Los comunicadores, abandonados por las autoridades mexicanas

 

  • Son objeto de violencia inusitada con armas de alto poder, asesinados, torturados y mutilados
  • La delincuencia organizada llega a decidir los contenidos de la prensa escrita

 

La situación de abandono de los comunicadores en México, los asesinatos, torturas, desapariciones y ataques que han sufrido en diversas partes del país, fue abordada en una conferencia denominada “Prensa escrita y drogas ilegalizadas en México”, efectuada en la máxima casa de estudios de México, al sur de la capital mexicana.

 

Los últimos ataques, el asesinato de la periodista Miroslava Breach, en Chihuahua, y de Armando Arrieta Granados, Jefe de información del diario La Opinión, de Veracruz, fueron parte del inquietante tema en la sede de ese Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en Ciudad Universitaria.

 

Miroslava Breach, de 56 años, quien fue arteramente asesinada en la capital del estado de Chihuahua, al norte del país, al salir de su domicilio la semana pasada, y apenas hace unos días Armando Arrieta, de 51 años, fue lesionado gravemente a balazos al regresar a su domicilio después de salir de su periódico, en la ciudad de Poza Rica, Veracruz, son los dos ejemplos que rondaron en esa conferencia.

 

Ambos ataques Miroslava Breach y a Armando Arrieta Granados se atribuyen a las tareas periodísticas de los dos comunicadores.

 

Armando Arrieta Granados.

 

En el curso de este mes de marzo en México, otros dos periodistas mexicanos han sido asesinados han sido en el país, Cecilio Pineda Brito, colaborador de El informador Despertar del Sur y en el semanario La Voz de Tierra Caliente, en Guerrero; y Ricardo Monlui Cabrera, propietario y director del portal El Político y editor de la columna Crisol de El Sol de Córdoba, en Veracruz.

 

Luis Astorga, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales, advirtió de las condiciones de abandono en que realizan sus actividades los comunicadores en diversas entidades de México, donde algunos han recibido amenazas, atentados o han sido asesinados,

 

“En varios lugares los periodistas y los medios para los que trabajan han optado por no escribir sobre esos temas por temor a represalias, por lo que se han autocensurado o se han visto forzados a publicar lo que estos grupos les han ordenado”, expuso.

 

Además, dijo experto universitario mexicano, ante la inacción o incapacidad de las autoridades, los medios de comunicación han ordenado a los criminales les indiquen lo que sí pueden publicar.

 

En algunos casos, algunos comunicadores, señaló Astorga, han tenido que cubrirse el rostro en la presentación de delincuentes para evitar ser reconocidos en caso de ser liberados; y en otros tantos, han sido objeto de violencia inusitada con armas de alto poder, torturados y mutilados.

 

Luis Astorga.

 

Organismos nacionales e internacionales han externado sus reclamos y protestas hacia las autoridades mexicanas, debido a la falta de protección a la labor de periodistas, o por la ausencia e ineficacia de las investigaciones sobre los crímenes contra ellos, que demuestran los altos niveles de impunidad y que repercute en la libertad de expresión.

 

La delincuencia organizada ha puesto límites a la libertad de expresión, y no parece fácil regular los espacios mediáticos que esa actividad delictiva emplea para difundir sus mensajes sin caer en la censura, advirtió Luis Astorga.

 

Astorga indicó que el trabajo de periodistas que cubren noticias relacionadas con la delincuencia organizada, en particular los denominados delitos contra la salud, secuestro, tráfico de indocumentados, lavado de dinero y robo de hidrocarburos, se ha convertido en una actividad de alto riesgo en ciertos puntos del país.

 

En el auditorio del IIS, Luis Astorga señaló, por otra parte, que los medios de comunicación que han coincidido en distintos momentos históricos con la política estatal en asuntos de drogas, no sólo han transmitido y reproducido la visión oficial, sino que han contribuido a su reforzamiento y desarrollo con categorías y esquemas de percepción propios.

 

No obstante, el experto del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM, dijo que hoy existen medios en los que se expresan diferentes corrientes de opinión, sin restricción alguna, y otros que privilegian líneas de pensamiento más homogéneas.

 

“Unos más cercanos o lejanos a las posiciones del Gobierno Federal en cuanto a la estrategia contra la delincuencia organizada, vigilantes y críticos de lo que consideran erróneo e inadecuado”, añadió Astorga.

 

Marco Lara Klahr.

 

En su oportunidad, Marco Lara Klahr, periodista y académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), puntualizó que hoy las arquitecturas, agendas y políticas editoriales de la industria de las noticias amenazan a los periodistas: es una fuente recurrente de violencia.

 

Las órdenes de trabajo que reciben para cubrir cierta información, la precariedad laboral y la falta de formación y actualización profesional genera una dinámica en la que las empresas se benefician de la maquila a granel emitida por las instituciones de seguridad; “en eso, las ‘salchichas’ relativas a la delincuencia organizada y drogas son los productos estrella”.

 

Cada vez se habla menos de ética pública, y se asocia en menor medida al papel social de los medios, situaciones que se reflejan en una “prensa capturada”.

 

Un documento emitido por periodistas chilenos hace más de cinco décadas, y que hoy sigue vigente, señala que el periodismo y los periodistas deben estar al servicio de la verdad, la justicia social y los derechos humanos.

 

El fin no es “desarrollar una mentalidad mediafóbica o de alimentar nuestra visión pasional con la idea de que los periodistas somos corruptos y la prensa es vendida; me parece que debemos apelar al análisis crítico del discurso, que contribuya a mejorar la calidad de vida de la sociedad”, sentenció Lara Klahr.

 

Por su parte, Susana González Reyna, académica de la FCPyS, mencionó que contrario a lo pronosticado, la prensa escrita es una fuente principal para continuar con la denuncia y en busca de la democracia y la justicia; “no se trata de ganarle la carrera a la noticia, sino de hacer un mejor periodismo que nos invite a reflexionar”.

 

El objetivo es entender y rescatar el periodismo, cuyo sentido profundo en esta carrera loca de la publicación digital y la primicia informativa se ha trastocado, concluyó.