Conmoción de radioescuchas por la muerte de Sergio Canales, conductor despojado en Radio Educación

 

  • Dirigía Del Campo y de la Ciudad, el más popular de esa estación
  • La tarde del domingo 11 de junio falleció el periodista y comunicador mexicano
  • Estaba dedicado a rescatar la música tradicional mexicana y darle voz a los pueblos indígenas, campesinas y urbanas del país

 

Sergio Canales.

 

Susana Sánchez.- Después de haber sido despojado del programa que dirigía en Radio Educación, Del Campo y de la Ciudad, el más popular de esa emisora que se dice pública, la tarde del domingo 11 de junio falleció Sergio Canales, periodista y comunicador mexicano dedicado a rescatar la música tradicional mexicana y darle voz a los pueblos indígenas, campesinas y urbanas del país, a través de la señal de esa emisora fundada en la época del secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, en 1924.

 

Su cuerpo fue sepultado el lunes en el popular panteón civil de San Lorenzo Tezonco en la delegación de Iztapalapa de la capital mexicana. Sergio estudió Ciencias de la Comunicación en el Sistema Abierto de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Era una persona amigable, cordial, solidaria con el dolor de los indígenas, los campesinos y los trabajadores del Campo y de la Ciudad. Por su comprometida misión, Sergio Canales recibió el premio Carlos Montemayor en el 2015, que lleva el nombre del escritor que ahora recibe el homenaje de la propia emisora y siempre admiraba el trabajo de Sergio en Radio Educación.

 

La triste noticia de la muerte de Sergio Canales, a los 48 años, por una enfermedad, fue difundida en la única emisión que queda en ese programa a cargo de Marco Díaz de León; cada miércoles, de cinco a siete de la mañana. Sergio la dirigía las emisiones de cada jueves.

 

Marco no pudo leer por falta de tiempo el gran número de las condolencias de los radioescuchas por la muerte de su compañero Sergio, quien había dedicado su vida profesional a Radio Educación.

 

Uno de sus compañeros de producción no dudó en señalar que a su prematura muerte por una enfermedad, contribuyó el despojo y la humillación de que fue víctima por parte de las autoridades actuales de Radio Educación.

 

Con la música de “Dios nunca muere” y de “La Martiniana”, de Macedonio Alcalá con la letra “No me llores no, porque si lloras me muero, en cambio si tú me cantas yo siempre vivo y nunca muero”, que popularizó Andrés Henestrosa, fue despedido Sergio en la emisión del miércoles 14 de junio dirigida por Marco Días de León, quien espera “aguantar” y sacar adelante la última emisión Del Campo y de la Ciudad que se transmite hasta ahora cada miércoles.

 

 

Al Igual que Sergio, Marco no pertenece a los trabajadores de base, no obstante que otros conductores que realizan tareas similares a las que tuvo Sergio y aún realiza Marco, lo son, como las del conductor que dirige Sonidos de la Huasteca.

 

La propia Defensoría del Radioescucha de Radio Educación, en voz del periodista Gerardo Albarrán, justificó el despojo de la emisión que dirigía Sergio Canales. La atribuyeron a una medida administrativa a pesar de que Sergio dirigió ese programa durante 28 años, contratado por honorarios.

 

Sergio vivió un permanente hostigamiento por parte de las autoridades de Radio Educación.

Cada jueves, el productor y locutor Sergio Canales terminaba la producción de Del Campo y de la Ciudad con una frase en náhuatl: In tlanextia in Tonatiuh, que significa “que su sol sea brillante”.

 

Es aún el programa más popular y con más llamadas del público en Radio Educación, ha llegado a tener entre 50 y 60 llamadas en una emisión. El cinco de agosto de 2010, después de 18 horas de viaje desde el municipio de Tlahuitoltepec, Gustavo López Díaz, alcalde suplente, llegó con un grupo de niños mixe de la banda del pueblo.

 

Esa mañana del cinco de agosto se recibieron 55 llamadas del público. Ninguna autoridad se dio por enterada de esa visita, ni siquiera un café y tamales para los infantes indígenas que venían cansados tras el largo viaje en un modesto autobús. “Con Dios nunca muere”, de Macedonio Alcalá, abrieron su presencia musical en el estudio A de la emisora.

 

Durante la administración de Luis Ernesto Pí, Del Campo y de la Ciudad fue desarmado. Parte de su equipo de productores fue seducido con programas mejor pagados con la condición de abandonar los espacios de esa producción que se transmitía durante cinco días a la semana entre las cinco y siete de la mañana. Le inquietaba al director las inclinaciones políticas de la emisión. Se redujo a dos programas a la semana.

 

Las dos últimas emisiones Del Campo y de la Ciudad, eran producidos y conducidos por Marco Díaz de León y Sergio Canales. No contaban ni con apoyo de personal de la emisora para contestar las llamadas de sus muchos oyentes.

 

Los radioescuchas de ese programa permanentemente solicitaban a cada autoridad en turno de la emisora, la recuperación de los otros tres días en que se transmitía el programa o la ampliación de sus horarios. Nunca recibieron respuesta los radioescuchas.

