Llaman a discutir y mirar en forma diferente a las personas mayores en el mercado laboral

 

  • ¿Qué tenemos que hacer para exactamente contemplar su derecho al trabajo y este sea mirando y contemplando ese tipo de situación que viven las personas mayores y no la negación del derecho al trabajo?, se preguntó Nashieli Ramírez Hernández

 

Foto: T E

 

Durante el simposio “Retos y Perspectivas del Mundo Laboral”, la presidenta de la Comisión de los Derechos Humanos de la Ciudad de México, Nashieli Ramírez Hernández, llamó a discutir y mirar en forma diferente a las personas mayores en el mercado del trabajo, un sector de la población nacional en proceso de crecimiento demográfico, que sufre el mayor número de abusos y discriminación en el mundo laboral asalariado y no asalariado.

 

“Tenemos que discutir muchísimo: cómo las personas mayores cada vez más vamos siendo una mayoría en términos del mercado laboral y que requiere de miradas diferentes”, dijo la presidenta de esta comisión de derechos humanos en ese Simposio organizado por la secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo de la Ciudad de México.

 

Ramírez Hernández mencionó que en la Comisión a su cargo laboran personas mayores en los trabajos de limpieza del organismo. “Tenemos el gran dilema: se da trabajo o no se da trabajo. Cuando finalmente llega la gente y dice: “¿Cómo tienes…?”

 

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La presidenta de esta comisión de derechos humanos trató en este Simposio un tema que aún es tabú para la sociedad mexicana porque son las personas que necesitan trabajar. La esperanza de vida, añadió, es lo que nos está planteando en esa lógica, la incorporación de personas mayores al mercado laboral.

 

¿Qué tenemos que hacer para exactamente contemplar su derecho al trabajo y este sea mirando y contemplando ese tipo de situación que viven las personas mayores y no la negación del derecho al trabajo?, se preguntó Nashieli Ramírez Hernández.

 

Recordó que sus abuelos se jubilaron… “muchos llegaban a mi edad ya estaban súper jubilados, había gente que se jubilaba a los 50, y ahora eso cambió”. “Necesitamos ver cómo cambiamos esta mirada”, dijo Ramírez Hernández.

 

Poco antes, esta defensora de derechos humanos señaló que la discriminación es la obstaculización y negación de un derecho al trabajo. “No nada más es el ingreso, acceso, sino también la permanencia en condiciones de igualdad, lo que implicaría exactamente un proceso de discriminación que ataque en este caso el derecho al trabajo”.

 

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Citó que esta discriminación se da en los grupos de atención prioritaria, en el caso de que nuestra Constitución reconoce a 14 grupos de atención prioritaria, algunos que también se da en el propio mercado laboral, asalariado o no asalariado.

 

Nashieli Ramírez mencionó como ejemplo a las personas que hacen limpieza en nuestra Ciudad, el ejemplo del mercado mal llamado “informal”, que le da vida y sostiene a esta Ciudad en términos del intercambio de productos. “Ahí también tenemos brechas y procesos de discriminación en general”.

 

Puntualizó que en esta discriminación tenemos que tener una mirada interseccional. “¿Qué quiere decir esto? Tienes a una persona que es mujer, pero además es VIH positivo, además está embarazada… estas cuestiones señalan que estos procesos de discriminación tienen que tener, no una mirada fija, no es una fotografía fija, sino que tiene que tener una visibilidad. Los procesos de discriminación van exponenciales, no acumulativos, dependiendo de esta mirada interseccional”.

 

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“Necesitamos comprender que muchos de nuestros estigmas están señalados en el mundo laboral y están relacionados con todos los retos cultural y socialmente que superar”, dijo además.

 

“La mirada hacia las mujeres, o la mirada hacia ciertos grupos de atención prioritaria no nada más es esa mirada estigmatizante y discriminatoria en el mundo del trabajo, sino que también es un gran reto en términos de que lo naturalizamos y lo vemos en el otro escenario”.

 

También mencionó a las personas privadas de su libertad. No nada más es que no tengan acceso al mercado laboral, sino que el estigma no les permite el acceso a la reinserción social.

 

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Otro ejemplo muy claro es el de personas con discapacidad, señaló Ramírez Hernández, tenemos un gran problema con la autonomía. Lo que está planteado en la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad en los Artículos 12 y 19, específicamente que es el de la autonomía, se cruza perfectamente y tienen mucho impacto en el mercado laboral.

 

Igualmente se refirió a una dominancia social en “donde pensamos que las personas con discapacidad tendrían que estar, algunas institucionalizadas, a otras las seguimos llamando “incapaces”, no nada más para el mundo del trabajo, sino incapaces para el mundo social”.

 

“Este estigma tiene que cruzar sobre estas miradas que hay que cambiar si queremos cambiar o queremos visibilizar en términos de discriminación, y ya lo decían aquí, estamos hablando de cuestiones estructurales”, destacó la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México.

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