Los 19 millones de mexicanos invisibles

  • Sólo en dos estados de México reconocen a la población afromexicana
  • Oaxaca y Guerrero son las únicas entidades del país que la consideran en  sus Constituciones, pero son “letra muerta”
  • La población afrodescendiente -que supera los 19 millones de habitantes en todo el país- sufre discriminación, racismo, xenofobia y violencia, especialmente las Personas Adultas Mayores
  • Exigen visibilizar sus condiciones de vida y avanzar en el reconocimiento constitucional de sus derechos

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Puerto Escondido, Oaxaca.- A pesar de que el diez por ciento de la población mexicana, alrededor de 19 millones de habitantes, son afrodescendientes, en México aún son invisibles para sus  gobiernos y  sus autoridades. Solamente en dos estados de la República, Oaxaca y Guerrero, los reconocen en sus Constituciones locales,  pero  “son letra muerta”; en el resto ni siquiera existen ni figuran.

Ariadne García Hernández de la Secretaría Ejecutiva de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en una sesión la II Cátedra Itinerante de Mujeres Afromexicanas (CIMA) organizada por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la Dirección de Equidad y Género de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) puso en evidencia la invisibilidad en que vive en el país la población afromexicana de afrodescendientes.

No se trata de unas cuantas comunidades y pueblos afromexicanos o del 1.2 por ciento de la población nacional (1.4 millones de personas negras) que señala la Encuesta Intercensal 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), dijo García Hernández,  “pues se estima que el 10 por ciento de los mexicanos son afrodescendientes”.

Ser de origen africano, es una doble discriminación en un país que abolió la esclavitud al iniciar su proceso de independencia en 1810. Aún son víctimas de racismo, discriminación, xenofobia y violencia, por su origen étnico, color de piel, usos y costumbres, e invisibles para las autoridades  para ejercer sus derechos a la educación, salud, empleo, vivienda, y tener acceso a cargos de elección popular, denunciaron 42 mujeres provenientes de distintos pueblos y comunidades afrodescendientes de la costa oaxaqueña y del estado de Guerrero.

“Falta mucho camino por recorrer”, comentó Sandra Villalobos Rueda, directora de Equidad y Género de la UABJO, pues a pesar de que los estados de Oaxaca y Guerrero han incluido en sus constituciones locales a las personas afromexicanas, lo que significa su reconocimiento como persona jurídica titular de derechos específicos, en Oaxaca no se han emitido las reglas secundarias que permitan llevarlo a la práctica, por lo que “es letra muerta”.

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Durante esa sesión de esa II Cátedra Itinerante de Mujeres Afromexicanas,  las participantes coincidieron en que el desconocimiento de los derechos de este sector de la población hace que sea más vulnerable a ser excluido e ignorado, y una de las formas de combatir este tipo de discriminación es la capacitación para que demanden la aplicación de  sus derechos.

Durante su ponencia “Una mirada desde el contexto internacional y nacional de protección de los derechos humanos: discriminación y racismo”, García Hernández expuso qué son los derechos humanos, cómo y en qué Visitadurías Generales de la CNDH se pueden interponer quejas, cómo solicitar capacitación en esta materia; así como los instrumentos internacionales que abordan y combaten la discriminación racial.

“La Cátedra nace a partir de la propia cosmovisión de las mujeres negras, es una herramienta pedagógica que nos permite rescatar nuestra identidad. Lo que buscamos es el desarrollo intelectual, cultural, político, social de las mujeres negras de Guerrero y Oaxaca. También estamos desarrollando nuevas lideresas en los pueblos negros; este proyecto va a ser para todas las afrodescendientes del país”, explicó Rosa Castro Salinas, consejera y fundadora de CIMA.

 Para que los pueblos sean tomados en cuenta en el diseño y participación de políticas públicas, en la promoción y desarrollo cultural, económico, político y social del país, deben ser diferenciados en el artículo 2º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y visibilizados por el orden jurídico.

“Somos una deuda histórica, que inició hace 500 años con la esclavitud de los negros y después con la invisibilidad de los mismos; el Estado lo sabe y es responsable”, acotó Juliana Acevedo Ávila, una de las participantes afromexicanas y representante de la Secretaría de Asuntos Indígenas de Oaxaca.

 En este sentido, las mujeres afromexicanas agradecieron a la CNDH y a la UABJO dichas acciones de capacitación, pues el desconocimiento de sus derechos genera que este sector de la población sea más vulnerable a ser excluido e ignorado.

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 El foro, realizado en las instalaciones del Centro de Idiomas de la UABJO, en Puerto Escondido, Oaxaca, tuvo como objetivo informar a las mujeres en los ámbitos de educación, cultura, sexualidad, salud y economía; dónde y cómo interponer quejas cuando se violan sus derechos, así como darles a conocer la normatividad tanto nacional como internacional que obliga al Estado mexicano a que éstos sean protegidos.

Beatriz Amaro Clemente, miembro del Consejo Académico de la CIMA, comentó durante su ponencia “Cultura Afro”, que los pueblos y comunidades afrodescendientes no forman parte de la agenda política del Estado, como un tema prioritario, porque el reconocimiento de su existencia implica la liberación de recursos públicos para que puedan ejercer sus derechos colectivos civiles y políticos, así como, económicos, sociales y culturales.

Por su parte, Arcelia García Santiago, miembro de la Alianza de Mujeres Indígenas de las Américas, expuso en su ponencia “Empoderamiento Económico de las Mujeres”, cómo las afromexicanas pueden convertirse en empresarias mediante estrategias de capacitación para iniciar proyectos comunitarios con el apoyo de las redes sociales y cómo aplicar en las convocatorias para acceder a recursos federales que promueven diferentes organismos y dependencias como los institutos Nacional de Desarrollo Social (INDESOL) y Nacional de las Mujeres (INMUJERES) y las secretarías del Trabajo y Previsión Social y de Relaciones Exteriores.

La representante de la Alianza de Mujeres Indígenas de Centroamérica, Guadalupe Martínez Pérez, explicó en su ponencia “Xenofobia y Violencia” que a pesar de que estos conceptos, al igual que la discriminación y el racismo, son amenazas y agresiones contra la libertad y dignidad del ser humano, las mujeres afromexicanas deben seguir preparándose en adquirir conocimientos, pues hasta el momento no han realizado denuncias o quejas por la violación de sus derechos colectivos, porque carecen de argumentos legales y de la metodología para hacer escritos, levantamiento de información y registro para sustentar su defensa.

 En este contexto, Helen Peña Martínez, Directora de ONG Internacionales de la Secretaría Ejecutiva de la CNDH, indicó que, con estas acciones, el Organismo Nacional da continuidad a los planteamientos del Foro Internacional “Discriminación racial y afrodescendientes en México”, efectuado en Boca del Río, Veracruz, en julio pasado, donde el Ombudsman nacional, Luis Raúl González Pérez, refrendó el compromiso institucional de visibilizar a los afrodescendientes en México y avanzar en el reconocimiento constitucional de sus derechos colectivos.

A partir de ese foro –concluyó—, el Organismo nacional dio los primeros pasos en materia de capacitación y difusión de los mecanismos que tiene para que las personas afromexicanas exijan y hagan valer sus derechos, todo ello en el marco del Decenio Internacional para los Afrodescendientes (2015-2024) declarado por la Organización de las Naciones Unidas.

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