, ni otro público. Gustavo ideó las presentaciones en el Palacio de Bellas Artes y en distintos recintos, de jóvenes autores, de primeros autores y también de figuras consagradas”.

Gustavo Sainz vivió los últimos años de su vida en Estados Unidos, donde se desempeñó como profesor universitario y publicó parte de su obra, sin dejar de tratar asuntos mexicanos.

Ignacio Trejo Fuentes subrayó la relevancia de recordar toda su labor literaria y cultural: “Gustavo Sainz no solo es su literatura personal, sino también su colaboración a la difusión y al fortalecimiento de la cultura nacional. Este tipo de contribuciones son en realidad importantes”, concluyó.