Confusión y dolor causa en personas mayores perder saldos y no recibir la nueva pensión

 

  • En el Instituto del Envejecimiento con Dignidad, que antes se llamaba Instituto de Atención a las Adultas Mayores (IAAM) se presentan diariamente entre 400 y 500 personas mayores beneficiarias de esa tarjeta

 

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Tiene visos de tragedia. Es una transición confusa y dolorosa la federalización de las “tarjetas rosas”. Uno de los beneficiarios de las Tarjetas de Pensión Alimentaria, mejor conocida como la “tarjeta rosa” tenía 16 mil pesos como ahorro que de repente, con la federalización de ese programa que atendía a más de 525 mil personas de más de 68 años en la Ciudad de México, los vio desaparecer. Este usuario los tenía programados como su ahorro para adquirir algunos bienes domésticos.

 

Hoy ese derechohabiente padece ese bloqueo a su “tarjeta rosa”. Para recuperar ese saldo tendrá que esperar hasta 20 días. Así se lo ofrecen en el Instituto del Envejecimiento con Dignidad.

 

En el Instituto del Envejecimiento con Dignidad, que antes se llamaba Instituto de Atención a las Adultas Mayores (IAAM) se presentan diariamente entre 400 y 500 personas mayores beneficiarias de esa tarjeta a quejarse de que les bloquearon sus saldos, o bien para preguntar por qué no les han entregado las nuevas tarjetas del Bienestar para tener acceso a los 2 mil 550 pesos, que se les darán ahora cada dos meses por parte de la secretaría del Bienestar del Gobierno Federal.

 

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Es una tragedia porque la gran mayoría de los beneficiarios de esa “tarjeta rosa”, esa cantidad de mil 250 pesos la incluían en el gasto familiar para adquirir sus despensas, medicamentos o bien como tarjeta de ahorro. Las quejas se multiplicaron, a finales del mes de abril hubo un tumulto en la sede de la Comisión de los Derechos Humanos de la Ciudad de México al sur de la capital para reclamar saldos o bien que no habían recibido la nueva tarjeta del Bienestar.

 

En la sede del ahora Instituto del Envejecimiento con Dignidad, a un lado de la Arena México y casi frente a la secretaría de Finanzas del gobierno de la Ciudad de México, decenas de personas mayores, cansados, agobiados y tristes, llegan diariamente a solicitar informes sobre el destino de sus tarjetas.

 

Una de las trabajadoras de este instituto estima que entre 400 y 500 personas acuden diariamente a efectuar diversas preguntas sobre sus tarjetas, una de las más comunes es la desaparición de sus saldos o por qué no las han censado o entregado la Tarjeta del Bienestar, una de ellas es Elvira Mejía Esquivel de 69 años, quien llega acompañada de otra amiga de su misma edad.

 

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No hay respuestas rápidas, tienen que esperar su turno, llegan con rostros desesperados y hasta desencajados. Uno de ellos dijo que le depositaron hasta marzo, no tiene ningún tipo de pensión o jubilación, trabajó por su cuenta. De niño sufrió escoliosis, una secuela de la poliomielitis que le afecta desde 1947. Es la segunda vez que acude a este instituto a preguntar cuándo volverá a contar con ese recurso, hace unos días se quedó inmóvil y se está recuperando. Vive por la colonia Tepeyac, al norte de la ciudad de México.

 

Otro caso es el de otra persona de que tampoco le ha llegado la Tarjeta del Bienestar. ¿A qué estamos jugando?, le dijo a otra persona a través de un celular analógico, se queja de que sea el Banco Azteca donde le vayan a depositar el nuevo recurso de dos mil 500 pesos porque ahí tiene una deuda de unos 20 mil pesos y teme que se lo vayan a incautar. Pregunta si será retroactivo el depósito por los meses que no ha recibido ese dinero que ahora piensa dedicarlo a pagar sus recibos de energía eléctrica.

 

En la sede de este instituto se colocaron varios módulos para atender las quejas de este numeroso grupo de personas mayores, les entregan fichas de varios colores De uno al cien son azules y rojos después de esa numeración.

 

En las paredes de la sala de espera, un estrecho lugar que cuenta con un solo baño, sin papel ni jabón, se han colocado varias leyendas para orientar a estas personas que pocos leen. En estos textos se dice que se resuelven dudas sobre las Tarjetas de Pensión Alimentaria, los depósitos, los bloqueos de saldos y se les advierte que en ese lugar no se entregan las nuevas tarjetas que estarán a cargo de la secretaría del Bienestar del Gobierno Federal.

 

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El presidente Andrés Manuel López Obrador ha prometido que unos ocho millones de personas mayores de 68 años recibirán ese tipo de pensión con carácter universal en todo el país. En el mes de enero pasado, el presidente había ofrecido que, a finales de febrero, ya estarían entregadas ocho millones 500 mil tarjetas del Bienestar, a ocho millones 500 mil adultos mayores. “Todos los adultos mayores de México van a tener este apoyo”, dijo a una nutrida concurrencia de gente de más de 68 años.

 

Ya contamos con el presupuesto para este año, son 100 mil millones de pesos para nuestros ancianos respetables, dijo el presidente en una reunión en el Valle de Chalco.

 

Una de las personas mayores reunidas en esa estrecha sala del Instituto del Envejecimiento con Dignidad escuchó quejas contra el presidente y salió al paso: “apenas tiene unos meses en el gobierno, hay que saber esperar”.

 

En esa sala apenas existen cuatro módulos para atender, desde las nueve de la mañana hasta pasadas las siete de la noche, la alta demanda de esos usuarios, quienes llegan con bastones, muletas, andaderas con la esperanza de encontrar respuestas a sus necesidades que estaban cubiertas con las “tarjetas rosas”; cada mes que recibían los mil 250 pesos, puntualmente. Hoy están desconcertados.

 

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Uno de esos usuarios de unos 75 años mencionó que se encuentra casi secuestrado en su casa, esperando día con día a las personas encargadas de entregar las nuevas tarjetas. Se quejó de que solamente lo censaron pero no volvieron y ya pasaron dos meses.

 

En la sede de esas oficinas de ese instituto ya no se contestan los teléfonos a los que remite la Comisión de los Derechos Humanos de la Ciudad de México, las personas mayores tienen que acudir personalmente a presentar sus quejas por los bloqueos de sus tarjetas que comprueban en las cajas de las tiendas de autoservicio cuando ya han realizado sus compras.

 

En las paredes también se colocaron otros carteles, uno de ellos les informa que “si tienen un problema médico, se siente solo, amenazado o maltratado”, que llamen al 5658111 de Locatel o bien al INED o sea el Instituto del Envejecimiento con Dignidad, donde ya no contestan los teléfonos.

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