Museo de esperpentos y ensayos en prosa bárbara, en el Palacio de Bellas Artes

  • Se presentará  una selección de la obra del poeta estridentista Josué Mirlo acompañada de ensayos analíticos de diversos especialistas, este miércoles 30 de septiembre a las 19:00 horas en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes
  • “Josué Mirlo era un cazador de sus propios asombros ante el deslumbramiento de las cosas de todos los días; la poesía es maravillosa porque se da por elección popular, no por la publicidad del mercado. Eso hace que circule y permanezca en el tiempo”. Pedro Salvador Ale

Museo de esperpentos y ensayos en prosa bárbara es una selección de la obra del poeta estridentista Josué Mirlo acompañada de ensayos analíticos de diversos especialistas con un acercamiento histórico-poético que rescata a este extraordinario autor autodidacta para destacar su nombre en el mapa literario de nuestro país.

Los poetas Adriana Tafoya, Pedro Salvador Ale, Hortensia Carrasco Santos y Andrés Cisneros de la Cruz presentarán el volumen el miércoles 30 de septiembre a las 19:00 horas en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes.

El estridentismo fue un movimiento de vanguardia que rompió con el lenguaje poético de un romanticismo tardío en México. Así lo describió el poeta Pedro Salvador Ale en entrevista para la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA)

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‘Le gran adieu’, Leonora Carrington

Adriana Tafoya agregó que este movimiento urbano poseía una conciencia social latente sin perder el ojo mexicano de la construcción de una identidad basada en la reflexión de lo onírico y del lenguaje desde lo cotidiano.

“Mirlo fue más bien un poeta de entre vanguardias; no fue estridentista, porque su poética era bucólica. De algún modo el estridentismo fue una fuente para él, para desdoblar una estética del absurdo. La particularidad de su obra es la síntesis de sus influjos. Logró darnos una obra muy personal, más allá del existencialismo y del estridentismo mismos”, declaró Tafoya.

A decir de Pedro Salvador Ale, Josué Mirlo fue un poeta que sentía su terruño y le daba identidad a través de su obsesión poética por el paisaje, mientras que para Adriana Tafoya siempre fue fiel a su flujo lingüístico: un autor que aceptó la finitud de lo inmortal.

Entre los temas que aparecen en la obra del poeta nacido en Capulhuac, Estado de México, se encuentran desde un paisaje al que daba una vida poética, un sentido de asombro infantil, hasta aspectos de la vida y la muerte como formas de transmutación humana.

“Josué Mirlo era un cazador de sus propios asombros ante el deslumbramiento de las cosas de todos los días: el Sol, los árboles, el viento, los caminos, elementos aparentemente simples que en sus versos cobraban la dimensión del paraíso perdido de la infancia”, precisó Pedro Salvador Ale.

Museo de esperpentos y ensayos en prosa bárbara surgió de la suma de los últimos libros de Josué Mirlo con algunos de sus textos inéditos, lo que, en palabras de Tafoya, es la “identidad clara de la obra y el discurso del poeta cósmico”.

El lector podrá encontrar en este volumen, editado por Versodestierro, una selección de sus poemas más osados, además de una visión clara de los valores de su poesía a través de la pluma de algunos especialistas en literatura, como Ricardo Suasnavar, Marco Antonio Murillo, Eva Castañeda, Víctor Hugo Díaz y Carlos Aguasaco.

'El Rey', Remedios Varo

‘El Rey’, Remedios Varo

Con respecto a la influencia que ha tenido la obra de Josué Mirlo en las formas de escribir de Tafoya y Ale, ambos encuentran cierta empatía con su estética y la forma en la que abordaba temas como el paisaje.

Sobre la manera en la que la literatura puede llegar a más gente en la época actual, Pedro Salvador Ale afirmó que la lectura es un acto individual. “La poesía es maravillosa porque se da por elección popular, no por la publicidad del mercado. Eso hace que circule y permanezca en el tiempo”.

Para Tafoya, es importante aprovechar espacios como este para dar mayor difusión a la poesía y a sus autores. “La literatura es paciencia. Por muy breve que sea”, finalizó.