Condenadas a ser endeudadas por décadas las personas mayores damnificadas

la Ley de Reconstrucción que fundamentalmente propone que la reconstrucción sea endeudando a las familias y generando un gran negocio para las inmobiliarias.¿Cómo reconstruir la Ciudad de México? Muchos habitantes han recibido varias visitas para que sus edificios sean evaluados y han recibido informes contradictorios que impiden saber qué acciones son pertinentes.

Foto: T E

Edgar Cortez* .-El sismo del pasado 19 de septiembre puso en evidencia a una Ciudad de México que vive una crisis urbana. Hagamos un breve recuento de los problemas que configuran esta complicada situación. De entrada, los problemas y consecuencias del sismo: el primero es la inexistencia de un censo preciso, público y verificado de las personas afectadas. A la fecha sabemos el número de edificios caídos, pero ignoramos la totalidad de las construcciones dañadas.

¿Cuántas edificaciones tienen daños que, aunque no deben ser demolidas, sí requieren de reparaciones mayores e inversiones significativas? ¿Cuántas más necesitan de reparaciones menores pero indispensables? Muchos habitantes han recibido varias visitas para que sus edificios sean evaluados y han recibido informes contradictorios que impiden saber qué acciones son pertinentes. Y, además, los mismos vecinos no tienen certeza de cuál será la vía para reponer su patrimonio. Otro problema es que la vía elegida por el jefe de Gobierno para la reconstrucción es unilateral y contraria al interés de la ciudadanía.

La propuesta oficial está contenida en la Ley de Reconstrucción que fundamentalmente propone que la reconstrucción sea endeudando a las familias y generando un gran negocio para las inmobiliarias. Además, perdona a las inmobiliarias sus acciones ilegales y, como si no fuera suficiente, les premia permitiendo que amplíen los proyectos hasta 15%, lo que hará el negocio todavía más rentable.

Tal vez a consecuencia de que esta ley ha sido formulada sin participación ciudadana alguna no considera que buena parte de los damnificados son personas mayores que no pueden y tampoco deben ser endeudadas por décadas. Tampoco considera qué hacer con las miles de viviendas que ahora sabemos están asentadas en grietas de subsuelo en las delegaciones Iztapalapa, Xochimilco y Tláhuac.

Estas viviendas deben ser reubicadas a menos que se quiera que literalmente la tierra se las trague. Es necesario cuestionar la Ley de Reconstrucción, pues deja instalada una visión muy de Miguel Ángel Mancera: grandes negocios para un puñado de empresas. Por lo tanto resulta indispensable pensar en otra vía, tal vez un comité de reconstrucción que cuente con la participación de expertos y ciudadanos, quienes coordinen y vigilen que la reconstrucción asegure que derechos como la vivienda digna y la participación ciudadana se garanticen.

Otro ángulo de la problemática es la falta e insuficiencia de información sobre las fragilidades de la ciudad.

Luego de las denuncias sobre lo inaccesible del atlas de riesgo se hizo pública una versión que no es totalmente satisfactoria; además, días después del sismo la Universidad Nacional Autónoma de México dio a conocer nuevas informaciones sobre más grietas en el suelo de la ciudad. ¿En qué momento estos nuevos hallazgos pasarán a formar parte del atlas de riesgo? Nadie lo sabe. A lo anterior habría que sumarle otros problemas que aquejan a la ciudad: la voracidad inmobiliaria que ha impuesto a la ciudad la urbanización salvaje como forma de negocio, la permanente escasez de agua, el gran número de anuncios espectaculares que contaminan la ciudad, la pérdida y deterioro de los espacios públicos, el agobiante crecimiento del tránsito y la pérdida de movilidad, la inseguridad, el comercio informal y un largo etcétera.

En síntesis, la reconstrucción no puede ser con la estrecha mirada de cómo reconstruir unos cuantos edificios, sino más bien [basada] en cómo hacemos que esta ciudad sea viable y garantice el derecho a una vida digna de todas y todos los que formamos esta compleja y amada ciudad.

* Defensor de derechos humanos e integrante del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia. El autor del texto refiere que después del sismo del 19 de septiembre la reconstrucción de la ciudad no puede darse con la estrecha mirada de cómo reconstruir unos cuantos edificios, sino que ha de basarse en cómo hacer que sea viable y se garantice el derecho a una vida digna de todas y todos quienes la conformamos.
**Tomado de la revista Defensor de la Comisión de Derechos Humanos del DF.