 

”No nos hacen caso”, lamentó la radioescucha María Guadalupe Vargas Peña desde Apan, Hidalgo. Una de las ventajas que tiene esta emisión es la hora de su transmisión, es el espacio radioeléctrico más limpio (la AM es terrestre) lo que permite que la señal se escuche hasta municipios de Oaxaca y otros lugares distantes de la capital.

 

Gerardo Albarrán.

 

Otras radioescuchas frustradas son la maestra Mercedes Macías y Prisca Méndez. Siempre pidieron más tiempo. La maestra Macías, de Chimalhuacán, ha sido la más terca, en cada emisión, hace la misma petición: “más tiempo, más días”.

 

La serie radiofónica Del campo y de la ciudad nació el 10 de abril de 1989. De esa fecha hasta 1996 se transmitía en “vivo” de lunes a viernes de 5 a 7 de la mañana. Esta emisión tiene su origen en otro programa llamado “Abriendo Surco”, que dejó de transmitirse por diversas razones políticas.

 

La fecha de nacimiento de la serie Del Campo y de la Ciudad coincidió con el 10 de abril se conmemora el aniversario luctuoso del General Emiliano Zapata. Una de las características de la serie Del Campo y de la Ciudad ha sido abrir los micrófonos y la comunicación telefónica a sus oyentes, a los que se denomina “radioparticipantes”. Su público puede cuestionar los programas, sugerir propuestas o intervenir directamente en determinada acción social.

 

El espacio radiofónico ha transmitido infinidad de invitaciones, comunicados y denuncias de todo tipo. A través del programa se han escuchado saludos y comunicados en la mayoría de las lenguas indígenas vivas en México. El programa ha servido para intercomunicar a las organizaciones y a las personas interesadas en estas temáticas. Ha mantenido un flujo constante de información sobre las actividades del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) así como de las movilizaciones constantes de la sociedad civil en el país y el mundo entero.

 

El Sub Marcos era su radioescucha

 

Entre sus radioparticipantes estaba el subcomandante Marcos. El líder del movimiento zapatista estuvo en la cabina José Vasconcelos el 7 de junio de 2006. Marcos reconoció el papel social de la Radio Educación con programas como Del campo y de la ciudad. Fue todo un acontecimiento, el programa recibió un “chorro de llamadas”, recordó Marco Díaz de León, a las cuales no pudo darle salida a todas. Marcos habló de los retos de la Otra Campaña, un movimiento antisistema, un movimiento que quiere construir otra forma de hacer política, sin acarreo, sin corporativismo.

 

“Antes era diario el programa Del campo a la ciudad”, preguntó el subMarcos y Díaz de León le respondió: “nos acotaron, nos orillaron a la orilla pero aquí seguimos mientras se pueda”. “Radio Educación está abierta a la palabra zapatista”, afirmó Marco mientras el sub Marcos manifestó ser partidario de construir un movimiento donde no “dependamos ni de líderes ni de que alguien, por ejemplo, venga a decirles a los trabajadores de Radio Educación cómo deben organizarse cuando es la misma gente la que tiene que organizarse”.

 

El subMarcos recordó a Raúl Jardón, periodista y trabajador de Radio Educación fallecido, “su pérdida fue muy dolorosa”. Marcos mandó un abrazo a su familia, “no olvidamos a Raúl”. A la gente de abajo, dijo el subMarcos, que escucha este programa les mando un saludo muy especial de los hombres, las mujeres y los niños zapatistas; para la gente de abajo que nos ha platicado de este programa.

 

 

José Luis Guzmán, decano de los locutores de Educación, y Francisco Muñoz, redactor de los noticiarios de la emisora; Aída Aguilar, coordinadora del noticiario de la mañana, estaban entre los sorprendidos trabajadores que se encontraron con el subMarcos en la Cabina José Vasconcelos y con el perfumado olor de tabaco de la pipa de quien encabezó el uno de enero de 1994 el alzamiento indígena en los Altos de Chiapas.

 

La lucha social está presente en la agenda de esta producción de la emisora: recuerdan a Genaro Vázquez y a Lucio Cabañas, es eco de las denuncias de organizaciones sociales., como las de Nochixtlán, cuyos representantes estaban presentes cuando se recibieron las condolencias y pesares por la muerte de Sergio.

 

Del Campo y de la Ciudad mantiene aún una campaña permanente contra los alimentos transgénicos y es el único programa de la emisora que consulta a sus oyentes en cada uno de sus aniversarios sobre su permanencia en el aire.

 

A lo largo de más de dos décadas el equipo original se ha recompuesto, la producción inicial la compartían cinco productores, Froylán Rascón, Ricardo Montejano, Alejandro López, Ricardo Noyola y Marco Antonio Díaz de León, uno por cada día de la semana de lunes a viernes.

 

Estos productores eran apoyados, como hasta hoy, por voluntarios interesados en el programa. Cada productor buscaba apoyos para el financiamiento de sus actividades, viajes, traslados, materiales y demás gastos. De la emisora, a diferencia de otras producciones, el único apoyo que reciben hasta ahora es proporcionarles espacio en uno de los estudios cuando reciben bandas de música tradicionales o coros infantiles.

 

Marco Díaz de León ha dicho que la existencia de programas como Del Campo y de la Ciudad es “una lucha por el aire” en un escenario de los medios de comunicación en el país dominado por los intereses trasnacionales.